LA SANTA MISA DOMINICAL.
DOMINGO 24 MAYO 2026.
FIESTA DE PENTECOSTES.
O PASCUA DEL ESPIRITU SANTO.
Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar
Estación en San Pedro del Vaticano.
CONSIDERACIÓNES LITÚRGICAS Y DOCTRINALES.
Los Profetas ya habían anunciado para los tiempos Mesiánicos el Don del Espíritu.
El envío del Espíritu Santo sobre los Apóstoles abre la Nueva Era.
La Iglesia está fundada y se le da el Espíritu de Cristo para que «renueve la faz de la tierra».
El relato de los Hechos recuerda los acontecimientos del día de Pentecostés:
la venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles y la Santisima Virgen y los fenómenos que la acompañan; en particular, el milagro de las lenguas, símbolo de la misión universal de los Apóstoles.
Todas las naciones son llamadas a oír la proclamación de la Buena Nueva.
A esta presencia del Espíritu, que inspira y dirige a la Iglesia en su misión de predicar el Evangelio hasta en los confines de la tierra, se añade otra presencia más íntima y más personal, que hace de los Discípulos hombres nuevos, transformados en su mismo ser.
La secuencia de la Misa y el himno de Vísperas describen y piden esta acción penetrante del Espíritu Santo en los corazones de los fieles.
Y esta doble acción del Espíritu Santo, en la Iglesia y en las almas de los creyentes, es la que mostrarán durante toda la Octava las lecturas del libro de los Hechos.
Domingo de Pentecostés, día solemnísimo, en el que la Iglesia celebra uno de los mayores Beneficios que Dios hizo al hombre:
el Don del Espíritu Santo.
La Liturgia Sagrada es, durante toda esta semana, principalmente en la Misa, de lo más tierno y a la vez sublime que pueda concebirse.
Llena la Iglesia de gratitud, va a pagar el Tributo Augusto de su reconocimiento, ofreciendo la Víctima Sagrada que nos ha merecido Don tan grande con su inmolación.
Ya en el introito lo canta con singular entusiasmo y con sublimes melodías.
Son palabras del libro de la Sabiduría, cuyo oráculo tiene hoy su cumplimiento.
"El Espíritu del Señor llenó el orbe de la tierra, aleluya, y el que contiene todas las cosas posee y comunica la ciencia del lenguaje, aleluya".
Jesucristo lo había prometido a sus Apóstoles; hoy en el Cenáculo vieron cumplida su Palabra.
Los corazones de los fieles fueron en este día enseñados con las ilustraciones del Espíritu Divino.
La Iglesia al proclamarlo agradecida en la Oración, a la vez que pide para todos sus hijos este precioso Don, nos enseña los efectos propios de este Espíritu en el alma:
enseñarnos a conocer y estimar las cosas Rectas y Santas, “recta sapere”, y darnos consuelo, fortaleza y aliento para ponerlas en práctica “et de eius semper consolatione gaudere.”
La Epístola no es más que una relación histórica que este conmovedor suceso, tal como nos lo cuenta el libro de los Hechos Apostólicos.
Después de pedir que el Espíritu, autor de esta Nueva Creación y Renovación espiritual de la tierra, llene los corazones de los fieles y los inflame en su amor, entona la Iglesia la preciosa Secuencia canto de entusiasmo y a la vez que inefable ternura, composición atribuida al Papa Inocencio III, de fines del siglo XII, llamando al Espíritu Santo con los más dulces títulos que a la vez que nos demuestran la necesidad que de su venida tenemos, nos hacen desearlo con todo el fervor de nuestros corazones.
¡Luz del Cielo; Padre de los pobres, Dador de todo Bien; Lumbre del corazón; el Mejor Consuelo; Dulce Guésped; Refrigerio; Descanso; todo lo es para el alma el Divino Espíritu!
El lava las sordideces del pecado, riega la aridez, calienta la frialdad, dirige lo desviado.
Todo esto lo hace con los Siete Dones que dan al alma en el Mérito de la Virtud, la seguridad de la Salvación y el perenne gozo de la Gloria.
El Evangelio nos hace ver cómo el Espíritu Santo es Don del Amor de Dios al hombre y causa en el hombre que su amor a Dios, y como su venida al alma infunden la paz y la tranquilidad, la alegría espiritual y nos hace entender cuánto Jesucristo nos ha enseñado.
Esto nos ha de mover a desear y decidir este Divino Don (Ofertorio y oraciones Secreta y Poscomunión), y procurar que permanezca para siempre en nuestras almas, las cuales aunque de su suyo áridas e incapaces de fructificar, serán fecundadas y dispuestas para todo bien con el rocío de la gracia del Divino Espíritu.
ORDENAMIENTO LITURGICO DE ESTA FIESTA.
* Categoría Liturgica: "Duplex" de Primera Clase, con Octava Privilegiada de primer Orden.
* Color: Rojo.
SOBRE LA SANTA MISA:
* Después de Tercia: No hay Conmemoraciones.
* Se reza el Gloria.
*Secuencia "Vení Sancte Spiritus".
* En el Veni Sancte Spiritus del Aleluya, todos se arrodillan.
* Se reza el Credo.
* Prefacio: Del Espíritu Santo.
* "Communicantes"/ "Hanc Igitur": Propios de Pentecostés.
SOBRE EL BREVIARIO:
* Doxología: Pentecostés.
* Tono del himno: Pentecostés.
* Prima: Verso = "Qui sedes" desde hoy hasta el Adviento a menos que se indique lo contrario.
* Horas Menores: Himno en Tercia = "Veni Creator".
* Vísperas: Segundas Vísperas de la Fiesta, sin conmemoraciones.
TEXTOS DE LA SANTA MISA.
INTROITO:
Sabiduría 1,7 Salmo 67, 2.
V/. El Espíritu del Señor llenó toda la tierra, aleluya, y él, que todo lo abarca, sabe cuánto se dice, aleluya, aleluya, aleluya.
R/. Que se levante Dios y se dispersen sus enemigos, huyan de su presencia los que le odian.
V/. Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.
V/. El Espíritu del Señor llenó toda la tierra, aleluya, y él, que todo lo abarca, sabe cuánto se dice, aleluya, aleluya, aleluya.
GLORIA:
* A Dios en las alturas, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad.
Te alabamos.
Te bendecimos.
Te adoramos.
Te glorificamos.
Te damos gracias por tu Inmensa Gloria.
Señor Dios, Rey Celestial, Dios Padre Todopoderoso.
Señor Jesucristo, Hijo Unigenito.
Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre.
Tu que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.
Tu que quitas el pecado del mundo, recibe nuestras suplicas.
Tu que estás sentado a la Diestra del Padre, ten piedad de nosotros.
Porque solo Tú eres Santo.
Solo Tú eres Señor.
Solo Altísimo, Jesucristo.
Con el Espíritu Santo ✠ en la Gloria de Dios Padre.
Amén.
COLECTA:
Oremos.
Oh Dios, que hoy has iluminado los corazones de tus hijos con la Luz del Espíritu Santo.
Haznos dóciles a tu Espíritu, para gustar siempre el bien y gozar de su consuelo.
Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la Unidad del mismo Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
EPÍSTOLA.:
Hechos 2,1-11.
LECTURA DE LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES.
"Llegó el día de Pentecostés y estaban todos los Discípulos reunidos en un mismo sitio; de pronto vino del cielo un ruido, como de un viento recio, que llenó toda la casa donde estaban. Y vieron aparecer unas lenguas como de fuego que se repartían posándose encima de cada uno.
Y todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y empezaron a hablar en lenguas extranjeras, según el Espíritu les concedía expresarse. Residían entonces en Jerusalén judíos devotos, oriundos de toda nación que hay bajo el cielo; al correrse la voz, acudió la multitud y quedaron desconcertados, porque cada uno oía hablar en su propio idioma.
Fuera de sí por la sorpresa decían: Pero ¿no son galileos todos esos que están hablando?
Entonces ¿cómo es que cada uno les oímos hablar nuestra propia lengua nativa? Partos, medos, elamitas, habitantes de Mesopotamia, Judea, Capadocia, Ponto, Asia, Frigia, Panfilia, Egipto, zona de Libia fronteriza de Cirene, romanos residentes, judíos y prosélitos, cretenses y árabes les estamos oyendo hablar en nuestras lenguas de las Maravillas de Dios".
* Gloria Tibi Domine.
ALELUYA:
Salmo 103, 30.
Aleluya. Envía tu Espíritu, y créalos, y repuebla la faz de la tierra. Aleluya.
* (Se hace genuflexión al decir las palabras siguientes).
V/. Ven, Espíritu Santo, llena el corazón de tus fieles, enciende en ellos la llama de tu Amor.
SECUENCIA.
Venid, Espíritu Santo,
y enviad desde el cielo un rayo de vuestra Luz.
Venid, Padre de los pobres;
venid, Dador de todo Don;
venid, Luz de los corazones.
Vos sois el mejor Consolador,
el Dulce Huésped de nuestra alma
y su Dulce Refrigerio.
Sois Descanso en el trabajo,
Alivio en la aflicción
y Consuelo en el llanto.
¡Oh Felicísima Luz, llenad lo más íntimo del alma de vuestros fieles.
Sin vuestra Inspiración no hay nada en el hombre;
nada que sea bueno y recto.
Lavad lo que está manchado,
regad lo que está árido,
curad lo que está enfermo.
Doblegad lo que es rígido, enfervorizad lo que está frío,
dirigid lo que está descarriado.
Dad a vuestros fieles, que en vos confían, vuestros Siete Dones.
Dadles el mérito de la virtud,
dadles el buen éxito de la Salvación, dadles el Gozo Eterno.
Amén. Aleluya.
EVANGELIO:
Juan 14, 23-31.
LECTURA DEL SANTO + EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN.
* Gloria Tibi Domine.
"En aquel tiempo dijo Jesús a sus Discípulos:
El que me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y haremos morada en Él.
El que no me ama, no guarda mis palabras.
Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.
Os he hablado de esto ahora, que estoy a vuestro lado.; pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que yo os he dicho.
La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo.
Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir:
“Me voy, y vuelvo a vuestro lado”.
Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre; porque el Padre es más que yo.
Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda sigáis creyendo.
Ya no hablaré mucho con vosotros, pues se acerca el príncipe de este mundo; no es que él tenga poder sobre mí, pero es necesario que el mundo comprenda que yo amo al Padre, y que lo que el Padre me manda yo lo hago".
* Laus Tibi Christe.
CREDO:
* En un Solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, y de todo lo visible y lo invisible.
Y en un Solo Señor Jesucristo, Hijo Unigenito de Dios, nacido del Padre, antes de todos los siglos.
Dios de Dios:
Luz de Luz:
Dios Verdadero de Dios verdadero. Engendrado, no creado, consustancial con el Padre, por quien todas las cosas fueron hechas.
Quien, por nosotros los hombres, y por Nuestra Salvación, descendió del Cielo.
Y se encarnó por obra del Espíritu Santo de Santa María la Virgen:
Y se hizo hombre. (Genuflexión).
Fue crucificado también por nosotros, bajo de Poncio Pilato padeció y fue sepultado.
Y que resucitó al tercer día según las Escrituras.
Y subió al cielo y está sentado a la Diestra del Padre.
Y de nuevo vendrá con Gloria a juzgar a los vivos y a los muertos, y su Reino no tendrá fin.
Y en el Espíritu Santo, Señor y Dador de vida, que procede del Padre y del Hijo.
Quien, junto con el Padre y el Hijo, recibe una misma adoración y Gloria: Quien habló por los Profetas.
Y en la Iglesia, una, Santa, Católica y Apostólica.
Confieso un solo Bautismo para la remisión de los pecados.
Y espero la resurrección de los muertos.
Y la vida + en el mundo venidero.
Amén.
OFERTORIO:
Salmo 67, 29-30.
V/. Confirma, ¡oh Dios!, lo que has hecho en nosotros.
R/. A Tu Templo, de Jerusalén traerán su tributo, Aleluya.
SECRETA:
Oremos.
Santifica, Señor, nuestras Ofrendas, y, por la Luz del Espíritu Santo, purifica nuestros corazones.
Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la Unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
PREFACIO DEL ESPÍRITU SANTO.
V/. El Señor sea con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.
V/. Levántemos el corazon.
R/. Los tenemos levantado hacía el Señor.
V/. Demos gracias al Señor Nuestro Dios.
R/. Es justo y necesario.
Realmente es justo y necesario, es nuestro deber y Salvación, darte gracias, siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios Todopoderoso y Eterno, por Cristo Nuestro Señor:
Que después de subir al Cielo, donde está sentado a tu Derecha, ha derramado en este día sobre tus hijos adoptivos el Espíritu Santo que había prometido.
Por eso con esta efusión de gozo el mundo entero desborda de alegría, y también los Coros Celestiales, los Ángeles y los Arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu Gloria:
SANTO:
Santo, Santo, Santo.
Es el Señor, Dios de los Ejércitos. Llenos están el Cielo y la tierra de tu Gloria.
Hosanna en las alturas.
Bendito el que viene en Nombre del Señor.
Hosanna en las Alturas.
* ("Comunicantes" propio, que se reza desde la Vigilia hasta la Misa del Sábado Siguiente).
Unidos en comunión, celebramos el Santísimo día de Pentecostés, en el que el Espíritu Santo se apareció a los Apóstoles distribuido en lenguas de fuego.
Además, veneramos la memoria, en primer lugar, de la Gloriosa Siempre Virgen María, Madre de Nuestro Dios y Señor Jesucristo; y luego, del Bienaventurado José, esposo de la misma Virgen, y de la de tus Bienaventurados Apóstoles y Mártires:
Pedro y Pablo, Andrés, Santiago, Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo, Lino, Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisógono, Juan y Pablo, Cosme y Damián, y de todos tus Santos; por cuyos méritos y oraciones, concédenos que en todas las cosas seamos asistidos por la ayuda de tu protección.
Por el mismo Cristo Nuestro Señor. Amén.
* Te rogamos, pues, Señor, que aceptes con apacible satisfacción esta Ofrenda de nosotros, tus siervos, y de toda tu familia Santa, que te hacemos por aquellos a quienes te has dignado regenerar con agua y el Espíritu Santo, concediéndoles la remisión de todos los pecados; concédenos que nuestros días transcurran en tu paz y que seamos liberados de la condenación eterna y contados entre el rebaño de tus elegidos.
Por Cristo Nuestro Señor. Amén.
COMUNIÓN:
Hechos 2, 2. 4.
De pronto vino del cielo un ruido, como de viento recio, que llenó toda la casa donde estaban, aleluya; todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a proclamar las maravillas de Dios, aleluya, aleluya.
POSCOMUNIÓN:
Oremos.
Tu Espíritu Santo, Señor, descienda sobre nosotros, purifique nuestros corazones y, con el Suave Rocío de su venida, los vuelva fecundos.
Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la Unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
ÚLTIMO EVANGELIO:
Juan 1:1-14.
Comienzo + del Santo Evangelio según San Juan
Gloria Tibi Domine.
"En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.
Lo mismo era en el principio con Dios.
Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho: en él estaba la Vida, y la Vida era la Luz de los hombres. y la Luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron.
Hubose un hombre enviado de Dios, el cual llamaba Juan.
Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la Luz, a fin de que todos creyesen por él.
Él no era la Luz, sino que debía dar Testimonio acerca de la Luz.
Aquella era la Luz Verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo.
Él estaba en el mundo, y el mundo por él fue hecho, y el mundo no le conoció.
A los suyos vino, y los suyos no le recibieron.
Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio potestad de ser hechos Hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino por la Voluntad de Dios.
(Aquí todos se arrodillan).
Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros.
y vimos su Gloria, Gloria como del Unigénito del Padre, lleno de Gracias y de verdad.
V/. Deo Gratias.
.........................+.........................
PRECES LEONINAS DESPUES DE LA SANTA MISA.
V/. Dios te Salve, María, llena eres de Gracia; el Señor es contigo; Bendita tú eres entre todas las mujeres, y Bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
R/. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
V/. Dios te Salve, María, llena eres de Gracia; el Señor es contigo; Bendita tú eres entre todas las mujeres, y Bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
R/. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
V/. Dios te Salve, María, llena eres de Gracia; el Señor es contigo; Bendita tú eres entre todas las mujeres, y Bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
R/. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
V/. Dios te Salve, Reina y Madre de Misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra.
Dios te Salve, a Ti clamamos, los desterrados hijos de Eva.
A Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora, Abogada nuestra,Vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos.
Y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto Bendito de tu vientre.
Oh Clementisima, oh Piadosa, oh Dulce Virgen María.
V/. Ruega por nosotros,Santa Madre de Dios.
R/. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
V/. Oremos:
Oh Dios, nuestro refugio y fortaleza, mira propicio al Pueblo que a Ti clama y por la intercesión de la Inmaculada y Siempre Virgen María, Madre de Dios, de San José, de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, y de todos los Santos, escucha Clemente y Misericordioso las súplicas que te dirigimos pidiéndote por la conversión de los pecadores y la libertad y exaltación de la Santa Madre la Iglesia.
Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor.
R/. Amén.
V/. San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla; Sé nuestro Amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio.
Reprimale Dios, pedimos suplicantes; y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno, con el Divino Poder, a Satanás y a todos los espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. R/. Amén.
V/. Corazón Sacratísimo de Jesús,
R/. Ten Misericordia de nosotros.
V/. Corazón Sacratísimo de Jesús,
R/. Ten Misericordia de nosotros.
V/. Corazón Sacratísimo de Jesús,
R/. Ten Misericordia de nosotros.
LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX
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