CATENA AUREA: DOMINGO IN ALBIS, OCTAVA DE PASCUAS.

DOMINGO "IN ALBIS" O DE CUASIMODO, EN LA OCTAVA DE PASCUAS.

Estación litúrgica en Roma: San Pancracio
Doble mayor
(ornamentos blancos)

"Mete tu mano y reconoce la hendidura de los clavos; y no seas incrédulo sino fiel." 
(Juan XX, 27)

EPISTOLA:
I Juan V, 4-10.

"Carísimos: 
porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y ésta es la victoria que ha vencido al mundo; nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? El mismo es el que vino a través de agua y de sangre: Jesucristo; no en el agua solamente, sino en el agua y en la sangre; y el Espíritu es el que da testimonio, por cuanto el Espíritu es la verdad. Porque tres son los que dan testimonio [en el cielo; el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo, y estos tres son uno. Y tres son los que dan testimonio en la tierra]: el Espíritu, y el agua, y la sangre; y los tres concuerdan. Si aceptamos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios, porque testimonio de Dios es éste: que Él mismo testificó acerca de su Hijo. Quien cree en el Hijo de Dios, tiene en sí el testimonio de Dios; quien no cree a Dios, le declara mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado de su Hijo".

EVANGELIO:
Juan XX, 19-31.

"En aquel tiempo: 
Aquél mismo día, el primero de la semana, y estando, por miedo a los judíos, cerradas las puertas ( de ) donde se encontraban los Discípulos, vino Jesús y, de pie en medio de ellos, les dijo: 
¡Paz a vosotros!”. 
Diciendo esto, les mostró sus manos y su costado; y los Discípulos se llenaron de gozo, viendo al Señor. 
De nuevo les dijo: 
¡Paz a vosotros! Como mi Padre me envió, así Yo os envío”. 
Y dicho esto, sopló sobre ellos, y les dijo: 
“Recibid el Espíritu Santo, a quienes perdonareis los pecados, les quedan perdonados; y a quienes se los retuviereis, quedan retenidos”. 
Ahora bien Tomás, llamado Dídimo, uno de los Doce, no estaba con ellos cuando vino Jesús. 
Por tanto le dijeron los otros: 
“Hemos visto al Señor”. 
Él les dijo: 
“Si yo no veo en sus manos las marcas de los clavos, y no meto mi dedo en el lugar de los clavos, y no pongo mi mano en su costado, de ninguna manera creeré”. 
Ocho días después, estaban nuevamente adentro sus Discípulos, y Tomás con ellos. 
Vino Jesús, cerradas las puertas, y, de pie en medio de ellos, dijo: 
“¡Paz a vosotros!” 
Luego dijo a Tomás: 
“Trae acá tu dedo, mira mis manos, alarga tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo, sino creyente”. 
Tomás respondió y le dijo: 
“¡Señor mío y Dios mío!” 
Jesús le dijo: 
“Porque me has visto, has creído; dichosos los que han creído sin haber visto”. 
Otros muchos milagros obró Jesús, a la vista de sus Discípulos, que no se encuentran escritos en este libro. Pero éstos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y, creyendo, tengáis vida en su Nombre". 

CATENA AUREA:
Explicación de los Santos Padres.

San Juan Crisóstomo:
In Ioannem, hom. 85

"Si el sacerdote arreglase bien su vida, pero no cuidase con diligencia de la de los otros, se condena con los réprobos. Sabiendo, pues, la magnitud del peligro, tenles gran respeto, aunque no sean de mucha nobleza, pues no es justo que sean juzgados por los que están bajo su jurisdicción. Y aunque su vida sea muy censurable, no quieras herirle en nada de todo aquello que Dios le ha confiado, pues ni el sacerdote, ni el ángel, ni el arcángel, puede hacer nada en las cosas que son dadas por Dios, sino que son dispensadas por el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, pues el sacerdote presta su voz y su mano, y no es justo que, por la malicia de otro, sean escandalizados acerca de nuestras creencias los que se convierten a la fe.
Hallándose reunidos todos los discípulos, sólo faltaba Tomás, a consecuencia de la primera dispersión, por lo que dice: "Tomás, uno de los doce, que se llama Dídimo, no estaba con ellos cuando vino Jesús".

Alcuino:

"En griego, se llama Dídimo, en latín, doble a causa de la vacilación de su corazón en creer. También quiere decir abismo, porque penetró la profundidad de los abismos de Dios".

Teofilacto:

"Aquel que primero se había mostrado infiel, después de tocar el costado del Señor se convierte en el mejor teólogo, pues disertó sobre las dos naturalezas de Cristo en una sola persona porque diciendo "Señor mío", confesó la naturaleza humana y diciendo "Dios mío" confesó la divina y un solo Dios y Señor".

Y continua:

"Porque me viste, creíste".

San Agustín:
Ut supra

"No dice me tocaste, sino me viste, porque el sentido de la vista se generaliza en los otros cuatro sentidos; como cuando decimos: Oye, y verás qué bien suena; huele, y verás qué bien sabe; toca, y verás qué buen temple. Por esto, al decir el Señor "Pon tu dedo aquí, y mira mis manos" ¿qué otra cosa quiere decir sino toca y mira? Y esto que él no tenía ojos en el dedo, pero bien sea mirando, bien tocando, le dice: "Porque me viste, creíste". Aunque pudiera decirse que el discípulo no se hubiera atrevido a tocarle, cuando el Señor se ofreciera a ello".

ORACIÓN:

Te suplicamos, ¡oh Dios Omnipotente!, hagas que, celebradas las Fiestas de Pascua, continuemos, con tu Gracia, realizando su ideal en nuestras vidas y costumbres. 
Por Nuestro Señor Jesucristo Tú Hijo que vive y reina contigo en la Unidad del Espíritu Santo, Dios por los siglos de los siglos. Amén.

LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.

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