MEDITACIONES DE SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE PARA CADA DIA DE LA SEMANA SANTA.
MEDITACIONES DE SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE PARA CADA DIA DE LA SEMANA SANTA.
LUNES SANTO:
Del designio que tuvieron los judíos de dar muerte a Jesucristo.
PUNTO I.
Los judíos, indignados porque Jesucristo obraba numerosos milagros, y porque, a causa de ello, todos corrían en pos de Él y lo miraban como Profeta, concibieron el designio de darle muerte.
Por lo cual celebraron consejo entre
ellos, para ver el modo que podrían utilizar para prenderlo.
Y como temían al pueblo, que le profesaba singularísimo afecto, tenían que adoptar precauciones.
Pero como lo odiaban, lo hicieron pasar por novador, y buscaban,
con tal pretexto, el medio de perderlo.
Asombraos del odio que los judíos sentían hacia Jesucristo, y de la oposición de Jesucristo a los judíos, particularmente a los fariseos, que le causaron la muerte.
Considerad a qué excesos conducen la envidia y la rabia de los perversos, pues llevan hasta dar muerte a un inocente, a un Santo, a un Profeta, a un hombre que tenía en sí todos los signos exteriores de la Divinidad.
PUNTO II:
Jesucristo, a pesar del odio que le tenían los judíos y de sus perversos designios contra Él, no deja de hablarles, en cuanto le concierne, con toda la dulzura imaginable.
En una ocasión les dice que había realizado muchas obras buenas entre ellos, y que les rogaba le dijesen por cuál de esas obras buenas querían darle muerte.
Ellos mismos habían declarado el motivo en su asamblea:
Si le dejamos con vida, dijeron, todo el mundo creerá en Él.
Así pues, ¿qué mal ha hecho?
Les dijo Pilato.
No encuentro en Él ningún crimen que merezca la muerte.
Pero bastaba que Jesucristo fuese odiado por los judíos, y que los reprendiera por sus vicios, para ser culpable ante su tribunal, y para que lo juzgaran digno de muerte.
Condenémoslo a muerte infame, dijeron tomando la palabra del Sabio.
Adorad la disposición interior de Jesús en todos estos designios de la cábala farisaica.
Él soporta con valor la ejecución, porque coincidía con los designios
del Padre Eterno.
No tendrías poder sobre mí, dijo a Pilato, si no te fuera dado
de lo alto.
PUNTO III:
Otra razón que dieron los judíos en su asamblea, de por qué querían dar muerte a Jesucristo, era que temían que si muchos llegaban a creer en Él, lo seguirían y honrarían como Rey, los romanos vendrían a destruir su ciudad y su nación.
En lo cual estuvieron muy cegados, dice San Agustín; pues si su Ciudad fue sitiada y tomada por los romanos, y arrasada de tal forma, que no quedó piedra sobre piedra, como había predicho Jesucristo, fue a consecuencia de las crueldades que cometieron contra el Ungido del Señor.
Según el testimonio de Josefo, escritor de aquel tiempo, y de la secta de los fariseos, esto no sucedió
sino a causa de haber ellos dado muerte a Jesucristo.
Es también proceder ordinario de Dios trastocar los designios de los hombres, y disponer que ocurra lo contrario de lo que se habían propuesto, para que aprendan a confiar en Dios y a entregarse completamente a su Providencia, sin
emprender nada por ellos mismos, ya que no deben querer sino lo que Dios
quiere.
ORACIÓN:
Te suplicamos, oh Dios Todopoderoso, nos concedas que los que desfallecemos bajo el peso de nuestras miserias nos reanimemos por los Méritos de la Pasión de tu Unigénito Hijo.
Que contigo vive y reina en la Unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.
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