LITURGIA: DE BREVE LECTURA I. (EL VIERNES SANTO).


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En el silencio austero y profundo de este d铆a de luto universal, la Iglesia no celebra el Divino Sacrificio, pues el Altar est谩 desnudo y el Sacerdote, revestido de los paramentos negros del llanto, se acerca al Santuario para la solemne Funci贸n de los "Presantificados". 

Antes de que las reformas modernas alterasen el antiguo orden recibido de los Padres, el Rito se desplegaba en una Majestad tr谩gica y desnuda, volcada enteramente a contemplar la Inmolaci贸n del Cordero sin mancha.

La liturgia da comienzo con la prostraci贸n total del Celebrante ante el Altar despojado, un acto de aniquilamiento que evoca el polvo del que el hombre proviene y el abismo de dolor en el que se ha precipitado el Salvador.

Tras la lectura de las Profec铆as y del Passio seg煤n San Juan, se entra en el coraz贸n de la s煤plica universal:
Las Grandes Oraciones, donde la Iglesia, con caridad infinita, intercede por todo orden de hombres, incluso por aquellos que le son hostiles, a fin de que la Sangre vertida en el Calvario no haya sido derramada en vano. 

Es entonces cuando tiene lugar la Adoraci贸n de la Cruz. 
El Sacerdote, quitada la casulla negra, recibe el Santo Le帽o velado y, dirigi茅ndose hacia el pueblo, lo descubre gradualmente cantando:
 
"Ecce Lignum Crucis". 

Por tres veces se eleva la voz, y por tres veces el fiel se arrodilla, hasta que la Cruz aparece en su integridad, desvelada como trofeo de Victoria y, a la vez, instrumento de suplicio. 

Se depone el Crucifijo sobre un coj铆n de seda a los pies del Altar y, descalzos en se帽al de suma humildad, los Ministros y el Pueblo se acercan a besar las llagas del Redentor, mientras el coro entona los lamentos de los Improperia, los reproches Divinos al pueblo ingrato.

Terminada la adoraci贸n, se realiza la procesi贸n solemne para traer de vuelta desde el Altar del «Monumento» la Hostia Consagrada el d铆a anterior. N贸tese bien:
En esta Liturgia prepaceliana, solo el Sacerdote comulga. 
Este silencio de los Fieles ante la Mesa no es falta de devoci贸n, sino expresi贸n de un Misterio teol贸gico profund铆simo:
Es el d铆a de la absoluta soledad de Cristo.

La comuni贸n del solo celebrante representa al 脷nico y Eterno Sacerdote que entra en el Santuario con su propia Sangre.

La Iglesia, en este d铆a, ayuna incluso del Pan de los 脕ngeles para participar mejor de la amargura de la hiel ofrecida al Se帽or, subrayando que la Redenci贸n es obra exclusiva de la Gracia Divina, frente a la cual la humanidad permanece en una espera suspensa y penitente.

El Sacerdote consume la Hostia tras haberla fraccionado en el c谩liz del vino no consagrado, cumpliendo el Rito en una pesadumbre que no admite cantos de alegr铆a, hasta que, terminada la 煤ltima oraci贸n, se retira en silencio, dejando el Templo en la oscuridad y el luto, a la espera de que la piedra del sepulcro sea removida

LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.

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