CATENA AUREA: IV DOMINGO DESPUES DE PENTECOSTÉS.
CATENA AUREA. IV DOMINGO DESPUES DE PENTECOSTÉS.
"El Señor es mi luz y mi salud: ¿A quién temeré?
El Señor es el defensor de mi vida." (Salmos CXXVI, 1-2).
EPISTOLA:
"Hermanos:
Estimo, pues que esos padecimientos del tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria venidera que ha de manifestarse en nosotros.
La creación está aguardando con ardiente anhelo esa manifestación de los hijos de Dios; pues si la creación está sometida a la vanidad, no es de grado, sino por la voluntad de aquel que la sometió; pero con esperanza, porque también la creación misma será libertada de la servidumbre de la corrupción para (participar de) la libertad de la gloria de los hijos de Dios.
Sabemos, en efecto, que ahora la creación entera gime a una, y a una está en dolores de parto.
Y no tan sólo ella, sino que asimismo nosotros, los que tenemos las primicias del Espíritu, también gemimos en nuestro interior, aguardando la filiación, la redención de nuestro cuerpo". Romanos VIII, 18-23.
EVANGELIO:
"En aquel tiempo:
Aconteció que estaba Jesús a la orilla del lago de Genesaret y se agolpaban las gentes al rededor de Él, para oír la palabra de Dios.
En esto, vio dos barcas que estaban a la orilla del lago:
Y los pescadores habían saltado a tierra, y lavaban sus redes.
Y entrando en una de estas barcas, que era de Simón, rogó que la apartase un poco de la tierra.
Y estando sentado, enseñaba al pueblo desde la barquilla.
Y luego que acabó de hablar, dijo a Simón:
“Boga mar adentro, y soltad vuestras redes para pescar”.
Y respondiendo Simón, le dijo: “Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, sin haber pescado nada; mas en tu Palabra soltaré la red”.
Y cuando esto hubieron hecho, recogieron un tan crecido número de peces, que se rompía su red.
E hicieron señas a sus compañeros, que estaban en el otro barco, para que viniesen a ayudarlos.
Y vinieron, y de tal modo llenaron los barcos, que casi se sumergían.
Y cuando esto vio Simón Pedro, se arrojó a los pies de Jesús diciendo:
“Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador”.
Porque él y todos los que con él estaban quedaron atónitos de la presa de los peces que habían hecho.
Y asimismo, Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.
Y dijo Jesús a Simón:
“No temas; desde aquí en adelante serás pescador de los hombres”.
Y llevadas las barcas a tierra, lo dejaron todo, y le siguieron."
(Lucas V, 1-11).
CATENA AUREA:
Explicación de los Santos Padres.
Beda.
Aseguran que el lago de Genesareth era el mismo mar de Tiberíades, y que tomó el nombre de mar de Galilea en atención a la provincia que le rodeaba.
Genesareth se llama también porque este mar se parece a un lago (que encrespando sus olas parecía que él mismo era quien se agitaba), y en griego quiere decir que engendra la brisa.
Sus aguas, en vez de ser tranquilas como las de los lagos, son frecuentemente agitadas por los vientos; son dulces y buenas para beber.
Pero en la lengua hebrea se acostumbró a designar con el nombre de mar a toda reunión de aguas, sean dulces o saladas.
Teofilacto.
El Señor huye de la gloria, cuanto más ella le persigue, y por ello, separándose de las turbas, entró en la barca.
De donde prosigue:
"Y vio dos barcos que estaban a la orilla del lago.
Y los pescadores habían saltado en tierra, y lavaban sus redes".
San Agustín, de quaest evang. 2, 2.
Desde la cual enseñaba a las turbas; porque enseña a las gentes con la autoridad de la Iglesia.
Y en cuanto a lo que dice, que subiendo el Señor al barco suplicó a San Pedro que le separase un poco de la tierra, da a entender que se debe predicar a las gentes con moderación; ni mandándoles lo terreno, ni apartándolos de la tierra a lo profundo de los misterios. También quiere decir que debe predicarse primero a las gentes que están más cerca. Después dice:
"Entra más adentro"
manda predicar a las naciones más remotas.
San Ambrosio.
Místicamente, la barca de Pedro, que flota según San Mateo y que según San Lucas se llena de peces, figura la Iglesia flotante en su origen, y llena después hasta rebosar.
No zozobra ésta que tiene a Pedro; pero fluctúa aquella que tiene a Judas:
En una y otra se encuentra Pedro, pero el que permanece firme por sus virtudes es perturbado por las extrañas. Evitemos el trato con el traidor, no sea que vacilemos muchos, empujados por uno solo.
Hay perturbación allí donde se encuentra poca Fe; y gran seguridad donde hay perfecto amor.
Ultimamente, aun cuando se manda a otros que arrojen sus redes, sólo a Pedro se le dice: "Entra más adentro"; esto es, hasta el fondo de la cuestión. ¿Qué cosa hay más elevada que conocer al Hijo de Dios?
¿Mas cuáles son las redes que se manda a los Apóstoles tender sino los discursos, que como los rodeos y vueltas de las discusiones no dejan escapar a los que cogen?
Los instrumentos de los apóstoles son redes de pesca que no hieren a los que cogen, sino que los reservan; y que, desde el abismo donde se agitaban, los hacen subir a lo más elevado.
Dice, pues:
"Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, sin haber cogido nada"; porque en realidad el fruto que ha de cogerse por medio de la predicación no depende de los hombres, sino de Dios.
Los que antes nada habían cogido ahora hacen una gran pesca con la Palabra de Dios.
San Cirilo.
Hace señas a sus compañeros para que le ayuden.
Muchos continúan los trabajos de los apóstoles; en primer lugar aquéllos que escribieron los Evangelios; después, los que han sido constituidos en pastores y presidentes de los pueblos y en doctores de la Verdadera Doctrina.
San Agustín, de cons. evang. 2, 17.
San Mateo y San Marcos refieren cómo sucedió esto de una manera breve.
San Lucas lo explica de una manera más clara; en lo cual parece que hay alguna diferencia, porque recuerda que únicamente a San Pedro dijo el Señor:
"Desde aquí en adelante serás pescador de hombres", y los otros dos Evangelistas dicen que el Señor dijo esto mismo, pero a los dos hermanos.
Sin embargo, pudo suceder que primero se lo dijese a San Pedro, porque se había admirado de la gran cantidad de peces que había cogido, según insinúa San Lucas, y a los dos después, lo cual contaron los dos primeros Evangelistas.
También puede entenderse que primero medió lo que dijo San Lucas, porque entonces todavía no habían sido llamados por el Señor, sino que solamente se había dicho a San Pedro que sería pescador de hombres; pero no que nunca habría de pescar peces.
De aquí se da a entender que aquéllos volverían a pescar peces, y que después sucedería lo que refieren San Mateo y San Marcos.
Entonces no habían sacado las barcas a tierra, como con el cuidado de volver a lo mismo, sino que le siguieron, como que los llamaba o mandaba.
Pero si, según San Juan, San Pedro y San Andrés habían seguido a Jesús desde las orillas del Jordán, ¿cómo dicen otros Evangelistas que los encontró en Galilea pescando, y los llamó para discípulos suyos? Pero debe entenderse que vieron al Señor junto al Jordán, sin unirse a El inseparablemente, sino que tan sólo conocieron quién era, y habiéndole admirado, se retiraron a sus lugares.
San Ambrosio.
En sentido místico, diciendo:
"Señor, apartaos de mi", Pedro niega que los que coge con la palabra sean su conquista y su botín.
Tampoco tú temas referir a Dios lo que tienes, porque El nos ha concedido lo que era suyo.
Beda.
Conforta el Señor el temor de los carnales, para que ninguno, temblando a causa de su conciencia culpable, o desalentado a la vista de la inocencia de otros, tema entrar en el camino de la Santidad.
San Agustín, De quaest. Evang. 2, 2.
El Señor, no separándose de ellos, da a entender que hombres buenos y espirituales no deben asustarse por los pecados de las turbas, ni tener la voluntad -para vivir con más seguridad y paz- de abandonar el Ministerio Eclesiástico.
En cuanto a que sacaron los barcos a tierra y, dejando todas las cosas, lo siguieron, puede significar el fin del tiempo, en el cual los que hayan continuado unidos a Cristo se apartarán enteramente de la mar de este mundo.
ORACION.
Concédenos, Señor, te suplicamos, que sea dirigida por el orden de tu providencia la marcha del mundo; y que tu Iglesia se alegre en tu servicio con la tranquilidad.
Por Nuestro Señor Jesucristo Tú Hijo que vive y reina contigo en la Unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.
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