MEDITACIONES DE SAN ANTONIO DE PADUA PARA EL TIEMPO DE CUARESMA.

MEDITACIONES DE SAN ANTONIO DE PADUA PARA EL TIEMPO DE CUARESMA.

MIERCOLES IV DE CUARESMA.

Exordio. - Sermón del Santo para el IV Domingo de Cuaresma.

1.‑ "Con cinco panes y dos pescados el Señor sació a cinco mil hombres". (Jn 6, 1‑15). 

Salomón así habla a los predicadores:

"Echa tu pan sobre las aguas fluentes y después de muchos días lo hallarás".(Ecle 11, 1). 

Las aguas fluentes son los pueblos que corren hacia la muerte. 
Por eso dice la mujer de Tekoa:

"Todos nos derramamos como agua".(2 R 14, 14).

Dice Isaías:

"Este pueblo desechó las aguas de Siloé, que corren mansamente, y prefirió a Rezín y al hijo de Romelías, Facee". 
(8, 6). 

Siloé se interpreta: "enviado". 
Las aguas, pues, de Siloé simbolizan la Doctrina de Jesucristo, que es el Enviado del Padre. 
Desechan esta agua los que se pierden en deseos terrenales y prefieren a Rezín, o sea, el espíritu de la soberbia, y a Facee, o sea, la inmundicia de la lujuria; y por eso se precipitarán como agua en lo profundo de la gehena.

Por eso, oh predicador, echa tu pan, el pan de la predicación sobre las aguas que fluyen; ese pan, del que el Evangelio dice:

"No de solo pan vive el hombre".
(Mt 4, 4).

E Isaías:

"A él, o sea, al Justo, se le dio el pan".(33, 16). 

Y "después de mucho tiempo", o sea, en el día del juicio, "lo hallarás", o sea, hallarás la recompensa por él

En el nombre del Señor echaré el pan sobre las aguas, confiando a su caridad un breve sermón sobre los cinco panes y los dos pescados

 2.‑ "Con cinco panes y dos pescados"...

Los cinco panes son los cinco libros de Moisés, en los que se hallan los cinco alimentos del alma. 
El primer pan es la reprobación del pecado mediante la contrición; el segundo, la manifestación del pecado en la Confesión; el tercero, el desprecio y la humillación de sí mismo en la satisfacción; el cuarto, el celo por las almas en la predicación; y el quinto, la dulzura en la contemplación de la Patria Celestial.

Sobre el primer pan leemos en el primer libro de Moisés, el Génesis:

"Judá envió un cabrito a Tamar por medio de un muchacho de Adulam".(38, 20). 

Judá se interpreta: 
"El que se confiesa", y simboliza al penitente, que debe enviar un cabrito, o sea, la reprobación del pecado, a Tamar, que se interpreta: "amarga", "transformada" y "palmera". 

Esta es el alma penitente; y en la triple interpretación del nombre está indicado el triple estado de los penitentes: 
"Amarga" se refiere al estado de los incipientes, "transformada" al estado de los proficientes, y "palmera" al estado de los perfectos.

Adulam se interpreta: "Testimonio con agua", y simboliza la compunción de las lágrimas, con las que el penitente declara reprobar el pecado y no cometerlo más en adelante. 
Y con esta Tamar, como dice Mateo:

"Judá puede engendrar a Fares y a Zará" (1, 3).
 
Fares se interpreta: 
"División" y Zará "oriente". 
Ante todo, el penitente debe desprenderse del pecado y después dirigirse al oriente, o sea, a la luz de las buenas obras. 
Dice el Profeta:

"Aléjate del mal":

He ahí a Fares; y "obra el bien": he ahí a Zará (Salm 36, 27).

Sobre el segundo pan leemos en el segundo libro de Moisés, el Éxodo, que:

Moisés, "después de haber matado al egipcio, lo escondió en la arena". 
(2, 12). 

Moisés se interpreta:
"El acuático", y simboliza al penitente, casi disuelto en las aguas del arrepentimiento. 
Este debe herir al egipcio, o sea, al pecado mortal, a través de la contrición, y esconderlo en la arena de la Confesión. 
Dice Agustín:

"Si tú descubres, Dios cubre; y si tú cubres, Dios descubre". 

Esconde al egipcio el que descubre su pecado; lo esconde a Dios y lo manifiesta al Sacerdote. 
Se dice en el Génesis que Raquel escondió los ídolos de Labán. 
Raquel se interpreta: 
"Oveja", y simboliza al alma penitente que debe esconder los ídolos de Labán, o sea, los pecados mortales, instigados por el diablo. 
Dice el Profeta:

"Bienaventurados aquellos, cuyos pecados fueron cubiertos", o sea, perdonados!" (Salm 3 11).

Sobre el tercer pan leemos en el tercer libro de Moisés, el Levítico, en el que se manda a los sacerdotes:

"Echar el buche y las plumas en el lugar de las cenizas, hacia el oriente". (1, 16). 

En el buche están indicados el ardor y la sed de la avaricia, de la que dice Job:

"La sed se enardecerá en contra de él", o sea, del avaro (18, 9). 

En las plumas está simbolizada la vacuidad de la soberbia.

"Las plumas del avestruz, o sea, del hipócrita, se asemejan a las plumas de la cigüeña y del gavilán".(Job 39, 13).

O sea, del hombre contemplativo. 
Pero esas plumas hay que echarlas en el lugar de las cenizas, cuando con corazón compungido consideramos la palabra de la primera maldición:

"Eres ceniza y ceniza volverás".
(Gen 3, 1 g). 

El lado oriental es la Vida Eterna, de la que hemos decaído por la culpa de los Primeros Padres. 
El penitente, pues, se humilla a través de las obras de penitencia y arroja lejos de sí el buche de la avaricia y las plumas de la soberbia, cuando llama a la memoria la sentencia de la primera maldición y cada día llora por haber sido rechazado de la mirada de los ojos de Dios".

ORACION:

Te suplicamos, Dios Todopoderoso, nos concedas que alcancemos el santo gozo de la devoción, los que castigamos nuestra carne con los ayunos; para que refrenando los afectos terrenales, estemos más dispuestos a recibir los Bienes Celestiales.
Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la Unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.

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