MEDITACIONES PARA EL MES DE LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE CRISTO.
MES DE LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE CRISTO. DIA VIGÉSIMO TERCERO. La Sangre Preciosísima de Jesucristo nos alienta a llevar con paciencia nuestra cruz I. La vida del cristiano debe ser una vida crucificada, dice San Agustín, pues que somos discípulos de Jesús, que murió por nosotros derramando su Sangre en una Cruz. Y en efecto, el Redentor mismo dice en su Evangelio que quien quiera seguirle debe tomar su cruz y marcar sus pasos por el camino del Calvario. Asegura el Apóstol que jamás será digno del nombre de cristiano aquel que no vive crucificado: "Qui cum Christi carnem suam crucifixerunt cum vitis et concupiscentiis". Y por cierto que no faltan ocasiones de crucificar su carne rebelde con sus depravados deseos en este miserable valle de lágrimas en que vivimos, y en el que cada paso nos acarrea amarguras y sinsabores. ¿Quién, pues, será quien lleve voluntariamente su cruz y se resigne enteramente a la Voluntad Divina en las adversidades de la vida? ...