LA SANTA MISA DOMINICAL.

8 DE MARZO 2026.
III DOMINGO DE CUARESMA.

ORDENAMIENTO LITURGICO DE ESTA DOMINICA:

*Categoría Liturgica de la Celebración: Semidoble, Domingo Privilegiado de I Clase.
* Color: Morado.
* No se permiten flores.
* No sé toca el órgano.
* Conmemoraciones: San Juan de Dios, Confesor.

SOBRE LA MISA:

* Después de Tercia:
Segunda Colecta: Conmemoracion de San Juan de Dios, Confesor.
Tercera colecta: Por los vivos y los difuntos.
* No se dice el Gloria in Excelsis. 
* Se dice el Credo.
* Prefacio: De Cuaresma.

SOBRE EL BREVIARIO:

* Doxología: Per Annum.
* Tono del himno: Cuaresma.
* Laudes: Segundo esquema de los Salmos, Conmemoración de San Juan de Dios, sin sufragio.
* Prima: Los Salmos 92 y 99 (desplazados de Laudes) reemplazan al Salmo 117 (trasladado a Laudes) como los dos primeros Salmos.
Sin Preces.
* Vísperas: Segundas Vísperas del Domingo III de Cuaresma, (cantadas en el tiempo normal). Conmemoraciones del día siguiente, Santa Francisca Romana, Viuda y de San Juan de Dios, sin sufragio.
* Completas: Sin preces.

CONSIDERACIONES LITURGICAS Y DOCTRINALES.

San Lorenzo Extramuros, iglesia estacional, es una de las cinco Basílicas Patriarcales de Roma. 

La Misa de este Domingo nos muestra a Jesús en lucha con Satanás, a quien derrota y expulsa del cuerpo de un poseso (Evangelio)
Ya en el comienzo de su Ministerio se había medido con el demonio; en el momento de su Pasión entablará el Combate supremo, que coronará su Victoria:

“He aquí que llega el príncipe de este mundo, mas no tiene ninguna parte en mi”.

El mismo resume toda su Obra como una Victoria definitiva sobre Satanás: 

“Ahora va a ser arrojado fuera el príncipe de este mundo; en cuanto a mí, cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré hacia mí a todos los hombres”.

Así, pues, toda la Misión de Jesús se presenta a nosotros como un Combate y un Triunfo sobre Satanás. En este tiempo de Cuaresma la Iglesia no podía dejar de subrayarlo. 
El Primer Domingo nos presentó el Evangelio de la tentación. 
Hoy, Satanás, arrojado del cuerpo de un poseso, ve desvanecérsele el dominio usurpado. 

Caminemos hacia la Pasión y los Bautismos de Pascua.
Después de los exorcismos pronunciados sobre los catecúmenos, Cristo tomará posesión de las almas por El rescatadas.

La plegaria que nos propone la Iglesia en el Introito de la Santa Misa, expresa admirablemente los deseos que animan así a los catecúmenos, ya admitidos al Santo Bautismo, como a los penitentes, que esperan su próxima reconciliación, de ver realizadas sus aspiraciones. 
Ellos confiesan con profunda humildad sus miserias; pero la más viva esperanza de que serán atendidos, llena su corazón de consoladora alegría. 
Para que estos Santos deseos puedan realizarse, la Iglesia implora en la Colecta el auxilio de Dios, suplicándole que extienda su poderoso brazo atendiendo las preces de las almas humildes. 
En la Epístola nos exhorta San Pablo a que imitemos la Santidad del mismo Dios, a que todas nuestras obras vayan informadas del Amor, así como Cristo nos amó, y por eso se entregó por nosotros. 

Y como los vicios que más se oponen a esta Santidad son la impureza y la avaricia, por eso quiere el Santo Apóstol que estén muy lejos de los Cristianos, no permitiendo que ni siquiera se nombre el primero, y comparando la avaricia a la idolatría, tan ajena de los verdaderos adoradores de Dios. 

Estos grandes enemigos que tanto procuran nuestra perdición deben movernos para elevar confiada y humildemente nuestros corazones a Dios, como nos lo enseña el Tracto

La sincera Confesión de nuestras miserias espirituales hará descender sobre nosotros la Misericordia del Padre Celestial.
La Santa Iglesia, que, para enseñarnos la naturaleza de nuestras tentaciones y cómo debíamos vencerlas, nos propuso en el Primer Domingo de Cuaresma las tentaciones de Jesús en el desierto, hoy nos hace leer en el Evangelio de San Lucas un pasaje, el más propio para completar estas enseñanzas y hacernos ver el poder de nuestros espirituales enemigos. 
Al mismo tiempo que el Imperio de Jesucristo contra el demonio, nos muestra también el Evangelio los ardides de nuestros enemigos; su constancia en los ataques, los compañeros que solicita; en el Ofertorio la alegría de corazón y la dulzura del alma que, escuchando la Palabra de Dios, permanece fiel a sus Mandamientos, y en las oraciones (Secreta y Poscomunión) los medios de que nos hemos de valer:
La continua oración y la frecuentación de los Sagrados Misterios. 
La perseverancia en la oración tan encarecida en el Santo Evangelio, la debemos practicar especialmente durante este Santo Tiempos de Cuaresma. 
Si no podemos imitar las austeridades de los Santos, podemos ciertamente orar, podemos elevar con frecuencia nuestra mente y nuestro corazón para manifestar a Nuestro Padre Celestial la necesidad que tenemos de su Auxilio y de su Gracia para cumplir nuestros deberes de Cristianos, para vivir alejados de todo cuanto sea contrario a la Santidad de la vida, y para dedicarnos a la práctica de las sólidas virtudes. 
Éstas nos prepararán para celebrar dignamente los Misterios de Nuestra Redención.

La Iglesia, en los oficios nocturnos, lee la historia del Patriarca San José. 
¡Qué modelo tan consumado de caridad y de pureza, de esas dos excelsas virtudes cristianas harto más difíciles de practicar que ahora, cuando tenemos de ellas tantos y tan preclaros ejemplos como nos han dado los Santos del Antiguo y Nuevo Testamento y sobre todo Jesús, Divino Modelo de predestinados! 
¿Qué género de disculpa tendremos, los Cristianos, si, estando obligados a mayor perfección en virtud de nuestro Bautismo, nos quedamos tan atrás en el camino del propio vencimiento?.    
El Cielo, que esperamos con fundadisima esperanza, lo tenemos figurado en la promoción de José a los cargos más honrosos y elevados del Egipto, después de haber sufrido mil géneros de penalidades en los años de cárcel, que inocente sufrió con entera resignación.  
Acicate poderoso para el Cristiano, que en este mundo ha de vivir como pobre desterrado, que suspira sin cesar por su Patria. 

Vela allá lejos, pero no le es dado visitarla por tan pronto. 
¿Quién hubiera jamás pensado que de la envidia de los hermanos de José había Dios de sacar tan gran partido? Pero, además, tenemos en el Patriarca José una de las figuras más expresivas de Cristo y de su Iglesia. Jesús es, a no dudarlo, el perfecto dechado de pureza virginal.
Hoy precisamente nos le muestra el Evangelio expulsando a un demonio impuro. 
Esto mismo hace a diario la Iglesia en las almas de los bautizados por medio de la predicación y de los Santos Sacramentos. 
Hácelo sobre todo en este Santo tiempo de Cuaresma por medio de la Confesión y del Bautismo. 
¿Qué otra cosa si no, son los exorcismos, tan frecuentes en el Rito Bautismal, en que llega el Sacerdote hasta a imitar los gestos del Salvador cuando arrojaba a los demonios de los cuerpos de los infelices posesos? 
Antes del Rito Bautismal, dice el Sacerdote, soplando sobre la cara del infante:

"Sal, espíritu inmundo, de este niño; y cede el lugar al Espíritu Santo Consolador y no te atrevas a violar de nuevo esta morada". 

Insistiendo en la necesidad de la pureza, nos dice en la Epístola el Apóstol que "la fornicación y toda impureza no deben ni mentarse entre los Cristianos, tanto es lo que desdice de la santidad de su vocación; sin contar que ningún fornicario ni impúdico tendrá parte en la herencia del Cielo". 

Sabemos cuál es el arma adecuada contra la carne y sus bajas tendencias: la que el Patriarca José empleó, es decir la fuga; la que emplearon y aconsejan a una todos los Santos y Doctores, conociendo como conocen las aviesas tendencias de nuestra decaida naturaleza. 
También Jesús fué vendido como José, y entregado a sus perseguidores por sus mismos hermanos, o sea por los Judíos, y hasta por uno de sus más íntimos amigos.  
Una fiera pésima devoró a Jesús y le dio muerte afrentosa de Cruz. 
Mas por eso precisamente Dios le ensalzó después y dióle el mando de todos los Pueblos, hasta los últimos confines de la tierra. 
Entonces devolvió Jesús bien por mal a los que quisieron aprovecharse del precio de su sangre vertida en el madero de la Cruz por salvar a los hombres, a los mismos verdugos que le atormentaban. 
Asimismo, Jesús, en las Fiestas Pascuales, distribuirá entre sus Fieles los Tesoros amontonados en sus trojes, al distribuir gratis el Pan Celestial por medio de sus Sacerdotes. 
Precede una graciosa amnistía, sin más condiciones que el arrepentimiento sincero, la humilde Confesión y el propósito firme de no volver a pecar.

TEXTOS DE LA SANTA MISA. 

INTROITO:
Salm. 24.15-16,1-2.

V/. Tus ojos miran siempre al Señor, porque él librará del lazo mis pies; mírame, ¡oh Dios!, y apiádate de mí, porque me veo solo y desgraciado.
R/. A ti Señor levanto mi alma. Dios mío, en ti confío, no quede yo avergonzado.
V/. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Cómo era en el principio, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. 
R/. Amén.
V/. Tus ojos miran siempre al Señor, porque él librará del lazo mis pies; mírame, ¡oh Dios!, y apiádate de mí, porque me veo solo y desgraciado.

COLECTA:

Oremos.
Te rogamos, ¡oh Dios Omnipotente!, mires los deseos de los humildes, y extiendas la diestra de tu majestad para defendernos.

CONMEMORACION DE SAN JUAN DE DIOS, CONFESOR:

Oremos.
Oh Dios, que al Bienaventurado Juan de Dios, inflamado en tu amor, le preservaste ileso entre las llamas, y por él dotaste a tu Iglesia de una nueva familia; concédenos que gracias a sus méritos, seamos purificados de nuestros vicios en el fuego de tu Caridad y provistos de los remedios que conducen a la Eternidad.

POR LOS VIVOS Y LOS DIFUNTOS:

Oremos.
Dios Todopoderoso y Eterno, que tienes dominio sobre los vivos y los muertos, y tienes misericordia de todos los que de antemano sabes que serán tuyos por la Fe y las buenas obras; Te suplicamos humildemente que todos por quienes hemos decidido suplicar, ya sea que este mundo los contenga en la carne o que el mundo venidero los contenga fuera del cuerpo, puedan, por la intercesión de tus Santos, obtener de tu bondad y clemencia el perdón de todos sus pecados.
Por Jesucristo, tu Hijo, Nuestro Señor, que vive y reina contigo en la Unidad del Espíritu Santo, Dios por los siglos de los siglos. Amén.

EPISTOLA:
Ef. 5.1-9.

LECTURA DE LA EPISTOLA DE SAN PABLO APÓSTOL A LOS EFESIOS.

"Hermanos: 
Sed imitadores de Dios, como hijos muy amados. Vivid en el amor, como Cristo nos amó, y se ofreció a sí mismo a Dios por nosotros en oblación y Hostia de olor suavísimo. Por tanto, la fornicación y toda clase de impureza, o avaricia, ni se nombre entre vosotros, cual conviene a los santos; ni palabras torpes y necias, ni truhanerías, ni bufonadas, lo cual desdice; sino, antes bien, acciones de gracias. Porque habéis de saber y entender que ningún fornicario, o impúdico, o ava­ro, lo cual viene a ser una idolatría, será heredero del reino de Cristo y Dios. Nadie os engañe con palabras va­nas; pues por tales cosas vino la ira de Dios sobre los incré­dulos. No queráis, por tanto, tener parte con ellos. Porque en otro tiempo erais tinie­blas; mas ahora sois luz en el Señor. Andad como hijos de la luz, pues el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad".
*Deo Gratias.

GRADUAL:
Salm. 9.20,4.

V/. Levántate, Señor, no prevalezca el hombre; juzga­das sean las naciones en tu presencia.
R/. Mis enemigos retroceden; tropiezan y pe­recen en tu presencia.

TRACTO:
Salm.122,1-3.

V/. A ti levanto mis ojos, que habitas en los cielo. Como los ojos de los siervos están fijos en las manos de sus señores. 
R/. Y como los ojos de la esclava en las manos de su señora; así lo están nuestros ojos en el Señor y Dios nuestro, hasta que se apiade de nosotros. 
V/. Ten piedad de nosotros, Señor, ten piedad de nosotros.

EVANGELIO:
Luc.11,14-28.

CONTINUACION DEL SANTO + EVANGELIO SEGUN SAN LUCAS

* Gloria Tibi Domine.

"En aquel tiempo: 
Estaba Jesús lanzando un demonio, el cual era mudo. 
Y, así que hubo lanzado al demonio, habló el mudo y se maravillaron las turbas. 
Mas algunos dijeron; Por arte de Belcebú, príncipe de los demonios, expulsa los demonios. 
Y otros, para tentarle, le pedían algún prodigio del Cielo. 
Jesús, que veía sus pensamientos les dijo: 
Todo Reino dividido en bandos quedará destruido, y caerá casa sobre casa. 
Si Satanás está también dividido contra sí mismo, 
¿cómo sub­sistirá su reino? 
Pues decís que lanzo los demonios en virtud de Belcebú. 
Y si yo lanzo los demonios por vir­tud de Belcebú, vuestros hijos, ¿por virtud de quién los lanzan? 
Por tanto, ellos mismos serán vuestros jueces. 
Mas si con el dedo de Dios lanzo los demonios, ciertamente el Reino de Dios ha llegado ya a vosotros. 
Cuando un valiente armado guarda la puerta de su casa, está seguro todo cuanto po­see. 
Mas si, asaltándole otro más fuerte que él, le venciere, le quitará todas sus armas, en que confiaba, y repartirá sus despojos. 
El que no está conmigo, está contra mí, y el que no recoge conmigo, desparrama. 
Cuando el es­píritu inmundo ha salido de un hombre, anda por lugares áridos buscando reposo; y, no hallándolo, se dice: 
Volveré a mi casa, de donde salí.
Y, tornando a ella, la encuentra barrida y adornada. 
Entonces va y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y, entrando en ella, moran allí; y así, el estado de este hombre viene a ser peor que el primero. 
Así hablaba, cuando una mujer de en medio del pueblo levantó la voz y exclamó: 
¡Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te amamantaron! 
Y él dijo: 
Dichosos más bien lo que oyen la Palabra de Dios y la practican".
*Laus Tibi Christe.

CREDO:
* En un Solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, y de todo lo visible y lo invisible.
Y en un Solo Señor Jesucristo, Hijo Unigenito de Dios, nacido del Padre, antes de todos los siglos. 
Dios de Dios: 
Luz de Luz: 
Dios Verdadero de Dios verdadero. Engendrado, no creado, consustancial con el Padre, por quien todas las cosas fueron hechas. 
Quien, por nosotros los hombres, y por Nuestra Salvación, descendió del Cielo. 
Y se encarnó por obra del Espíritu Santo de Santa María la Virgen:
Y se hizo hombre. (Genuflexión).
Fue crucificado también por nosotros, bajo de Poncio Pilato padeció y fue sepultado. 
Y que resucitó al tercer día según las Escrituras. 
Y subió al cielo y está sentado a la Diestra del Padre. 
Y de nuevo vendrá con Gloria a juzgar a los vivos y a los muertos, y su Reino no tendrá fin.
Y en el Espíritu Santo, Señor y Dador de vida, que procede del Padre y del Hijo. 
Quien, junto con el Padre y el Hijo, recibe una misma adoración y Gloria: Quien habló por los Profetas. 
Y en la Iglesia, una, Santa, Católica y Apostólica. 
Confieso un solo Bautismo para la remisión de los pecados. 
Y espero la resurrección de los muertos. 
Y la vida + en el mundo venidero. 
Amén.

OFERTORIO:
Salm. 18,9-12.

Los Mandatos del Señor son justos, y alegran el corazón; sus juicios, más dul­ces que la miel de los pana­les.
Y tu siervo los observa

SECRETA:

Oremos.
Te rogamos, Señor, que esta Hostia limpie nuestros de­litos, y santifique los cuerpos y las almas de tus súbditos, para celebrar el Sacrificio.

CONMEMORACION DE SAN JUAN DE DIOS, CONFESOR.

Oremos.
Te ofrecemos, Señor, este Sacrificio de Alabanza en memoria de tus Santos, por cuya intercesión confiamos vernos libres de los males presentes y futuros.

POR LOS VIVOS Y LOS DIFUNTOS:

Oremos.
Oh Dios, que solo Tu conoces el número de los elegidos para ser admitidos en el Cielo, concédenos, te suplicamos, que por la intercesión de todos los Santos, los nombres de todos los que han sido recomendados a nuestras oraciones y de todos los fieles, sean inscritos en el libro de la Bendita Predestinación.
Por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que contigo vive y reina en la Unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

PREFACIO DE CUARESMA.

V/. El Señor sea con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.
V/. Levantemos el corazón.
R/. Lo tenemos levantado hacía el Señor.
V/. Demos gracias al Señor Nuestro Dios.
R/. Es justo y necesario.

En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, Santo Padre, Omnipotente y Eterno Dios, que, por el ayuno corporal, domas nuestras pasiones, ele­vas la mente, nos das la virtud y el premio, por Jesucristo Nuestro Señor, por quien alaban los Ángeles a tu Ma­jestad, la adoran las Domina­ciones, la temen las Potes­tades y la celebran con igual júbilo los Cielos, las Virtudes de los Cielos y los Bienaventurados Serafines. 
Te rogamos que con sus voces admitas también las de los que te decimos, con humilde confesión.

SANTO:

Santo, Santo, Santo.
Es el Señor Dios de los Ejércitos! ¡Llenos están los cielos y la tierra de Tu Gloria! 
¡Hosanna en las alturas! ¡Bendito el que viene en el Nombre del Señor! ¡Hosanna en las Alturas!

COMUNIÓN: 
Salm.83.4-5.

El pájaro halla casa para sí, y la tórtola nido en donde poner sus polluelos; yo, cabe tus Altares, Señor de los Ejércitos, Rey mío y Dios mío. ¡Dichosos los que moran en tu casa! Ellos te ala­ban eternamente.

POSTCOMUNIÓN:

Oremos.
Te rogamos, Señor, libres propicio de todas las culpas y peligros a los que nos haces participantes de tan gran Misterio.

CONMEMORACION DE SAN JUAN DE DIOS, CONFESOR:

Oremos.
Saciados con el Alimento y Bebida Celestiales, humildes te rogamos, Señor Nuestro, que nos asistan las oraciones de aquél en cuya Memoria hemos recibido tu u Sacramento.

POR LOS VIVOS Y LOS DIFUNTOS:

Oremos.
Que los Sacramentos que hemos recibido nos purifiquen, te suplicamos, oh Señor Todopoderoso y Misericordioso; y por la intercesión de todos los santos, concede que este tu Sacramento no sea para nosotros una condenación, sino una intercesión saludable para el perdón; que sea la purificación del pecado, la fortaleza de los débiles, una protección contra todos los peligros del mundo y la remisión de todos los pecados de los fieles, ya sean vivos o muertos.
Por Jesucristo, tu Hijo, Nuestro Señor, que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

ULTIMO EVANGELIO:
Juan 1:1-14.

Comienzo + del Santo Evangelio según San Juan

Gloria Tibi Domine 

"En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. 
Lo mismo era en el principio con Dios. 
Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho: en él estaba la Vida, y la Vida era la Luz de los hombres. y la Luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron. 
Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. 
Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la Luz, a fin de que todos creyesen por él. 
Él no era la Luz, sino que debía dar Testimonio acerca de la Luz. 
Aquella era la Luz Verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. 
Él estaba en el mundo, y el mundo por él fue hecho, y el mundo no le conoció. 
A los suyos vino, y los suyos no le recibieron. 
Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio potestad de ser hechos Hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino por la Voluntad de Dios.

(Aquí todos se arrodillan). 

Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros.
y vimos su Gloria, Gloria como del Unigénito del Padre, lleno de Gracias y de verdad.

R/. Deo Gratias.

...........................+.........................

PRECES LEONINAS DESPUES DE LA SANTA MISA.

V/. Dios te Salve, María, llena eres de Gracia; el Señor es contigo; Bendita tú eres entre todas las mujeres, y Bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
R/. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

V/. Dios te Salve, María, llena eres de Gracia; el Señor es contigo; Bendita tú eres entre todas las mujeres, y Bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
R/. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

V/. Dios te Salve, María, llena eres de Gracia; el Señor es contigo; Bendita tú eres entre todas las mujeres, y Bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
R/. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

V/. Dios te Salve, Reina y Madre de Misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra. 
Dios te Salve, a Ti clamamos, los desterrados hijos de Eva. 
A Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. 
Ea, pues, Señora, Abogada nuestra,Vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos. 
Y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto Bendito de tu vientre. 
Oh Clementisima, oh Piadosa, oh Dulce Virgen María.

V/. Ruega por nosotros,Santa Madre de Dios.
R/. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

V/. Oremos:
Oh Dios, nuestro refugio y fortaleza, mira propicio al Pueblo que a Ti clama y por la intercesión de la Inmaculada y Siempre Virgen María, Madre de Dios, de San José, de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, y de todos los Santos, escucha Clemente y Misericordioso las súplicas que te dirigimos pidiéndote por la conversión de los pecadores y la libertad y exaltación de la Santa Madre la Iglesia. 
Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. 
R/. Amén.

V/. San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla; Sé nuestro Amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. 
Reprimale Dios, pedimos suplicantes; y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno, con el Divino Poder, a Satanás y a todos los espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. R/. Amén.

V/. Corazón Sacratísimo de Jesús,
R/. Ten Misericordia de nosotros.

V/. Corazón Sacratísimo de Jesús,
R/. Ten Misericordia de nosotros.

V/. Corazón Sacratísimo de Jesús,
R/. Ten Misericordia de nosotros.

LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.

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