MEDITACIONES DE SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE PARA CADA DÍA DE LA SEMANA SANTA.


MEDITACIONES DE SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE PARA CADA DIA DE LA SEMANA SANTA.

MARTES SANTO:

Del abandono de Jesucristo
a los padecimientos y a la muerte.

PUNTO I.

Es de admirar cómo Jesucristo, que durante algún tiempo se ocultó a los ojos de sus enemigos, escapó de sus manos y se alejó de ellos, sin querer aparecer en público, porque sabía que pensaban matarlo, acuda ahora al lugar donde sabe que van a ir a buscarlo los que lo querían perder; se adelante y se presente ante ellos cuando lo buscaban, se deje apresar, atar y llevar, sabiendo, dice el Evangelio, lo que le debía ocurrir, y que sería entregado en manos de los pecadores.

Adorad estas diferentes disposiciones de Jesucristo, conformadas con los designios que Dios tenía sobre Él, tal como decía Él mismo, que su alimento era la Voluntad del Padre, es decir, la norma y como el alma de su conducta.

Aplicaos, a ejemplo de Jesucristo, vuestro Divino Maestro, a no querer sino lo que Dios quiere, cuando lo quiere y como lo quiere.

PUNTO II.

El Evangelio nos da como razón de estas diferentes disposiciones de Jesucristo que, en las primeras ocasiones, su Hora todavía no había llegado; mientras que, posteriormente, ya sabía que el Tiempo y la Hora de pasar de este mundo a
su Padre ya habían llegado.

Por eso, cuando Judas salió para ejecutar lo que había concertado contra Él con sus enemigos, Jesús le dijo:

"Lo que has de hacer, hazlo pronto".

Para dar a entender que para dejarse prender y entregarse por sí mismo a la muerte, no había esperado sino a que la Hora hubiera sido fijada por el Padre Eterno. 

Lo cual es signo de que Jesucristo seguía punto por punto las órdenes del Cielo, y que quería que todo lo que había de realizar y sufrir le fuese mandado por su Padre.

Imitad este ejemplo admirable que os da Jesucristo, de no hacer nada por propio impulso, sino dejar que vuestros Superiores determinen y ordenen todo lo que tenéis que hacer, hasta en las menores circunstancias.

PUNTO III.

Así es como Jesucristo se abandonó a la Voluntad de su Padre, para sufrir y
morir cuando y como le pluguiere.

Por eso, cuando se preparaba a su Pasión y a la muerte que esperaba, orando en el Huerto de los Olivos, manifestó a su Padre que por mucha repugnancia que sintiera por la muerte que preveía y que estaba próxima, deseaba, con todo, que no se atendiese a su voluntad, sino a la de su Padre, a la que se sometía plenamente, como se había abandonado siempre durante su vida; pues no había  venido al mundo, como dice en varios lugares del Evangelio, para hacer su propia voluntad, sino la Voluntad del que le había enviado.

¡Oh, amoroso abandono de la voluntad humana de Jesús, sometida en todo a la Voluntad Divina, que no mostró otra inclinación ya sea por la vida, ya por la muerte, ya por el momento, o por el género de suplicio en que debía expirar, que la que el Padre Eterno le infundía!

Haceos en esto discípulos de Jesús, para no tener otra voluntad que la de Dios.

ORACIÓN:

Concédenos, oh Dios Todopoderoso y Eterno que de tal modo celebremos los Misterios de la Pasión del Señor, que merezcamos conseguir el perdón de los pecados.
Por Nuestro Señor Jesucristo Tú Hijo que contigo vive y reina en la Unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.

Comentarios

Entradas populares de este blog

LAS APARICIONES DE LA SANTISIMA VIRGEN DE GUADALUPE.

LA SANTA MISA DOMINICAL.

MAGISTERIO E HISTORIA. Discurso del Santo Padre Pio VI ante el asesinato de S.M.C Luis XVI de Francia.