CATENA AUREA: SEGUNDO DOMINGO DESPUES DE PASCUAS.
CATENA AUREA: DOMÍNICA SEGUNDA DESPUÉS DE PASCUA
(Domingo del Buen Pastor).
"Yo soy el buen pastor: y conozco a mis ovejas
y las ovejas mías me conocen a mí"
(Juan X, 14).
EPISTOLA:
"Carísimos:
Cristo padeció por vosotros dejándoos ejemplo para que sigáis sus pasos.
“Él, que no hizo pecado, y en cuya boca no se halló engaño”; cuando lo ultrajaban no respondía con injurias y cuando padecía no amenazaba, sino que se encomendaba al justo Juez.
Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, a fin de que nosotros, muertos a los pecados, vivamos para la justicia.
“Por sus llagas fuisteis sanados”; porque erais como ovejas descarriadas; mas ahora os habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas".
I Pedro II, 21-25.
EVANGELIO:
"En aquél tiempo:
Dijo Jesús a sus discípulos:
Yo soy el Pastor, el Bueno.
El Buen Pastor pone su vida por las ovejas.
Mas el mercenario, el que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, viendo venir al lobo, abandona las ovejas y huye, y el lobo las arrebata y las dispersa; porque es mercenario y no tiene interés en las ovejas.
Yo soy el pastor bueno, y conozco las mías, y las mías me conocen, –así como el Padre me conoce y Yo conozco al Padre– y pongo mi vida por mis ovejas.
Y tengo otras ovejas que no son de este aprisco.
A ésas también tengo que traer; ellas oirán mi voz, y habrá un solo rebaño y un solo Pastor".
Juan X, 11-16.
CATENA AUREA
Explicación de los Santos Padres.
San Agustín, in Joanem tract 46 et 47.
El Señor nos descubre dos cosas, que nos había propuesto en cierto modo encubiertas. Nosotros sabemos desde un principio que El mismo es la puerta; ahora nos enseña que es pastor, por estas palabras: "Yo soy el buen pastor". Más arriba nos había dicho que el pastor entraba por la puerta. Si, pues, El mismo es la puerta, ¿cómo entra por sí mismo? Así como El por sí mismo conoce al Padre y nosotros le conocemos por El, de la misma manera El entra en el redil por sí mismo y nosotros entramos allí por El. Nosotros, porque predicamos a Cristo entramos por la puerta. Pero Cristo se predica a sí mismo; porque su predicación le muestra a El mismo, muestra la luz y otras muchas cosas. Si aquellos que presiden la Iglesia, que son sus hijos, son pastores, ¿cómo es que no hay más que un solo pastor sino porque todos aquellos son miembros de un solo pastor? Y en verdad el ser pastor lo concedió a sus miembros; pues Pedro es pastor, y los demás Apóstoles son pastores, y todos los buenos obispos son pastores. Pero la prerrogativa de ser puerta no la concedió a ninguno de nosotros; la reservó para sí solo. No habría añadido a la palabra pastor la cualidad de bueno, si no hubiera pastores malos; ellos son ladrones y salteadores, o por lo menos mercenarios.
San Gregorio, ut supra.
El lobo se arroja también sobre las ovejas cuando un hombre injusto y ladrón oprime a los fieles y humildes; pero el que parecía pastor y no lo era, abandona las ovejas y huye, no atreviéndose a resistir a la injusticia en el momento en que ve el peligro, y huye, no mudando de lugar, sino dejando de acudir con el socorro. El mercenario no presta su auxilio en ninguno de estos peligros, y mientras busca sus comodidades exteriores, deja que por abandono el rebaño sufra pérdidas interiores.
"Pero el mercenario huye", etc. Una sola razón hay para que el asalariado huya: porque es asalariado; como si dijera: no puede mantenerse firme cuando están en peligro las ovejas el que gobierna las ovejas, no por amor a ellas, sino por una ganancia terrenal, y por tanto, tiembla si se expone al peligro de perder lo único que ama.
Crisóstomo, in Joanem hom 59.
Más arriba el Señor dio a conocer dos clases de amos malos: uno que roba, mata y saquea; otro que no impide el mal, dando a conocer en el uno a los sediciosos, y confundiendo con el otro a los maestros de los judíos, que no tenían celo alguno por las ovejas que les estaban encomendadas. Pero Cristo se distingue de unos y de otros; de los que habían venido para hacer daño, se distingue por estas palabras ( Jn 10,10): "Yo he venido para que tengan vida", y de los que desprecian las rapiñas de los lobos se diferencia diciendo, "que da su vida por sus ovejas". Y como conclusión de todo, añade ( Jn 10,11): "Yo soy el buen Pastor", pero como que ya había dicho que las ovejas oyen la voz del pastor y le siguen, para que nadie pueda preguntarle: ¿Qué dices, pues, de los que no creen en ti? El añade: "Y conozco a mis ovejas", etc. Que es lo mismo que San Pablo dijo por estas palabras ( Rom 11,2): "El Señor no rechazó a su pueblo, que había predestinado".
San Gregorio, ut supra.
Como que El había venido no solamente para rescatar a Judea, sino también a la gentilidad, añade: "Tengo también otras ovejas que no son de este aprisco".
San Agustín, De verb Dom. serm. 50.
Se dirigía al primer rebaño, que era, por la sangre, de la raza de Israel, pero había otros rebaños que pertenecían por la fe a ese mismo Israel.
Estaban fuera, diseminados en medio de las naciones; estaban predestinados, pero aún no estaban congregados. No son, pues, de este rebaño, porque no son por la sangre de la raza de Israel. Pero más tarde pertenecerán a este redil: "Es necesario que yo las traiga", etc.
LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.
Comentarios
Publicar un comentario