DEVOCION: Las Santas Llagas de Nuestro Señor Jesucristo.


LA DEVOCIÓN A LAS SANTAS LLAGAS DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO.

Reveladas a la Hermana María Marta Chambón.


Sor María Marta Chambón.(1841-1907).

El 21 de Marzo de 1907, falleció la Sierva de Dios María Martha Chambón . En su lecho de muerte, la comunidad repitió incansablemente una invocación que ella misma había repetido innumerables veces en favor de las Hermanas moribundas: 
“Jesús mío, perdón y misericordia por los méritos de tus Santas Llagas”.

Nació el 6 de Marzo de 1841 en una humilde familia de campesinos, en el poblado de la Croix-Rouge, cerca de Chambéry (Saboya) Francia. Fue bautizada el mismo día de su nacimiento y recibió una formación cristiana gracias a sus padres y su tía, quien la llevaba a pasear diariamente, en especial por un camino que incluía un Vía Crucis. Durante esas caminatas rezaban juntas el rosario, meditando sobre la Pasión de Cristo. Desde temprana edad, experimentó favores Divinos. 
A los ocho o nueve años, durante un Viernes Santo mientras adoraba la Cruz, Cristo se le apareció ensangrentado como en el Calvario. Sin embargo, las apariciones de Jesús Niño fueron las que marcaron profundamente su juventud.

El día de su Primera Comunión, el 8 de septiembre de 1850, Jesús se le apareció visiblemente y desde entonces ella lo veía presente en cada comunión. Se convirtió en un compañero constante en su vida diaria, acompañándola en su trabajo y en los campos, conversando con ella. A una edad temprana, expresó al sacerdote de su parroquia su deseo de ser religiosa, pero debido a su salud frágil, fue admitida inicialmente en 1861 como terciaria de San Francisco. Más tarde, en 1864, ingresó al monasterio de la Visitación de Chambéry, donde tomó el nombre de Sœur Marie-Marthe y realizó su profesión religiosa.

En su vida religiosa, fue favorecida con apariciones de Jesús, la Virgen María y también de almas del Purgatorio. Jesús le reveló la importancia de sus Santas Llagas como fuente de amor y reparación, pidiéndole difundir esta devoción. A pesar de enfrentar sufrimientos físicos, ataques espirituales y pruebas, vivió en continua adoración y entrega total. Recibió el don de las llagas de Cristo y experimentó visiones místicas donde Dios Padre le reveló los misterios de la Encarnación y la Redención.

Su misión principal fue promover la devoción a las Santas Llagas y ofrecer reparación por los pecados del mundo. Jesús le prometió que a través de esta devoción, las almas encontrarían consuelo, conversión y gracias. Antes de su muerte en 1907, vivió años de penitencia y sacrificio como respuesta a su misión Divina.

¿No estaban invisiblemente presentes en aquella humilde celda las queridas almas de difuntos y las veneradas Madres que la habían precedido en la Gloria? Qué hermosa procesión debieron formar al recibir en el Cielo a esta humilde Hermana.

Alrededor de las ocho de la tarde, su último suspiro fue tan sereno y apacible que sus hermanas apenas pudieron percibirlo. Mientras seguían rodeando sus restos virginales con oraciones fervorosas, nos gusta creer que en ese momento se hizo realidad una de las visiones que había deleitado a sor María Martha en su juventud: 
un grupo de
Beatos y Santos, abriendo filas, le permitió avanzar hasta quedar muy cerca de Nuestro Señor. Con voces llenas de encanto, entonaron un coro celestial: “El que era el más pequeño se hará el más grande”.

¡Verdaderamente exaltó a los humildes! Poco después de su muerte, los rasgos de sor María Marta adquirieron una mirada juvenil extraordinaria, emanando una nobleza y distinción que nunca se había manifestado durante su vida. No apareció ningún signo de corrupción en su cuerpo, que la gangrena había marcado con manchas lívidas durante sus últimos días.
Siguiendo la tradición de la Orden, vistieron a la Sierva de Dios con su hábito religioso, adornando su velo negro con una corona de rosas blancas. Fue colocada en un féretro descubierto, rodeada de flores blancas, y permaneció expuesta en el coro hasta la mañana del 23 de marzo, cuando se celebró su funeral.

UN POCO DE LA HISTORIA DE LA CORONILLA DE LAS SANTAS LLAGAS:

Un día, Sor Marie-Martha, angustiada por los crímenes de la tierra, exclamaba:

«Mi Jesús, cuida de tus hijos, no mires sus pecados.»

El Divino Maestro, respondiendo a su súplica, le enseñó esta invocación:

«Jesús Mio, perdón y misericordia por los méritos de tus Santas Llagas.»

Después añadió: 

«Muchas personas experimentarán la eficacia de esta invocación.»  

El Salvador a veces se presenta a su Esposa con el conjunto de sus Llagas adorables. 
Mostrándole su carne desgarrada, en jirones, le dice:

 
"Por todas partes encontrarás Llagas en tu Esposo. Es allí donde debes tomar [gracias] para el mundo: 
ese es tu trabajo. 
Esto es lo que muestro a todas las almas, pero hay pocas que las miran. Tú, hija mía, desde mi Corona de Espinas hasta mis Pies, detente allí".

A veces, solo le muestra una Llaga en particular. 
Por ejemplo, un día le descubrió su Pie derecho y le dijo:

"¡Cuánto debes respetar esta Llaga y protegerla como a una paloma!"

En otra ocasión, fue su Mano izquierda: 

"Hija mía, toma en mi Mano izquierda mis méritos para las almas, para que estén a mi derecha por la Eternidad".

Cuando le mostró sus dos Pies adorables, dijo:
 
"Tráeme aquí a todas mis criaturas... Estas aberturas son lo suficientemente grandes como para albergarlas a todas... Las Llagas de mis Pies sagrados son un océano".

De igual manera, presentó su Cabeza coronada de espinas:

"Hija mía, aquí tomarás la sumisión del juicio".

Y en su Costado Divino, Jesús señaló:

"Allí debes tomar la dulzura y la humildad".

El Salvador también declaró que, al contemplar sus Llagas, la hermana lo consolaba profundamente:

"Hija mía, al contemplarlas, tú me consuelas... A mi vez, te consolaré con la visión de mi Gloria durante la Eternidad".

Jesús luego enfatizó la importancia de su Corona de Espinas, describiéndola como un símbolo de sufrimiento extremo y como un regalo especial para sus amigos en la tierra:

"Mi Corona de Espinas me hizo sufrir más que todas mis otras Llagas... La doy a mis elegidos. Es su tesoro y Gloria Futura".

Finalmente, Jesús expresó su profundo deseo de que las almas se vuelvan hacia Él mediante la contemplación de sus Llagas y los méritos de su Pasión. 
Le dijo a la hermana Marie-Martha:

"Ve en busca de las almas. No apartes tus ojos de este libro [sus Llagas] y aprenderás más que los más grandes sabios".

EL BEATO PÍO IX Y LA SIERVA DE DIOS SOR MARÍA MARTHA CHAMBÓN. 

En los tiempos de grandes dificultades del Papa Pío IX, especialmente entre 1866 y 1870, la Hermana María-Marta, sin estar al tanto de los eventos, los vivía en su corazón frente al Tabernáculo. 

- El mismo día de la batalla de Mentana, supo del éxito de las tropas Pontificias (al cual, decía Jesús, habían contribuido las invocaciones a las Santas Llagas).
Batalla de Mentana. 3 de Noviembre de 1867.

En cuanto al Concilio Vaticano I, ella lo seguía, por así decirlo, a la distancia. 

* La muerte del Papa Pío IX le fue anunciada el 15 de Enero de 1878 mediante una visión misteriosa cuyo significado no comprendió en ese momento.

«Una gran procesión de Santos Pontífices, venida del Cielo, retornaba a él, conduciendo a la morada celestial a un Santo vestido con una túnica de oro de un brillo extraordinario. 
Este último permaneció, sin embargo, en la puerta del Paraíso, mientras que los demás Pontífices le decían a nuestra Hermana: 

“Lo dejamos aquí todavía, pero pronto será de los nuestros.”»

Cada día tenía la misma visión, y como su principal temor era que Dios llamara a su digno Capellán, el Señor Bouvier, quien estaba enfermo, creyó que la visión anunciaba su muerte. Sin embargo, pronto entendió que la Gloriosa procesión de los Pontífices pronto regresaría para llevarse a Pío IX.

- El 9 de Febrero, durante el Vía Crucis ofrecido por el Papa Pío IX, el alma del Augusto Difunto apareció Gloriosa a la Hermana María-Marta, quien reconoció entonces al que Dios le había mostrado vestido de oro en la puerta del Paraíso. 
Pío IX había ido directamente al Cielo, por los méritos de las Santas Llagas de Jesús, que la hermana dia y noche habia ofrecido por él.

JESUS MÍO:
PERDON Y MISERICORDIA, POR LOS MERITOS DE TUS SANTAS LLAGAS.

Comentarios

Entradas populares de este blog

LAS APARICIONES DE LA SANTISIMA VIRGEN DE GUADALUPE.

LA SANTA MISA DOMINICAL.

MAGISTERIO E HISTORIA. Discurso del Santo Padre Pio VI ante el asesinato de S.M.C Luis XVI de Francia.