MEDITACIONES DE SAN ANTONIO DE PADUA PARA EL TIEMPO DE CUARESMA.


MEDITACIONES DE SAN ANTONIO DE PADUA PARA EL TIEMPO DE CUARESMA.

VIERNES III DE CUARESMA.

EN ALABANZA DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARIA.

1.‑ "En aquel tiempo: 
Una mujer de entre la multitud levantó la voz y dijo:
"Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que mamaste!". (Lc 11,27).

En el Cantar de los Cantares el esposo dice a la esposa:

"Resuene tu voz en mis oídos, porque tu voz es suave". (2, 14). 

La voz suave es la alabanza a la Virgen Gloriosa, que resuena dulcísima a los oídos del esposo, o sea, de Jesucristo, Hijo de la misma Virgen.

Pues bien, cada uno en particular y todos juntos levantemos la voz en alabanza de la Virgen María, y digamos a su Hijo:

"Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que mamaste!".

2.‑ "Bienaventurado" quiere decir "bien afortunado". 
Bienaventurado es aquel que tiene todo lo que quiere y no quiere nada malo. 
Bienaventurado es aquel que consigue todo lo que desea. 
Bienaventurado, pues, es el vientre de la Gloriosa Virgen que por nueve meses mereció llevar todo el Bien, el sumo Bien, la Bienaventuranza de los Ángeles y la Reconciliación de los pecadores.

Dice San Agustín:

"Según la carne, fuimos reconciliados sólo por medio del Hijo; pero, según la Divinidad, no fuimos reconciliados con el solo Hijo. 
Es la Trinidad que nos reconcilió consigo misma, porque ella misma hizo que tomara carne el solo Hijo".

Bienaventurado es, pues, el vientre de la Gloriosa Virgen, de la que siempre San Agustín, en su Tratado De la Naturaleza y de la Gracia, dice: 

"Cuando se trata de los pecados, no quiero ni nombrar a la Virgen María por el honor que se le debe al Hijo, Sabemos bien que, para vencer el pecado en todas sus manifestaciones, le fue dada una Gracia mayor a aquella que mereció concebir y dar a luz a aquel del que consta no haber tenido pecado. 
Y si pudiéramos juntar a todos los Santos y Santas y les preguntáramos si tuvieron algún pecado, a excepción de la Santa Virgen María, todos nos responderían con las palabras de Juan:
"Si dijésemos que no hemos pecado, nos engañaríamos a nosotros mismos y no habría en nosotros la verdad". (1Jn 1, 8).
"La Virgen Gloriosa fue prevenida y colmada de una Gracia singular, para poder tener como fruto de su vientre a aquel que desde el principio ella tuvo como Señor del universo".
(Pedro lombardo).

3.‑ Bienaventurado, pues, el vientre, del que en alabanza de su Madre el Hijo dice en el Cantar de los Cantares:

"Tu vientre es un cúmulo de trigo, rodeado de azucenas!".(7,2).

El vientre de la Virgen Gloriosa fue como un cúmulo de trigo: 
Cúmulo, porque en él se acumularon todas las prerrogativas de méritos y de premios; de trigo, porque en él, como en un granero, por obra del verdadero José, fue colocado el trigo, para que no muriera de hambre todo Egipto.

El trigo, que se conserva en un granero muy limpio, se dice en latín tríticum, porque su grano es triturado y molido; es blanco por dentro y rubio por fuera, y es figura de Jesucristo, que, escondido por nueve meses en el granero del vientre purísimo de la Gloriosa Virgen, fue triturado por nosotros en el molino de la cruz; fue cándido por la inocencia de la vida y rubicundo por la efusión de la sangre.

Ese vientre Bienaventurado fue rodeado de azucenas. 
La azucena, blanca como la leche, simboliza por su candor la Virginidad de Maria. 
Su vientre fue circunvalado, o sea, protegido por el valle de la humildad, y rodeado de azucenas por su doble Virginidad, la del espíritu y la del cuerpo. 
Agustín lo proclama:

"El Unigenito de Dios, en la Concepción, asumió verdadera carne de la Virgen, y en el Nacimiento conservó en la Madre la integridad Virginal".

Bienaventurado, pues, el vientre que te llevó!

Fue de veras un vientre Bienaventurado, porque te llevó a Ti, oh Dios e Hijo de Dios, Señor de los Ángeles, Creador del cielo y de la tierra y Redentor del mundo. 
La hija llevó al Padre, la Virgen pobrecilla llevó al Hijo. 
Oh Querubines y Serafines, oh Ángeles y Arcángeles, en humilde actitud, con la cabeza inclinada, con reverencia, adoren el Templo del Hijo de Dios, Sagrario del Espíritu Santo, el Bienaventurado vientre circunvalado de azucenas, y aclamen: 

"Bienaventurado el vientre que te llevó!".

Oh hombres, hijos de Adán, a los que están concedida esta Gracia y esta prerrogativa, con Fe y devoción, con mente compungida, postrados en tierra, adoren el Trono del verdadero Salomón, Trono de marfil, excelso y sublime, y proclamen:

"Bienaventurado el vientre que te llevó".


ORACION:

Dígnate, Señor, Aceptar benignamente nuestros ayunos; para que así como nos abstenemos en el cuerpo de alimentos, así también nos abstengamos de vicios en el alma.
Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la Unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.

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