MEDITACIÓNES PARA EL MES DE LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE CRISTO.
MES DE LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE CRISTO. DIA VIGÉSIMO. La Sangre Preciosísima de Jesucristo fortifica nuestra esperanza I. Mientras vivimos en este destierro y en este valle de lágrimas, nuestra alma está como en medio de un mar borrascoso, dice San Bernardo; a cada instante corre riesgo de naufragar asaltada incesantemente de mil tentaciones, por las cuales el demonio pretende ganarla y precipitarla en el abismo de la desesperación; unas veces por el recuerdo de las faltas pasadas, otras por el terror del juicio, otras, en fin, por la debilidad y enfermedad que todos experimentamos, nuestro enemigo común trata de arrastrarnos a la prevaricación. Más ¿cuál será el medio más eficaz para no naufragar en medio de las olas y de todas estas tempestades? ¿Cómo la esperanza se mantendrá en nuestro corazón? ¿Cómo vivificarla diariamente? ¿Cómo fortificarla? ¡Ah! Vosotros lo sabéis, almas piadosas; mirando a Jesús en quien descansan todas nuestras espera...