LA SANTA MISA DIARIA.
MARTES SANTO.
Estación en Santa Prisca.
ORDENAMIENTO LITURGICO DE ESTA FERIA.
* Categoría Liturgica: "Simplex" Feria Mayor privilegiada.
* Color: Morado.
SOBRE LA MISA:
* Después de Nona: 2da Colecta: Contra los perseguidores de la Iglesia.
* No se reza el Gloria.
* No se reza el Credo.
*Prefacio: De la Santa Cruz
* Despedida: "Benedicamus Domino".
COMENTARIOS A LOS TEXTOS DE LA MISA DE HOY.
La Epístola el Gradual, el Ofertorio y la Comunión son una adaptación perfecta de pasos del Antiguo Testamento a Cristo perseguido.
Él es «el Cordero mansísimo llevado al matadero, y que Dios, por una venganza ejemplar (Ep.), arrebata de las manos de los pecadores.»
La Pasión según San Marcos, describe esta muerte de Jesús.
El Introito y las Oraciones nos hacen ver que la Iglesia, continuadora del Salvador, «revive los Misterios de su Pasión (Or.) y se gloría en la Cruz, en donde va a encontrar la Salvación, la Vida y la Resurrección» (lnt.).
Por medio de la Confesión y Comunión de Pascua participemos «de los Misterios de la Pasión del Señor, a fin de merecer con esto el perdón» (Or.).
TEXTOS DE LA SANTA MISA
INTROITO:
Gálatas, 6,14.
V/. Nosotros debemos gloriarnos en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, en el cual esta la salud, la vida y nuestra resurrección; por quién hemos sido salvados y libertados.
R/. Salmo. Dios tenga misericordia de nosotros y nos bendiga; haga resplandecer sobre nosotros la luz de su rostro y apiádese de nosotros.
V/. Nosotros debemos gloriarnos en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, en el cual esta la salud, la vida y nuestra resurrección; por quién hemos sido salvados y libertados.
COLECTA:
Oremos.
Concédenos, oh Dios Todopoderoso y Eterno que de tal modo celebremos los Misterios de la Pasión del Señor, que merezcamos conseguir el perdón de los pecados.
CONTRA LOS PERSEGUIDORES DE LA IGLESIA:
Oremos.
Te suplicamos, oh Señor, que aceptes benignamente las oraciones de tu Iglesia, para que, habiendo destruido todas las adversidades y errores, te sirva en segura libertad.
Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la Unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
EPÍSTOLA:
Jeremías 11,18-20.
LECCION DE JEREMÍAS PROFETA.
"En aquellos días:
¡oh Señor!, me lo hiciste ver, y lo conocí; tú me mostraste entonces sus depravados designios.
Y yo era como un manso cordero, que es llevado al sacrificio, y no había advertido que ellos habían maquinado contra mí, diciendo:
¡Ea!, démosle el leño en lugar de pan, y exterminémosle de la tierra de los vivientes; y no quede ya más memoria de su nombre.
Pero tú, ¡oh Señor de los ejércitos!, que juzgas con justicia, y escudriñas los corazones y los afectos, tú harás que yo te vea tomar venganza de ellos; puesto que en tus manos puse mi causa".
* Deo Gratias.
GRADUAL:
Salmo 34, 13 y 1-2.
V/. Pero yo, mientras ellos me cubrían de cilicio: humillaban mi alma con el ayuno, no cesando de orar en mi corazón.
R/. Juzga, oh Señor, a los que me dañan: bate a los que pelean contra mí: ármate y embraza el escudo, y sal a defenderme.
EVANGELIO:
Marcos 14, 1-72; 15, 1-46.
PASION DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO SEGUN SAN MARCOS.
C/. "Faltaban dos días para la Pascua y los Acimos. Los sumos sacerdotes y los letrados pretendían prender a Jesús a traición y darle muerte.
Pero decían:
S/. No durante las fiestas; podría amotinarse el pueblo.
C/. Estando Jesús en Betania, en casa de Simón, el leproso, sentado a la mesa, llegó una mujer con un frasco de perfume muy caro, de nardo puro; quebró el frasco y se lo derramó en la cabeza.
Algunos comentaban indignados:
S/. ¿A qué viene este derroche de perfume? Se podía haber vendido por más de trescientos denarios para dárselo a los pobres.
C/. Y regañaban a la mujer.
Pero Jesús replicó:
+ Dejadla, ¿por qué la molestáis?
Lo que ha hecho conmigo está bien. Porque a los pobres los tenéis siempre con vosotros y podéis socorrerlos cuando queráis; pero a mí no me tenéis siempre.
Ella ha hecho lo que podía:
se ha adelantado a embalsamar mi cuerpo para la sepultura.
Os aseguro que, en cualquier parte del mundo donde se proclame el Evangelio, se recordará también lo que ha hecho ésta.
C/. Judas Iscariote, uno de los Doce, se presentó a los sumos sacerdotes para entregarles a Jesús.
Al oírlo, se alegraron y le prometieron dinero.
Él andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.
El primer día de los ácimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús sus discípulos:
S/. ¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?
C/. El envió a dos discípulos diciéndoles:
+ Id a la ciudad, encontraréis un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidlo, y en la casa en que entre, decidle al dueño:
«El Maestro pregunta:
¿Dónde está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?»
Os enseñará una sala grande en el piso de arriba, arregladla con divanes.
Preparadnos allí la cena.
C/. Los discípulos se marcharon, llegaron a la ciudad, encontraron lo que les había dicho y prepararon la cena de Pascua.
Al atardecer fue él con los Doce. Estando a la mesa comiendo dijo Jesús:
+ Os aseguro, que uno de vosotros me va a entregar:
uno que está comiendo conmigo.
C/. Ellos, consternados, empezaron a preguntarle uno tras otro:
S/. ¿Seré yo?
C/. Respondió:
+ Uno de los Doce, el que está mojando en la misma fuente que yo. El Hijo del Hombre se va, como está escrito, pero, ¡ay del que va a entregar al Hijo del Hombre!; ¡más le valdría no haber nacido!
C/. Mientras comían, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio diciendo:
+ Tomad, esto es mi cuerpo.
C/. Cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias, se la dio y todos bebieron.
Y les dijo:
+ Esta es mi Sangre, sangre de la Alianza, derramada por todos.
Os aseguro, que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el Reino de Dios.
C/. Después de cantar el salmo, salieron para el Monte de los Olivos. Jesús les dijo:
+ Todos vais a caer, como está escrito:
«Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas.»
Pero cuando resucite, iré antes que vosotros a Galilea.
C/. Pedro replicó:
S/. Aunque todos caigan, yo no.
C/. Jesús le contestó:
+ Te aseguro, que tú hoy, esta noche, antes que el gallo cante dos veces, me habrás negado tres.
C/. Pero él insistía:
S/. Aunque tenga que morir contigo, no te negaré.
C/. Y los demás decían lo mismo.
C/. Fueron a una finca, que llaman Getsemaní, y dijo a sus discípulos:
+ Sentaos aquí mientras voy a orar.
C/. Se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, empezó a sentir terror y angustia, y les dijo:
+ Me muero de tristeza:
quedaos aquí velando.
C/. Y, adelantándose un poco, se postró en tierra pidiendo que, si era posible, se alejase de él aquella hora; y dijo:
+ ¡Abba! (Padre):
tú lo puedes todo, aparta de mí este cáliz.
Pero no sé haga lo que yo quiero, sino lo que tú quieres.
C/. Volvió, y al encontrarlos dormidos, dijo a Pedro:
+ Simón, ¿duermes?, ¿no has podido velar ni una hora?
Velad y orad, para no caer en la tentación; el espíritu es decidido, pero la carne es débil.
C/. De nuevo se apartó y oraba repitiendo las mismas palabras. Volvió, y los encontró otra vez dormidos, porque tenían los ojos cargados.
Y no sabían qué contestarle.
Volvió y les dijo:
+ Ya podéis dormir y descansar. ¡Basta! Ha llegado la hora; mirad que el Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levantaos, vamos! Ya está cerca el que me entrega.
C/. Todavía estaba hablando, cuando se presentó Judas, uno de los doce, y con él gente con espadas y palos, mandada por los sumos sacerdotes, los letrados y los ancianos.
El traidor les había dado una contraseña, diciéndoles:
S/. Al que yo bese, es él: prendedlo y conducidlo bien sujeto.
C/. Y en cuanto llegó, se acercó y le dijo:
S/. ¡Maestro!
C/. Y lo besó.
Ellos le echaron mano y lo prendieron.
Pero uno de los presentes, desenvainando la espada, de un golpe le cortó la oreja al criado del sumo sacerdote.
Jesús tomó la palabra y les dijo:
+ ¿Habéis salido a prenderme con espadas y palos, como a caza de un bandido?
A diario os estaba enseñando en el templo, y no me detuvisteis.
Pero, que se cumplan las Escrituras.
C/. Y todos lo abandonaron y huyeron.
Lo iba siguiendo un muchacho envuelto sólo en una sábana; y le echaron mano; pero él, soltando la sábana, se les escapó desnudo.
Condujeron a Jesús a casa del sumo sacerdote, y se reunieron todos los sumos sacerdotes y los letrados y los ancianos.
Pedro lo fue siguiendo de lejos, hasta el interior del patio del sumo sacerdote; y se sentó con los criados a la lumbre para calentarse.
Los sumos sacerdotes y el sanedrín en pleno buscaban un testimonio contra Jesús, para condenarlo a muerte; y no lo encontraban.
Pues, aunque muchos daban falso testimonio contra Él, los testimonios no concordaban.
Y algunos, poniéndose de pie, daban testimonio contra él diciendo:
S/. Nosotros le hemos oído decir:
«Yo destruiré este templo, edificado por hombres, y en tres días construiré otro no edificado por hombres.»
C/. Pero ni en esto concordaban los testimonios.
El sumo sacerdote se puso en pie en medio e interrogó a Jesús:
S/. ¿No tienes nada que responder? ¿Qué son estos cargos que levantan contra ti?
C/. Pero él callaba, sin dar respuesta. El sumo sacerdote lo interrogó de nuevo preguntándole:
S/. ¿Eres tú el Mesías, el Hijo de Dios bendito?
C/. Jesús contestó:
+ Sí lo soy.
Y veréis que el Hijo del Hombre está sentado a la Derecha del Todopoderoso y que viene entre las nubes del cielo.
C/. El sumo sacerdote se rasgó las vestiduras diciendo:
S/. ¿Qué falta hacen más testigos? Habéis oído la blasfemia. ¿Qué decís?
C/. Y todos lo declararon reo de muerte.
Algunos se pusieron a escupirlo, y tapándole la cara, lo abofeteaban y le decían:
S/. Haz de profeta.
C/. Y los criados le daban bofetadas.
C/. Mientras Pedro estaba abajo en el patio, llegó una criada del sumo sacerdote y, al ver a Pedro calentándose, lo miró fijamente y dijo:
S/. También tu andabas con Jesús el Nazareno.
C/. El lo negó diciendo:
S/. Ni sé ni entiendo lo que quieres decir.
C/. Salió fuera al zaguán, y un gallo cantó.
La criada, al verlo, volvió a decir a los presentes:
S/. Este es uno de ellos.
C/. Y él lo volvió a negar.
Al poco rato también los presentes dijeron a Pedro:
S/. Seguro que eres uno de ellos, pues eres galileo.
C/. Pero él se puso a echar maldiciones y a jurar:
S/. No conozco a ese hombre que decís.
C/.Y en seguida, por segunda vez, cantó el gallo.
Pedro se acordó de las palabras que le había dicho Jesús: «Antes de que cante el gallo dos veces, me habrás negado tres», y rompió a llorar.
Apenas se hizo de día, los sumos sacerdotes con los ancianos, los letrados y el sanedrín en pleno, prepararon la sentencia; y, atando a Jesús, lo llevaron y lo entregaron a Pilato.
Pilato le preguntó:
S/. ¿Eres tú el rey de los judíos?
C/. El respondió:
+ Tú lo dices.
C/. Y los sumos sacerdotes lo acusaban de muchas cosas.
Pilato le preguntó de nuevo:
S/. ¿No contestas nada? Mira de cuántas cosas te acusan.
C/. Jesús no contestó más; de modo que Pilato estaba muy extrañado.
Por la fiesta solía soltarse un preso, el que le pidieran. Estaba en la cárcel un tal Barrabás, con los revoltosos que habían cometido un homicidio en la revuelta. La gente subió y empezó a pedir el indulto de costumbre.
Pilato les contestó:
S/. ¿Queréis que os suelte al rey de los judíos?
C/. Pues sabía que los sumos sacerdotes se lo habían entregado por envidia.
Pero los sumos sacerdotes soliviantaron a la gente para que pidieran la libertad de Barrabás.
Pilato tomó de nuevo la palabra y les preguntó:
S/. ¿Qué hago con el que llamáis rey de los judíos?
C/. Ellos gritaron de nuevo:
S/. Crucifícalo.
C/.Pilato les dijo:
S/. Pues ¿qué mal ha hecho?
C/. Ellos gritaron más fuerte:
S/. Crucifícalo.
C/. Y Pilato, queriendo dar gusto a la gente, les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran.
Los soldados se lo llevaron al interior del palacio -al pretorio- y reunieron a toda la compañía. Lo vistieron de púrpura, le pusieron una corona de espinas, que habían trenzado, y comenzaron a hacerle el saludo:
S/. ¡Salve, rey de los judíos!
C/. Le golpearon la cabeza con una caña, le escupieron; y, doblando las rodillas, se postraban ante él.
Terminada la burla, le quitaron la púrpura y le pusieron su ropa. Y lo sacaron para crucificarlo. Y a uno que pasaba, de vuelta del campo, a Simón de Cirene, el padre de Alejandro y de Rufo, lo forzaron a llevar la cruz.
Y llevaron a Jesús al Gólgota (que quiere decir lugar de «La Calavera»), y le ofrecieron vino con mirra; pero él no lo aceptó. Lo crucificaron y se repartieron sus ropas, echándolas a suerte, para ver lo que se llevaba cada uno.
Era media mañana cuando lo crucificaron. En el letrero de la acusación estaba escrito:
EL REY DE LOS JUDIOS.
Crucificaron con él a dos bandidos, uno a su derecha y otro a su izquierda.
Así se cumplió la Escritura que dice: «Lo consideraron como un malhechor.»
Los que pasaban lo injuriaban, meneando la cabeza y diciendo:
S/. ¡Anda!, tú que destruías el templo y lo reconstruías en tres días, sálvate a ti mismo bajando de la cruz.
C/. Los sumos sacerdotes se burlaban también de él diciendo:
S/. A otros ha salvado y a sí mismo no se puede salvar.
Que el Mesías, el Rey de Israel, baje ahora de la cruz, para que lo veamos y creamos.
C/. También los que estaban crucificados con él insultaban.
Al llegar el mediodía toda a región quedó en tinieblas hasta la media tarde. Y a la media tarde, Jesús clamó con voz potente:
+ Eloí, Eloí, lamá sabaktaní. (Que significa: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?)
C/. Algunos de los presentes, al oírlo, decían:
S/. Mira, está llamando a Elías.
C/. Y uno echó a correr y, empapando una esponja en vinagre, la sujetó a una caña, y le daba de beber diciendo:
S/. Dejad, a ver si viene Elías a bajarlo.
C/. Y Jesús, dando un fuerte grito expiró.
*Aquí se arrodillan todos y se hace una breve pausa.*
El velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. El centurión, que estaba enfrente, al ver cómo había expirado, dijo:
S.-Realmente este hombre era Hijo de Dios.
C/. Había también unas mujeres que miraban desde lejos; entre ellas María Magdalena, María la madre de Santiago el Menor y de José y Salomé, que cuando él estaba en Galilea, lo seguían para atenderlo; y otras muchas que habían subido con él a Jerusalén.
*Aquí el Sacerdote dice el Munda cor meum... (Purifica mi corazón...).*
Al anochecer, como era el día de la Preparación, víspera del sábado, vino José de Arimatea, noble magistrado, que también aguardaba el Reino de Dios; se presentó decidido ante Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús.
Pilato se extrañó de que hubiera muerto ya; y, llamando al centurión, le preguntó si hacía mucho tiempo que había muerto.
Informado por el centurión, concedió el cadáver a José.
Este compró una sábana y, bajando a Jesús, lo envolvió en la sábana y lo puso en un sepulcro, excavado en una roca, y rodó una piedra a la entrada del sepulcro".
OFERTORIO:
Salmo 139,5.
Defiéndeme, Señor, de las manos del pecador, y líbrame de los hombres inicuos.
SECRETA:
Oremos.
Te suplicamos, Señor, que nos renueven mas intensamente estos Sacrificios que van acompañados con saludables ayunos.
CONTRA LOS PERSEGUIDORES DE LA IGLESIA:
Protégenos, Señor, a quienes celebramos tus Misterios, para que, fieles a las cosas Divinas, te sirvamos con cuerpo y alma.
Por Jesucristo, tu Hijo, Nuestro Señor, que contigo vive y reina en la Unidad del Espíritu Santo, Dios por los siglos de los siglos. Amén.
PREFACIO DE LA SANTA CRUZ.
V/. El Señor sea con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.
V/. Levantemos el Corazón.
R/. Lo tenemos levantado hacía el Señor.
V/. Demos gracias al Señor Nuestro Dios.
R/. Es justo y necesario.
En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, Santo Padre, Omnipotente y Eterno Dios, que pusiste la Salvación del género humano en el Árbol de la Cruz, para que de donde salió la muerte, saliese la vida, y el que en un árbol venció, en un Árbol fuese vencido por Cristo Nuestro Señor.
Por quien alaban los Ángeles a tu Majestad, la adoran las Dominaciones, la temen las Potestades y la celebran con igual júbilo los Cielos, las Virtudes Celestiales y los Bienaventurados Serafines.
Te rogamos, que, con sus voces admitas también las de los que decimos, con humilde confesión:
SANTO:
Santo, Santo, Santo:
Es el Señor Dios de los Ejércitos. Llenos están los Cielos y tierra de tu Gloria.
¡Hosanna en las alturas! ¡Bendito el que viene en Nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!
COMUNIÓN:
Salmo 68, 13-14.
Hablaban contra mi los que estaban sentados a la puerta: y los que bebían vino cantaban contra mi coplas; mas yo entretanto, Señor, dirigía a ti mi oración: Este es, decía, oh Dios mío, el tiempo de reconciliación, según la grandeza de tu misericordia.
POSCOMUNIÓN:
Oremos.
Oh Dios Omnipotente, con tus Sacramentos sean curados nuestros vicios, y recibamos remedios para la Vida Eterna.
CONTRA LOS PERSEGUIDORES DE LA IGLESIA:
Oremos.
Te suplicamos, Señor Dios Nuestro, que no permitas que quienes se alegran de la participación de tus Dones Divinos nos sean sometidos a los peligros humanos.
Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.
No. Amén.
SOBRE EL PUEBLO:
V/. Oremos.
R/.Humillad ante Dios vuestras cabezas.
Que tu Misericordia, oh Dios, nos purifique de toda antigua corrupción, y nos haga capaces de una santa renovación.
Por Nuestro Señor Jesucristo Tu Hijo que vive y reina contigo en la Unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
ÚLTIMO EVANGELIO.
Juan 1:1-14.
Comienzo + del Santo Evangelio según San Juan
Gloria Tibi Domine.
"En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.
Lo mismo era en el principio con Dios.
Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho: en él estaba la Vida, y la Vida era la Luz de los hombres. y la Luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron.
Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.
Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la Luz, a fin de que todos creyesen por él.
Él no era la Luz, sino que debía dar Testimonio acerca de la Luz.
Aquella era la Luz Verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo.
Él estaba en el mundo, y el mundo por él fue hecho, y el mundo no le conoció.
A los suyos vino, y los suyos no le recibieron.
Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio potestad de ser hechos Hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino por la Voluntad de Dios.
(Aquí todos se arrodillan).
Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros.
y vimos su Gloria, Gloria como del Unigénito del Padre, lleno de Gracias y de verdad.
V/. Deo Gratias.
...........................+.........................
PRECES LEONINAS DESPUES DE LA SANTA MISA.
V/. Dios te Salve, María, llena eres de Gracia; el Señor es contigo; Bendita tú eres entre todas las mujeres, y Bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
R/. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
V/. Dios te Salve, María, llena eres de Gracia; el Señor es contigo; Bendita tú eres entre todas las mujeres, y Bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
R/. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
V/. Dios te Salve, María, llena eres de Gracia; el Señor es contigo; Bendita tú eres entre todas las mujeres, y Bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
R/. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
V/. Dios te Salve, Reina y Madre de Misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra.
Dios te Salve, a Ti clamamos, los desterrados hijos de Eva.
A Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora, Abogada nuestra,Vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos.
Y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto Bendito de tu vientre.
Oh Clementisima, oh Piadosa, oh Dulce Virgen María.
V/. Ruega por nosotros,Santa Madre de Dios.
R/. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
V/. Oremos:
Oh Dios, nuestro refugio y fortaleza, mira propicio al Pueblo que a Ti clama y por la intercesión de la Inmaculada y Siempre Virgen María, Madre de Dios, de San José, de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, y de todos los Santos, escucha Clemente y Misericordioso las súplicas que te dirigimos pidiéndote por la conversión de los pecadores y la libertad y exaltación de la Santa Madre la Iglesia.
Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor.
R/. Amén.
V/. San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla; Sé nuestro Amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio.
Reprimale Dios, pedimos suplicantes; y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno, con el Divino Poder, a Satanás y a todos los espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. R/. Amén.
V/. Corazón Sacratísimo de Jesús,
R/. Ten Misericordia de nosotros.
V/. Corazón Sacratísimo de Jesús,
R/. Ten Misericordia de nosotros.
V/. Corazón Sacratísimo de Jesús,
R/. Ten Misericordia de nosotros.
LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.
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