LA SANTA MISA DOMINICAL.


22 DE MARZO 2026.
DOMINGO I DE PASIÓN.
Estación de San Pedro.

ORDENAMIENTO LITÚRGICO DE ESTA DOMINICA.

* Categoría Liturgica: "Semiduplex". Privilegiada de I clase.
* Color: morado.
* No se permiten flores.
* El órgano no se toca.
* No sé reza el Gloria.
* Tracto, 
* Se reza el Credo.
* Prefacio de la Santa Cruz.

SOBRE LA MISA.

* Después de Tercia: Segunda Colecta: "Contra Persecutores" o "Pro Papa". No hay tercera Colecta.
* Despedida: "Benedicamus Domino". 
* El Crucifijo permanece velado hasta el Domingo de Pascuas.

En todas las Misas del Tiempo desde hoy hasta el Jueves Santo, se omiten:
* El Salmo 42 y la doxología menor "Gloria Patri".
sin embargo, estos se conservan en las Misas de las Festividades de la semana siguiente si las hubiere.

CONSIDERACIONES LITURGICAS Y DOCTRINALES.

«Padre, si es posible, pase de mí este cáliz; mas no se haga mi voluntad, sino la tuya.» Los últimos días que nos separan del arresto de Jesús nos lo muestran objeto constante del odio de sus enemigos; pero ¡qué divina grandeza en ese ir él mismo a su pasión, como dueño de los acontecimientos! 
Tiene a raya a sus adversarios, seguro de «su hora», en que realizará la redención por su obediencia al Padre y la efusión de su sangre. 
Avanzan del Rey las banderas y brilla el misterio de la cruz; donde la Vida halló muerte, allí su muerte dio vida.» (Himno de vísperas.) 
La Iglesia, en el vestíbulo de estos grandes días, nos muestra en Jesús a la Víctima Inmaculada del Sacrificio que se pre­para y también al vencedor de la muerte, al príncipe de la vida. 
Sólo en Cristo piensa la Iglesia. 
Continúa ofreciendo a Dios la penitencia cuaresmal de sus fieles; mas su atención se concentra en la Pasión del Señor, de quien nos viene la salud. 
Lo reflejan particularmente los cánticos de las misas de ambas semanas. 
Los tex­tos están casi siempre en primera persona de singular: Cristo solo habla.
Él asume la plegaria y los lamentos de todos. 
Es el justo perseguido, aterrado por la muerte próxima, amenazado por los pecadores, quien pide gracia y justicia.

Se da a esta Domínica el nombre de Domínica de Pasión, porque en ella nos invita la Iglesia a que consideremos de un modo especial los sufrimientos de Jesucristo. 
El mismo hecho de haber escogido para lugar de la estación la Basílica de San Pedro, uno de los más augustos santuarios de la ciudad de Roma, nos indica claramente la importancia que a tal día atribuye la Liturgia. 
Estando él consagrado a la memoria de los padecimientos sufridos por Jesucristo, ha procurado la Iglesia que todos sus ritos, las lecciones del Oficio divino, los cantos de la Santa Misa, nos moviesen a dolor, a la penitencia y a la oración. 
La misma supresión del Gloria Patri que rezamos en el Introito de todos los Domingos de Cuaresma, nos muestra los sentimientos de tristeza que embargan a la mística Esposa de Jesucristo. 
Propio es también de este tiempo el velar las imágenes de los Santos, y la del mismo Crucifijo. 
Dieron motivo a esto último las palabras que en este día leemos en el Santo Evangelio: 

"Mas Jesús se Ocultó y salió del Templo. 

En el Introito implora el Mesías el juicio de Dios en prueba de su Santidad y como protesta de la sentencia que han de pronunciar contra El los hombres. 
Declara también su confianza en el socorro de su Padre, el cual, después de las angustias, ignominias y dolores de su Pasión, le admitirá triunfante en la gloria.
Recordando la Iglesia que uno de los fines de la Cuaresma consiste en la completa y espiritual reforma de sus hijos, pide a Dios en la Colecta que se digne atenderles propicio, dirigiendo su cuerpo y guardando que todo mal su alma. 
En la Epístola nos enseña a qué precio nos rescató Jesucristo de la muerte y del pecado. 
Todos habíamos, por el pecado original, perdido el derecho a la herencia de Dios y a la promesa de Señor, que acompaña a la gracia; pero, por la muerte expiatoria de Jesús, nos hicimos de nuevo hijos de Dios y capaces de su divina herencia. Cristo es como el testador a quien heredamos. Muriendo y reconciliándonos, nos deja una infinita herencia: la gracia y la gloria. 
En el Gradual y en el Tracto se nos muestra cuanto haya costado nuestra redención al Divino Salvador, cuya Santidad, Inocencia y Virtud nos predica el santo Evangelio, lo mismo que la malicia y el odio de sus enemigos. 
Ambas circunstancias aumentan el valor del sacrificio. 
Uniéndonos y participando del Inocente Cordero que por nosotros se inmola, conseguiremos vernos libres del pecado y ser objeto de las complacencias de Padre celestial. 
Esto pide la Iglesia en las Oraciones, especialmente en la Secreta y en la Poscomunión. 
En la Antífona que se canta a la Comunión, se nos recuerda, con las palabras del mismo Jesucristo, la institución del Augusto Sacrificio que acaba de celebrarse, y del que la Iglesia quiere frecuentemente participemos en memoria de la Pasión del Salvador, como El mismo nos lo manifestó al quedarse con nosotros en Eucaristía.

TEXTOS DE LA SANTA MISA.

INTROITO:
Salm. 42.1-2,3.
V/. Hazme justicia, ¡oh Dios!, defiende mi causa contra un pueblo infiel; del hombre inicuo y falaz, líbrame; porque tú eres mi Dios y mi fortaleza.
R/. Salmo. Envía tu luz y tu verdad; ellas me guiarán y conducirán a tu santo monte a tu tabernáculo (No se dice el Gloria del Responsorio).

COLECTA:

Oremos.
Te rogamos, oh Dios Omnipotente!, mires Propicio a tu Familia, para que con tu Gracia sea dirigida en el cuerpo, y con tu protección guardada en el alma. 
Por Nuestro Señor Jesucristo Tú Hijo que vive y reina contigo en la Unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

EPISTOLA:
Hebr.9,11-5.

LECTURA DE LA EPISTOLA DE SAN PABLO, APOSTOL A LOS HEBREOS.

"Hermanos: 
Habiendo venido Cristo como Pontífice de los bienes futuros, atravesó el tabernáculo más amplio y más perfecto, no hecho de mano de hombres, es decir, que no pertenece a este mundo, y penetró una vez por siempre en el Santuario, no con sangre de machos cabríos, ni de becerros, sino con su propia sangre, consiguiendo una redención eterna. Porque si sangre de los machos cabríos y de los toros y la ceniza becerra santifican con su aspersión a los inmundos en orden a la purificación de la carne, ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual, a impulsos del Espíritu Santo, se ofreció a sí mismo a Dios como víctima sin tacha, limpiará nuestra conciencia de las obras de muerte para permitirnos servir al Dios vivo? Y por esto es el mediador de una nueva alianza: muriendo para redimir las prevaricaciones cometidas bajo la primera alianza, ha querido que reciban la promesa de la herencia eterna los elegidos, los llamados en él, en Jesucristo Nuestro Señor". 
*Deo Gratias.

GRADUAL:
Salm. 142.9-10; 17,48-49 .

V/. Líbrame, Señor, de mis ene­migos; enséñame a hacer tu voluntad.
R/. ¡Señor, tú me libras de enemigos enfurecidos, tú me levantas sobre mis adversarios, tú me salvas del hombre vio­lento.

TRACTO:
Salm. 128.1-4.

V/. Muchas veces me combatieron desde mi juventud. Dígalo ahora Israel: 
V/. Muchas veces me combatie­ron desde mi juventud. Pero no prevalecieron sobre mí. 
V/. Los labradores araron mis espaldas prolongando sus surcos; pero el Señor es justo y quebrantó el yugo de los malvados.

EVANGELIO:
Juan 8.46-59.

CONTINUACION DEL SANTO + EVANGELIO SEGUN SAN JUAN.

Gloria Tibi Domine.

"En aquel tiempo: 
Decía Jesús a las turbas de los judíos: ¿Quién de vosotros me convencerá de pecado? Si os digo la verdad, ¿por qué no me creéis? El que es de Dios, oye las palabras de Dios. Por eso vosotros no las oís, porque no sois de Dios. Respondieron los judíos: ¿No decimos bien que eres un samaritano y que estás endemoniado? Respondió Jesús: Yo no estoy poseído del demonio, sino honro a mi Padre; y vosotros me habéis deshonrado a mí. Yo no busco mi gloria, hay quien la busca y juzga. En verdad, en verdad, os digo: quien guarde mi doctrina, no morirá jamás. Dijéronle los judíos: Ahora conocemos que estás poseído de algún demonio. Murieron Abraham y los profetas; y tú dices: Quien guarde mi doctrina, no mo­rirá eternamente. ¿Por ventura eres mayor que nuestro padre Abraham, el cual murió, y que los profetas, que también murieron? Tú ¿por quién te tienes? Respondióles Jesús: Si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria nada vale; mi Padre es el que me glorifica, el que vosotros de­cís que es vuestro Dios, y no lo conocéis, mientras que yo lo conozco. Y, si dijese que no lo conozco, sería tan mentiroso como vosotros. Mas le conozco y observo sus palabras. Abraham, vuestro padre, deseó con ansia ver mi día; lo vio y gozó mucho. Y le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años y ¿has visto a Abraham? Respondióles Jesús: En verdad, en verdad os digo, que antes que Abraham fuera creado, existo yo . Tomaron entonces piedras para lanzárselas; mas Jesús se ocultó a sus ojos y salió del Templo".
* Laus Tibi Christe.

CREDO:

OFERTORIO:

Te alabaré, Señor, con todo mi corazón. Concede a tu siervo esta gracia: que viva guardando tu palabra. Dame la vida según tu promesa, Señor.

SECRETA:

Oremos.
Te rogamos, Señor, que no sólo rompan estos Dones los vínculos de nuestra maldad, sino que nos atraigan los dones de tu Misericordia. 
Por Nuestro Señor Jesucristo Tú Hijo que vive y reina contigo en la Unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

PREFACIO DE LA SANTA CRUZ:

V/. El Señor sea con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.
V/. Levantemos el corazón.
R/. Lo tenemos levantado hacía el Señor.
V/. Demos gracias al Señor Nuestro Dios.
R/. Es justo y necesario.

En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, Santo Padre, Omnipotente y Eterno Dios, que pusiste la Salvación del género humano en el Arbol de la Cruz, para que de donde salió la muerte, saliese la Vida, y el que en un árbol venció, en un árbol fuese vencido por Cristo Nuestro Señor; por quien alaban los Ángeles a tu Majestad, la adoran las Dominaciones, la temen las Potestades y la celebran con igual júbilo los Cielos, las Vírtudes Celestiales y los Bienaventurados Serafines. 
Te rogamos, que, con sus voces admitas también las de los que decimos, con humilde confesión.

SANTO:

Santo, Santo, Santo.
Es el Señor Dios de los Ejércitos! ¡Llenos están los cielos y la tierra de Tu Gloria! 
¡Hosanna en las alturas! ¡Bendito el que viene en el Nombre del Señor! ¡Hosanna en las Alturas!

COMUNION:
1 Cor.11,25-25.

Este es el Cuerpo que será entregado por vosotros; éste es el Cáliz de la Nueva Alianza en mi Sangre, dice el Señor; haced esto, cuantas veces lo toméis, en memoria mía,

POSCOMUNION:

Oremos.
Atiéndenos, Señor Dios Nuestro, y defiende con perpetuos auxilios a los que has restaurado con tus Mis­terios. 
Por Nuestro Nuestro Señor Jesucristo Tú Hijo que vive y reina contigo en la Unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

ÚLTIMO EVANGELIO.
Juan 1:1-14.

Comienzo + del Santo Evangelio según San Juan

Gloria Tibi Domine. 

"En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. 
Lo mismo era en el principio con Dios. 
Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho: en él estaba la Vida, y la Vida era la Luz de los hombres. y la Luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron. 
Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. 
Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la Luz, a fin de que todos creyesen por él. 
Él no era la Luz, sino que debía dar Testimonio acerca de la Luz. 
Aquella era la Luz Verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. 
Él estaba en el mundo, y el mundo por él fue hecho, y el mundo no le conoció. 
A los suyos vino, y los suyos no le recibieron. 
Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio potestad de ser hechos Hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino por la Voluntad de Dios.
(Aquí todos se arrodillan). 
Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros.
y vimos su Gloria, Gloria como del Unigénito del Padre, lleno de Gracias y de verdad.

V/. Deo Gratias.

...........................+.........................

PRECES LEONINAS DESPUES DE LA SANTA MISA.

V/. Dios te Salve, María, llena eres de Gracia; el Señor es contigo; Bendita tú eres entre todas las mujeres, y Bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
R/. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

V/. Dios te Salve, María, llena eres de Gracia; el Señor es contigo; Bendita tú eres entre todas las mujeres, y Bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
R/. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

V/. Dios te Salve, María, llena eres de Gracia; el Señor es contigo; Bendita tú eres entre todas las mujeres, y Bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
R/. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

V/. Dios te Salve, Reina y Madre de Misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra. 
Dios te Salve, a Ti clamamos, los desterrados hijos de Eva. 
A Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. 
Ea, pues, Señora, Abogada nuestra,Vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos. 
Y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto Bendito de tu vientre. 
Oh Clementisima, oh Piadosa, oh Dulce Virgen María.

V/. Ruega por nosotros,Santa Madre de Dios.
R/. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

V/. Oremos:
Oh Dios, nuestro refugio y fortaleza, mira propicio al Pueblo que a Ti clama y por la intercesión de la Inmaculada y Siempre Virgen María, Madre de Dios, de San José, de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, y de todos los Santos, escucha Clemente y Misericordioso las súplicas que te dirigimos pidiéndote por la conversión de los pecadores y la libertad y exaltación de la Santa Madre la Iglesia. 
Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. 
R/. Amén.

V/. San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla; Sé nuestro Amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. 
Reprimale Dios, pedimos suplicantes; y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno, con el Divino Poder, a Satanás y a todos los espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. R/. Amén.

V/. Corazón Sacratísimo de Jesús,
R/. Ten Misericordia de nosotros.

V/. Corazón Sacratísimo de Jesús,
R/. Ten Misericordia de nosotros.

V/. Corazón Sacratísimo de Jesús,
R/. Ten Misericordia de nosotros.

LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.

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