LA SANTA MISA DIARIA.


MIÉRCOLES SANTO.

Estación en Santa María La Mayor. (1)

(1) Desde este día las "Estaciones" de Semana Santa se celebran en las Basílicas Mayores. 
Hoy es en Santa María la Mayor dedicada a la Virgen Santísima, de cuyas penas se conduele la Iglesia en estos días. 

ORDENAMIENTO LITURGICO DE ESTA FERIA.

* Categoría Liturgica: "Simplex" Feria Mayor privilegiada.
* Color: Morado.
* Penitencia: Ayuno y abstinencia parcial.
* No se permiten flores.
* Órgano: Solo para acompañar el canto.
* Arrodillarse en señal de penitencia.

SOBRE LA MISA:

* Después de Nona: 2da Colecta: Contra los perseguidores de la Iglesia.
* No se reza el Gloria.
* No se reza el Credo.
*Prefacio: De la Santa Cruz
* Despedida: "Benedicamus Domino".

SOBRE EL BREVIARIO:

* Doxología: Per Annum.
* Tono del himno: Tiempo de Pasión.
* Laudes: Segundo esquema de los Salmos, Preces feriales.
* Prima: Añadir el Salmo 96 (desplazado de Laudes) como cuarto Salmo, Preces Feriales.
* Horas Menores: Preces Feriales.
* Vísperas: Vísperas de la Feria (cantadas antes de la comida principal), Preces Feriales.
* Completas: Preces

COMENTARIOS A LOS TEXTOS DE LA MISA DE HOY.

La 1ª. lección, que es de Isaías, se aplica a la Pasión. 
La sangre que tiñe el vestido del Salvador es su propia sangre; que, en vez de aplastar a los pueblos en su indignación, sufre y muere por ellos.
En la segunda, el mismo Isaías profetiza con claridad tal las principales circunstancias de la Pasión, que los Padres no dudaron en llamarle el 5° Evangelista. 
Jesús es ese: 

«varón de dolores que, llevado a la muerte cual mansa ovejita, no abrió su boca».

Para realizar Jesús su Nombre de Salvador, 

«se hizo obediente hasta la muerte y muerte de Cruz» (lnt.).

Catecúmenos o Cristianos penitentes, éramos todos como ovejas perdidas, extraviados 
«cada cual por su vereda», 
y Jesús, 
«tomando sobre si nuestras iniquidades, ha heredado una multitud de seguidores» (2ª. lec.).

«Al renovar en la Misa los Misterios de la Pasión de Jesús, pidamos, por sus méritos, ser librados de las garras de nuestros enemigos y tener parte en la gracia de su Resurrección» (1ª. Or y Sec.).

TEXTOS DE LA SANTA MISA

INTROITO:
Filipenses 2, 10, 8 y 11.

V/. Al Nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en el infierno; porque el Señor se hizo obediente hasta la muerte, y muerte de cruz; por esto el Señor Jesucristo esta en la Gloria de Dios Padre. 
R/.Salmo: Oye, Señor, mi oración y llague mi clamor hasta ti. 
V/. Al Nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en el infierno; porque el Señor se hizo obediente hasta la muerte, y muerte de cruz; por esto el Señor Jesucristo esta en la Gloria de Dios Padre.

Después de los Kyries, se dice:

V/. Oremos.
R/.Arrodillémonos  
R/. Levantaos

Te rogamos Dios Todopoderoso, que pues nos vemos, incesantemente afligidos por nuestros desordenes, nos veamos libres por la Pasión de tu Unigénito Hijo. 
Que contigo vive y reina en la Unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

LECCION: 
Is. 62, 11; 63, 1-7.

LECCION DE ISAÍAS PROFETA.

"El Señor hace oír esto hasta el confín de la tierra: 
Decid a la hija de Sión: 
Mira a tu Salvador que llega, el premio de su Victoria lo acompaña, la recompensa lo precede. 
¿Quién es ése que viene de Edom, de Bosrá, con ropaje teñido de rojo?
¿Ese del vestido esplendoroso, y de andar tan esforzado?
 -Soy yo que hablo con Justicia, un gran libertador. - 
Y ¿por qué está de rojo tu vestido, y tu ropaje como el de un lagarero? 
- El lagar he pisado yo solo; de mi pueblo no hubo nadie conmigo. 
Los pisé con ira, los pateé con furia, y salpicó su sangre mis vestidos, y toda mi vestimenta he manchado. ¡Era el día de la venganza que tenía pensada, el año de mi desquite era llegado! 
Miré bien y no había auxiliador; me asombré de que no hubiera quién me apoyase. 
Así que me salvó mi propio brazo, y fue mi furia la que me sostuvo. Pisoteé a pueblos en mi ira, los pisé con furia e hice correr por tierra su sangre. 
Las Misericordias del Señor quiero recordar, las alabanzas del Señor, por todo, lo que nos ha premiado el Señor Dios nuestro.
* Deo Gratias.

GRADUAL:
Salmo 68, 18, 2-3.

V/. No pierdas de vista a tu siervo: oye presto mis suplicas, por que me veo atribulado.
R/. Sálvame, oh Dios, porque las aguas han penetrado hasta mi alma. Atollado estoy en un profundísimo cieno, sin hallar donde afirmar el pie.

Aquí el Celebrante dice: 

V/. Dominus vobiscum (El Señor sea con vosotros).

COLECTA:

Oremos.
Oh Dios, que quisiste que tu Hijo sufriese por nosotros muerte de cruz, para librarnos del poder del enemigo; concede a tus siervos la gracia de tener parte en su Resurrección.

CONTRA LOS PERSEGUIDORES DE LA IGLESIA:

Oremos.
Te suplicamos, oh Señor, que aceptes benignamente las oraciones de tu Iglesia, para que, habiendo destruido todas las adversidades y errores, te sirva en segura libertad.
Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la Unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

EPÍSTOLA:
Is 53, 1-12.

LECTURA DE ISAÍAS PROFETA.

"En aquellos días, dijo Isaías:
¿Quién habrá de creer lo que hemos anunciado? 
¿A quién se le revelará el Poder del Señor? 
Creció en su presencia como planta débil, como una raíz en el desierto. No tenía gracia ni belleza. 
No vimos en él ningún aspecto atrayente; despreciado y rechazado por los hombres, varón de dolores, habituado al sufrimiento; como uno del cual se aparta la mirada, despreciado y desestimado. 
Él soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores; nosotros lo tuvimos por leproso, herido por Dios y humillado, traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes. 
El soportó el castigo que nos trae la paz. 
Por sus llagas hemos sido curados. Todos andábamos errantes como ovejas, cada uno siguiendo su camino, y el Señor cargó sobre él todos nuestros crímenes. 
Cuando lo maltrataban, se humillaba y no abría la boca, como un cordero llevado a degollar; como oveja ante el esquilador, enmudecía y no abría la boca. 
Inicuamente y contra toda justicia se lo llevaron.
¿Quién se preocupó de su suerte? 
Lo arrancaron de la tierra de los vivos, lo hirieron de muerte por los pecados de mi pueblo, le dieron sepultura con los malhechores a la hora de su muerte, aunque no había cometido crímenes, ni hubo engaño en su boca. El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento. 
Cuando entregue su vida como expiación, verá a sus descendientes, prolongará sus años y por medio de él prosperarán los designios del Señor. 
Por las fatigas de su alma, verá la luz y se saciará; con sus sufrimientos justificará mi Siervo a muchos, cargando con los crímenes de ellos. Por eso le daré una parte entre los grandes, y con los fuertes repartirá despojos, ya que indefenso se entregó a la muerte y fue contado entre los malhechores, cuando tomó sobre sí las culpas de todos e intercedió por los pecadores.
*Deo Gratias.

TRACTO:
Salmo 101, 2-5 y 14.

V/. Escucha, oh Señor, benignamente mis ruegos; y lleguen hasta ti mis clamores.
V/. No apartes de mi tu rostro: en cualquier ocasión en que me halle atribulado, dígnate oírme.
V/. Acude luego a mí siempre que te invocare;
V/.Porque como humo han desaparecido mis días, y áridos están mis huesos como leña seca.
V/.Estoy marchito como el heno, árido esta mi corazón, pues hasta de comer mi pan me he olvidado.
V/. Tú te levantarás y tendrás lastima de Sión; porque tiempo es de apiadarte de ella.

EVANGELIO:
Lc 22, 1-71; 23, 1-53.

PASION DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO SEGUN SAN LUCAS.

C/. Se acercaba la fiesta de los Ácimos, que se llama Pascua, y los Príncipes de los sacerdotes y los escribas buscaban cómo acabar con Él, pero temían al pueblo. 
Entró Satanás en Judas, el llamado Iscariote, que era uno de los doce. Fue y habló con los Príncipes de los sacerdotes y los magistrados sobre el modo de entregárselo. 
Ellos se alegraron y convinieron en darle dinero. 
Él se comprometió, y buscaba la ocasión propicia para entregárselo a espaldas de la gente.

C/. Llegó el día de los Ácimos, en el que había que sacrificar el cordero pascual. 
Jesús Envió a Pedro y a Juan, diciéndoles:

+ - «Id a prepararnos la cena de Pascua.»

C/. Ellos le dijeron:

S/. ¿Dónde quieres que la preparemos?
 
C/. Y les respondió:

+ «Mirad, cuando entréis en la ciudad, os saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua. Seguidle hasta la casa en que entre, y decidle al dueño de la casa:
«El Maestro te dice:
 “¿Dónde está la sala donde pueda comer la Pascua con mis discípulos?”» 
Y él os mostrará una habitación en el piso de arriba, grande, ya lista. Preparadla allí.»

C/. Marcharon y lo encontraron todo como les había dicho y prepararon la
Pascua.

C/. Llegada la hora, se sentó Jesús con sus discípulos y les dijo:

+ «He deseado enormemente comer esta comida pascual con vosotros, antes de padecer, porque os digo que ya no la volveré a comer, hasta que se cumpla en el Reino de Dios.»

C/. Y, tomando una copa, pronunció la acción de gracias y dijo:

+ «Tomad esto, repartidlo entre vosotros; porque os digo que no beberé desde ahora del fruto de la vid, hasta que venga el Reino de Dios.»

C/. Y, tomando pan, pronunció la acción de gracias, lo partió y se lo dio, diciendo:

+ «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros; haced esto en memoria mía.»

C/ . Después de cenar, hizo lo mismo con la copa, diciendo:

+ «Esta copa es la Nueva Alianza, sellada con mi Sangre, que se derrama por vosotros.»
«Pero mirad: 
la mano del que me entrega está con la mía en la mesa. 
Porque el Hijo del Hombre se va, según lo establecido; pero, ¡ay de ése que lo entrega!»

C/. Ellos empezaron a preguntarse unos a otros quién de ellos podía ser el que iba a hacer eso.

C/. Los Discípulos se pusieron a disputar sobre quién de ellos debía ser tenido como el primero. 
Jesús les dijo:

+ «Los Reyes de las naciones las dominan, y los que ejercen la autoridad se hacen llamar bienhechores. 
Vosotros no hagáis así, sino que el primero entre vosotros pórtese como el menor, y el que gobierne, como el que sirve.
Porque, ¿quién es más, el que está en la mesa o el que sirve? ¿Verdad que el que está en la mesa? Pues yo estoy en medio de vosotros como el que sirve.
Vosotros sois los que habéis perseverado conmigo en mis pruebas, y yo os transmito el reino como me lo transmitió mi Padre a mí: comeréis y beberéis a mi mesa en mi Reino, y os sentaréis en Tronos para Regir a las Doce tribus de Israel.»

C/. Y añadió:

+ «Simón, Simón, mira que Satanás ha reclamado para cribaros como trigo. 
Pero yo he pedido por ti, para que tu Fe no se apague. 
Y tú, cuando te recobres, da firmeza a tus hermanos.»

C/. Él le contesto:

S. «Señor, contigo estoy dispuesto a ir incluso a la cárcel y a la muerte.»

C/. Jesús le replicó:

+ «Te digo, Pedro, que no cantará hoy el gallo antes que tres veces hayas negado conocerme.»

C/. Y dijo a todos:

+ «Cuando os envié sin bolsa, ni alforja, ni sandalias, ¿os faltó algo?»

C/. Contestaron:

S/.«Nada.»

C/. Él añadió:

+ «Pero ahora, el que tenga bolsa que la coja, y lo mismo la alforja; y el que no tiene espada, que venda su manto y compre una. 
Porque os aseguro que tiene que cumplirse en mí lo que está escrito: Fue contado con los malhechores.” Lo que se refiere a mí toca a su fin.»

C/. Ellos dijeron:

S/. «Señor, aquí hay dos espadas.»

C/. Él les contesto:

+ «Basta.»

C/. Y salió Jesús, como de costumbre, al Monte de los Olivos, y lo siguieron los discípulos. 
Al llegar al sitio, les dijo:

+ «Orad, para no caer en la tentación.»

C/ . Él se apartó de ellos, alejándose como a un tiro de piedra y, arrodillado, oraba, diciendo:

+ «Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya.»

C/. Y se le apareció un Ángel del cielo, que lo animaba. 
En medio de su angustia, oraba con más insistencia. 
Y le bajaba hasta el suelo un sudor como de gotas de sangre. 
Y, levantándose de la oración, fue hacia sus Discípulos, los encontró dormidos por la pena, y les dijo:

+ «¿Por qué dormís? Levantaos y orad, para no caer en la tentación.»

C/. Todavía estaba hablando, cuando aparece gente; y los guiaba el llamado Judas, uno de los Doce. 
Y se acercó a besar a Jesús.
C/.Jesús le dijo:

+ «Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre?»

C/. Al darse cuenta los que estaban con él de lo que iba a pasar, dijeron:

S. «Señor, ¿herimos con la espada?»

C/. Y uno de ellos hirió al criado del sumo sacerdote y le cortó la oreja derecha.

Jesús intervino, diciendo:

+ «Dejadlo, basta.»

C/. Y, tocándole la oreja, lo curó. Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los oficiales del Templo, y a los ancianos que habían venido contra él:

+ «¿Habéis salido con espadas y palos, como a caza de un bandido? 
A diario estaba en el Templo con vosotros, y no me echasteis mano. Pero ésta es vuestra hora: 
la del poder de las tinieblas.»

C/. Ellos lo prendieron, se lo llevaron y lo hicieron entrar en casa del sumo sacerdote. 
Pedro lo seguía desde lejos. 
Ellos encendieron fuego en medio del patio, se sentaron alrededor, y Pedro se sentó entre ellos.

C/. Al verlo una criada sentado junto a la lumbre, se lo quedó mirando y dijo:

S/.«También éste estaba con Él.»

C./ Pero él lo negó, diciendo:

S/. «No lo conozco, mujer.»

C/. Poco después lo vio otro y le dijo:

S/. «Tú también eres uno de ellos.»

C/. Pedro replicó:

S/. «Hombre, no lo soy.»

C/. Pasada cosa de una hora, otro insistía:

S/.«Sin duda, también éste estaba con él, porque es galileo.»

C/. Pedro contestó:

S/. «Hombre, no sé de qué me hablas.»

C/. Y, estaba todavía hablando, cuando cantó un gallo. 

C/. El Señor, volviéndose, le echó una mirada a Pedro, y Pedro se acordó de la palabra que el Señor le había dicho: 
«Antes de que cante hoy el gallo, me negarás tres veces.» 
Y, saliendo afuera, lloró amargamente.

C/. Y los hombres que sujetaban a Jesús se burlaban de él, dándole golpes.
Y, tapándole la cara, le preguntaban:

S/. «Haz de profeta; ¿quién te ha pegado?»

C/. Y proferían contra él otros muchos insultos.

C/. Cuando se hizo de día, se reunió el Senado del pueblo, o sea, sumos sacerdotes y escribas, y, haciéndole comparecer ante su Sanedrín, le dijeron:

S/.«Si tú eres el Mesías, dínoslo.»

C/. Él les contesto:

+ «Si os lo digo, no lo vais a creer; y si os pregunto, no me vais a responder.
Desde ahora, el Hijo del Hombre estará sentado a la Derecha de Dios Todopoderoso.»

C/. Dijeron todos:

S/.«Entonces, ¿tú eres el Hijo de Dios?»

C/. Él les contestó:

+ «Vosotros lo decís, yo lo soy.»

C/. Ellos dijeron:

S.«¿Qué necesidad tenemos ya de testimonios? Nosotros mismos lo hemos oído de su boca.»

C/. Se levantó toda la Asamblea, y llevaron a Jesús a presencia de Pilato.

C/. Y se pusieron a acusarlo, diciendo:

S/. «Hemos comprobado que éste anda amotinando a nuestra nación, y oponiéndose a que se paguen tributos al César, y diciendo que Él es el Mesías Rey.»

C/. Pilato preguntó a Jesús:

S/. «¿Eres tú el rey de los judíos?»

C/. Él le contestó:

+ «Tú lo dices.»

C/. Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la gente:

S/. «No encuentro ninguna culpa en este hombre.»

C/. Ellos insistían con más fuerza, diciendo:

S/. «Solivianta al pueblo enseñando por toda Judea, desde Galilea hasta aquí.»

C/. Pilato, al oírlo, preguntó si era galileo; y, al enterarse que era de la jurisdicción de Herodes, se lo remitió. Herodes estaba precisamente en Jerusalén por aquellos días.

C/. Herodes, al ver a Jesús, se puso muy contento; pues hacía bastante tiempo que quería verlo, porque oía hablar de Él y esperaba verle hacer algún milagro. 
Le hizo un interrogatorio bastante largo; pero él no le contestó ni palabra.

C/.Estaban allí los sumos sacerdotes y los escribas acusándolo con ahínco. 
Herodes, con su escolta, lo trató con desprecio y se burló de Él; y, poniéndole una vestidura blanca, se lo remitió a Pilato. 
Aquel mismo día se hicieron amigos Herodes y Pilato, porque antes se llevaban muy mal.

C/. Pilato, convocando a los sumos sacerdotes, a las autoridades y al pueblo, les dijo:

S/. «Me habéis traído a este hombre, alegando que alborota al pueblo; y resulta que yo lo he interrogado delante de vosotros, y no he encontrado en este hombre ninguna de las culpas que le imputáis; ni Herodes tampoco, porque nos lo ha remitido: ya veis que nada digno de muerte se le ha probado. 
Así que le daré un escarmiento y lo soltaré.»

C/. Por la fiesta tenía que soltarles a un prisionero. 
Ellos vociferaron en masa, diciendo:

S/.«¡Fuera ése! Suéltanos a Barrabás.»

C/. A éste lo habían metido en la cárcel por una revuelta acaecida en la ciudad y un homicidio.

C/. Pilato volvió a dirigirles la palabra con intención de soltar a Jesús. 
Pero ellos seguían gritando:

S/. «¡Crucifícalo, crucifícalo!»

C/. Él les dijo por tercera vez:

S/. «Pues, ¿qué mal ha hecho éste? No he encontrado en él ningún delito que merezca la muerte. 
Así es que le daré un escarmiento y lo soltaré.»

C/. Ellos se le echaban encima, pidiendo a gritos que lo crucificara; e iba creciendo el griterío.

C/. Pilato decidió que se cumpliera su petición: 
soltó al que le pedían (al que había metido en la cárcel por revuelta y homicidio), y a Jesús se lo entregó a su arbitrio.

C/. Mientras lo conducían, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que volvía del campo, y le cargaron la cruz, para que la llevase detrás de Jesús.

C/.Lo seguía un gran gentío del pueblo, y de mujeres que se daban golpes y lanzaban lamentos por Él.
Jesús se volvió hacia ellas y les dijo:

+ «Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos, porque mirad que llegará el día en que dirán: 
“Dichosas las estériles y los vientres que no han dado a luz y los pechos que no han criado.” 
Entonces empezarán a decirles a los montes: 
“Desplomaos sobre nosotros”, 
y a las colinas: 
“Sepultadnos”; 
porque, si así tratan al leño verde, ¿qué pasara con el seco?»

C/. Conducían también a otros dos malhechores para ajusticiarlos con Él.

C/. Y, cuando llegaron al lugar llamado «La Calavera», lo crucificaron allí, a Él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda.

C/.Jesús decía:

+ «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.»

C/. Y se repartieron sus ropas, echándolas a suerte.

C/. El pueblo estaba mirando.

C/. Las autoridades le hacían muecas, diciendo:

S/. «A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido.»

C/. Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo:

S/.«Si eres tú el Rey de los judíos, sálvate a ti mismo.»

C/. Había encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea: «Éste es el Rey de los judíos.»

C/. Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo:

S/.«¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros.»

C/. Pero el otro le increpaba:

S/.«¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? 
Y lo nuestro es justo, porque recibimos el pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada.»

C/. Y decía:

S/.«Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino.»

C/. Jesús le respondió:

+ «Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso.»

C/. Era ya eso de mediodía, y vinieron las tinieblas sobre toda la región, hasta la media tarde; porque se oscureció el sol. 
El velo del Templo se rasgó por medio.
Y Jesús, clamando con voz potente, dijo:

+ «Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu.»

C/. Y, dicho esto, expiró.

*(Todos se arrodillan, y se hace una pausa)*

C/. El Centurión, al ver lo que pasaba, daba Gloria a Dios, diciendo:

S/.«Realmente, este hombre era Justo.»

C/. Toda la muchedumbre que había acudido a este espectáculo, habiendo visto lo que ocurría, se volvía dándose golpes de pecho. Todos sus conocidos se mantenían a distancia, y lo mismo las mujeres que lo habían seguido desde Galilea y que estaban mirando. 

*Aquí el Sacerdote dice el Munda cor meum... (Purifica mi corazón...).*

C/. Un hombre llamado José, que era Senador, hombre bueno y honrado (que no había votado a favor de la decisión y del crimen de ellos), que era natural de Arimatea, pueblo de Judea, y que aguardaba el Reino de Dios, acudió a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús. 
Y, bajándolo, lo envolvió en una sábana y lo colocó en un sepulcro excavado en la roca, donde no habían puesto a nadie todavía". 

OFERTORIO:
Salmo 101, 2-3

Escucha, oh Señor, benignamente mis ruegos, y lleguen hasta ti mis clamores: no apartes de mí tu rostro.

SECRETA:

Oremos.
Acepta, oh Señor, te rogamos, el Don ofrecido, y dígnate hacer que consigamos con piadosos efectos lo que celebramos en el Misterio de la Pasión de tu Hijo, Nuestro Señor.

CONTRA LOS PERSEGUIDORES DE LA IGLESIA:

Oremos 
Protégenos, Señor, a quienes celebramos tus Misterios, para que, fieles a las cosas Divinas, te sirvamos con cuerpo y alma.
Por Jesucristo, tu Hijo, Nuestro Señor, que contigo vive y reina en la Unidad del Espíritu Santo, Dios por los siglos de los siglos. Amén.

PREFACIO DE LA SANTA CRUZ.

V/. El Señor sea con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.
V/. Levantemos el Corazón.
R/. Lo tenemos levantado hacía el Señor.
V/. Demos gracias al Señor Nuestro Dios.
R/. Es justo y necesario.

En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, Santo Padre, Omnipotente y Eterno Dios, que pusiste la Salvación del género humano en el Árbol de la Cruz, para que de donde salió la muerte, saliese la vida, y el que en un árbol venció, en un Árbol fuese vencido por Cristo Nuestro Señor.
Por quien alaban los Ángeles a tu Majestad, la adoran las Dominaciones, la temen las Potestades y la celebran con igual júbilo los Cielos, las Virtudes Celestiales y los Bienaventurados Serafines. 
Te rogamos, que, con sus voces admitas también las de los que decimos, con humilde confesión:

SANTO:

Santo, Santo, Santo:
Es el Señor Dios de los Ejércitos. Llenos están los Cielos y tierra de tu Gloria. 
¡Hosanna en las alturas! ¡Bendito el que viene en Nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!

COMUNIÓN:
Salmo 101, 10, 13 y 14

Mis lagrimas se mezclan con mi bebida, pues me levantaste en alto para estrellarme; y me ha secado como el heno; pero tú, Señor, permaneces para siempre; tú te levantas y tendrás lastima de Sión, porque tiempo es de apiadarte de ella.

POSCOMUNIÓN

Oremos 
Concede a nuestros sentidos, Omnipotente Dios, que por la Muerte temporal de tu Hijo, representada en estos Venerables Misterios, confiemos que nos has concedido la Vida Perdurable.

CONTRA LOS PERSEGUIDORES DE LA IGLESIA:

Oremos.
Te suplicamos, Señor Dios Nuestro, que no permitas que quienes se alegran de la participación de tus Dones Divinos nos sean sometidos a los peligros humanos.
Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.
No. Amén.

SOBRE EL PUEBLO

V/.Oremos.
R/.Humillad ante Dios vuestras cabezas.

Te suplicamos, oh Señor, que mires a esta tu familia, por la cual Nuestro Señor Jesucristo no vacilo en ser entregado a manos de pecadores y en padecer el suplicio de la cruz. 
El cual contigo vive y reina en la Unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

ÚLTIMO EVANGELIO.
Juan 1:1-14.

Comienzo + del Santo Evangelio según San Juan

Gloria Tibi Domine. 

"En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. 
Lo mismo era en el principio con Dios. 
Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho: en él estaba la Vida, y la Vida era la Luz de los hombres. y la Luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron. 
Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. 
Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la Luz, a fin de que todos creyesen por él. 
Él no era la Luz, sino que debía dar Testimonio acerca de la Luz. 
Aquella era la Luz Verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. 
Él estaba en el mundo, y el mundo por él fue hecho, y el mundo no le conoció.
A los suyos vino, y los suyos no le recibieron. 
Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio potestad de ser hechos Hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino por la Voluntad de Dios.
(Aquí todos se arrodillan). 
Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros.
y vimos su Gloria, Gloria como del Unigénito del Padre, lleno de Gracias y de verdad.

V/. Deo Gratias.

...........................+.........................

PRECES LEONINAS DESPUES DE LA SANTA MISA.

V/. Dios te Salve, María, llena eres de Gracia; el Señor es contigo; Bendita tú eres entre todas las mujeres, y Bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
R/. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

V/. Dios te Salve, María, llena eres de Gracia; el Señor es contigo; Bendita tú eres entre todas las mujeres, y Bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
R/. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

V/. Dios te Salve, María, llena eres de Gracia; el Señor es contigo; Bendita tú eres entre todas las mujeres, y Bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
R/. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

V/. Dios te Salve, Reina y Madre de Misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra. 
Dios te Salve, a Ti clamamos, los desterrados hijos de Eva. 
A Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. 
Ea, pues, Señora, Abogada nuestra,Vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos. 
Y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto Bendito de tu vientre. 
Oh Clementisima, oh Piadosa, oh Dulce Virgen María.

V/. Ruega por nosotros,Santa Madre de Dios.
R/. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

V/. Oremos:
Oh Dios, nuestro refugio y fortaleza, mira propicio al Pueblo que a Ti clama y por la intercesión de la Inmaculada y Siempre Virgen María, Madre de Dios, de San José, de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, y de todos los Santos, escucha Clemente y Misericordioso las súplicas que te dirigimos pidiéndote por la conversión de los pecadores y la libertad y exaltación de la Santa Madre la Iglesia. 
Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. 
R/. Amén.

V/. San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla; Sé nuestro Amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. 
Reprimale Dios, pedimos suplicantes; y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno, con el Divino Poder, a Satanás y a todos los espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. R/. Amén.

V/. Corazón Sacratísimo de Jesús,
R/. Ten Misericordia de nosotros.

V/. Corazón Sacratísimo de Jesús,
R/. Ten Misericordia de nosotros.

V/. Corazón Sacratísimo de Jesús,
R/. Ten Misericordia de nosotros.

LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.

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