SERMON PARA EL II DOMINGO DE CUARESMA. R.P.LC.


SERMON PARA EL II DOMINGO DE CUARESMA.

El Evangelio de hoy narra la Transfiguración del Señor, cuya Fiesta se celebra el 6 de Agosto; y dicen los españoles: 
"San Transfiguracio:
cual es el día, tal es el año". 

Eso creen ellos.
Cristo llevó a sus tres Discípulos importantes, el grupo director
de los Apóstoles, a un "monte alto y solitario" y allí les mostró como
un relámpago de su Resurrección, para prepararlos al escándalo de
su Pasión. 

Se aparecieron Moisés y Elías y hablaron con Él ¿De qué?
De su Pasión, 
"Del exceso que habría de tener lugar en Jerusalen faltaba muy poco ya, era después de la tercera Pascua. 

Pero los Apóstoles no pararon mientes en la Pasión, sino en la Gloria de
Cristo, que resplandecía como un sol y sus vestiduras blancas como
la nieve, "Que todos los tintoreros del mundo no hubiesen podido blanquearlas más".
Dice ingenuamente el Evangelista. 

Esa visión los llenó de gozo, de modo que no querían salir de allí. 

"Hagamos tres tiendas para Uds. tres, y nos qu..edemos aquí".

Gritó San Pedro.
La visión de Dios, que la Escritura promete para después de la
muerte, nosotros no entendemos cómo eso pueda dar un gozo:
En todo caso, tiene que cansar. 
Pero podemos sacar algo por las obras de arte, por la Belleza creada, que sólo contemplarla nos da alegría,
sin interés ninguno. 
(No hablo de las obras del llamado "arte moderno"). 

Por eso va la gente al cine; aunque no siempre tampoco da alegría el cine. Pero aquí vemos que San Pedro no se quiere ir, solamente con ver el Cuerpo de Cristo Resucitado, como iba a ser
después de resucitado, y como van a ser los nuestros.

Van a tener impasibilidad, claridad, hermosura y sutileza.
Impasibilidad:
No podrán padecer ni morir; claridad y hermosura:
Como Cristo aquí; sutileza: 
Cristo después de Resurrecto entraba en el Cenáculo con las puertas cerradas:
Eso parece medio peligroso; pero los españoles dicen también: 

"El Cielo está seguro de lobos y de ladrones y de robos".

Agilidad: 
Podrán trasladarse enseguida donde y como quieran, sin necesidad de cohetes espaciales.

Esas cualidades dará a los cuerpos la visión de Dios; porque no será una simple vista de ojos, sino una unión con Dios, cuerpo y alma, que nos hará "semejantes a Él", dice San Juan comunicando al cuerpo las cualidades propias del espíritu. 
Los ojos de San Pedro reposaban en el cuerpo de Cristo; pero los ojos de Cristo no reposaban en la Divinidad, sino que todo Él estaba unido a ella. 

Durante la vida de Cristo la Divinidad se escondía, quedaba como retirada
en el transfondo, y así Él podía padecer y morir; pero aquí por un
momento dejó que se manifestase; y se oyó la voz del Padre, lo mismo que en el Bautismo, que decía:

"Éste es mi Hijo amadísimo, en
quien me complazco, a Él escuchad". 

Los Apóstoles temieron y cayeron
sobre sus rostros.

"Como lo oímos decir al Padre cuando estábamos con Cristo en el Monte
Santo".

Dice más tarde San Pedro en su segunda Carta.
Y después dice que tenemos una palabra más firme todavía, que es la Escritura:
Es decir, las antiguas Profecías cumplidas en Cristo.

¿Cuál fue el Monte Santo? 
Fue el Monte Hermón, que tiene 2.000 metros de altura, y su cúspide es solitaria, como dice el Evangelio:
Cristo iba a la soledad a orar. 
Se ha formado una leyenda falsa de
que el Monte de la Transfiguración fue el Monte Tabor; el cual ni siquiera es "monte", es una colina de unos 300 metros que solía estar llena de gente. Todo lo que dice el Evangelio calza al Monte Hermón, y nada viene bien con la colina del Tabor. 

En 4 ó 5 horas de camino un hombre fuerte sube un monte de 2.000 metros. 
Yo subí al Halefekaar en el Tirol, cerca de Innsbruck, en unas seis horas, por
falta de práctica, llevándome dos buenos sustos:
Los tiroleses no quisieron acompañarme, diciendo: 
"Vaya solo, ese monte lo puede
subir un niño". 
Un niño del Tirol, sí, pero no un niño del Chaco santafesino.

Cristo solía subir montañas. 
La montaña que tenemos que subir
todos es esta vida, para llegar a la Transfiguración. 
Encontré ayer un amigo que estaba triste por ser viejo. 
"Es muy triste", me dijo. 
Le fue demasiado bien en esta vida; y poco pensó en la otra vida. 

No hay para tanto. 
Lo que hay realmente malo en la vejez son las enfermedades; si no hay eso, no es tan mala la vejez. 
En primer lugar, la vejez es el único medio que existe para vivir mucho tiempo. 
En segundo, la vejez es molesta si el viejo quiere vivir como joven; pero
si quiere vivir como viejo, no es tan molesta la vejez; y en tercer
lugar, está cerca de la Visión de Dios. Cuando veo un viejito o una
viejita, yo digo: 
"Están cerca de la Visión de Dios." Pero todos quisiéramos que la visión de Dios estuviera más bien un poco lejos.

LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.

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