MEDITACION DE SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE PARA EL MARTES DE LA INFRAOCTAVA DE CORPUS CHRISTI.
MEDITACION DE SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE PARA EL MARTES EN LA OCTAVA DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO.
De las malas Comuniones, de sus causas y de sus remedios.
PUNTO I.
Una mala Comunión es un pecado horrendo; y, sin embargo, puede darse en personas que aparentan tener, o que incluso tienen, cierta piedad.
Esta desgracia puede ocurrir en las Comunidades más Santas.
Judas vivía en compañía de Jesucristo, y se hizo culpable de este delito y de otros muchos,
porque, según el testimonio de Jesucristo, era un demonio.
Ver a un demonio con Jesucristo: ¡quién pudiera imaginarlo!
Recibir cada día las enseñanzas de tan Buen Maestro, y abusar de ellas hasta tal punto:
¡Qué perfidia y qué ingratitud!
¡Ser avisado de su crimen antes de caer en él, y tener suficiente temeridad para cometerlo!
¡Ah, cuán endurecido hay que tener el corazón para no horrorizarse de semejante pecado!
Lo que le sucedió a este apóstol, le puede suceder a cualquiera.
Temblad a vista de ello, y estad sobre aviso ante el temor de tan vergonzoso desorden.
PUNTO II.
Ordinariamente, la causa de hacer una mala comunión es, o la hipocresía, o la vergüenza de confesar los pecados; también fue eso lo que causó la de Judas.
Aparentaba, externamente, actuar como los demás apóstoles, y vivió con ellos durante tres años, sin que hubieran podido advertir nada desordenado en su comportamiento.
Y todo cuanto Jesucristo pudo decirle para inspirarle horror a su delito antes de cometerlo, no fue capaz de conmoverlo.
Y él nunca confesó, ni a Jesucristo ni a ningún otro, nada que hubiera podido dar a conocer su mala conciencia.
Esa es también la causa de tan horrible pecado en quienes lo cometen.
Quieren aparecer tan piadosos y tan regulares como los demás, y sin embargo tienen el alma ennegrecida de pecados.
No se atreven a descubrirlos a quienes están encargados de sus almas, y abusan criminalmente de la bondad de Jesucristo, que les concede la gracia de darse a ellos.
PUNTO III.
El medio de prevenir y de remediar tan lamentable estado, consiste, en primer lugar, en ser muy humilde, y en que os habituéis a acusaros sencilla y
humildemente de todas vuestras faltas, sin ocultar o disimular ni una sola.
De lo contrario, el demonio os sorprenderá cuando menos lo penséis, y os hará caer en sus redes.
En segundo lugar, no ocultar nada a quienes os dirigen.
Con estos dos medios evitaréis con toda seguridad realizar una Comunión indigna.
Pues en un pecado tan detestable no se incurre de golpe; antes bien, si se
comete, no es sino por haber cerrado insensiblemente el corazón a la Gracia, al haberlo tenido cerrado a aquellos a quienes Dios encomendó el cuidado de conducirlo al cielo.
Ese corazón está ciego, y no conoce el camino para ir a Dios si alguien no lo guía.
¡Ay, pues, de aquellos que se guían a sí mismos, porque no son capaces de sostenerse; y si caen, no tendrán a nadie que los levante.
ORACION:
Oh Dios!, que bajo un
Sacramento Admirable, nos dejaste el Memorial de tu Pasión; te pedimos, Señor, nos concedas celebrar de tal manera los Sagrados Misterios de tu Cuerpo y Sangre, que sintamos constantemente en nosotros el fruto de tu Redención.
Que vives y reinas con Dios Padre, en la Unidad del Espíritu Santo, y eres Dios por los siglos de los siglos. Amén.
LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.
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