MEDITACIONES DE SAN ANTONIO DE PADUA PARA EL TIEMPO PASCUAL.
MEDITACION DE SAN ANTONIO DE PADUA PARA EL TIEMPO PASCUAL.
MARTES DE LA II SEMANA DESPUES DE PASCUAS.
El cuidado solícito del buen pastor por las ovejas.
"Yo soy el Buen Pastor".
Con toda razón Cristo puede decir:
"Yo Soy", porque para El nada es pasado y nada es futuro, sino que todo le es presente.
El dice en el Apocalipsis:
"Yo soy el alfa y la omega, el principio y el fin, dice el Señor que es, que era y que vendrá, el Omnipotente".(1, 8).
Y en el Éxodo:
"Yo Soy:
Así dirás a los hijos de Israel:
Yo Soy me envía a ustedes".
(3, 14).
Con toda razón dice:
"Yo Soy el Buen Pastor".
Pastor deriva del verbo pasco, apacentar y alimentar; y Cristo diariamente, en el Sacramento del Altar, nos apacienta con su Cuerpo y su Sangre.
Dice Isaí (padre de David) en el primer libro de los Reyes:
"Queda todavía el más pequeño, que está apacentando a las ovejas". (16, 11).
Nuestro David, pequeño y humilde, apacienta como un Buen Pastor.
El es nuestro Abel, que, como se lee en el Génesis, fue pastor de ovejas; y el fratricida Caín, o sea, el pueblo judío, lo mató por envidia.
De este pastor el Padre dice en Ezequiel:
"Promoveré un solo Pastor que apaciente a mis ovejas:
A mi siervo David".
O sea, a mi Hijo Jesús; El las apacentará y será su Pastor. (34, 23).
Y en Isaías:
"Como un Pastor, apacentará a su rebaño:
Con su brazo reunirá a los corderos y los llevará en su seno.
El mismo llevará a las ovejas madres". (40, 11).
Habla como un Buen Pastor aquel que, cuando lleva el rebaño al pastoreo y lo trae de vuelta, a los corderos pequeños, que no pueden caminar, los toma en brazos y los pone junto a su corazón; igualmente, él mismo lleva a las ovejas grávidas y a las fatigadas.
El término latino feta a veces significa grávida, y otras veces parida.
Así Jesucristo nos apacienta cada día con las Doctrina Evangélica y los slSacramentos de la Iglesia y, con su brazo extendido en la Cruz, nos reunió.
Dice Juan:
"Para reunir juntos a los hijos de Dios que se hallaban dispersos". (11, 52).
"Y los llevará junto a su corazón".
O sea, nos llevará en el seno de su Misericordia, como la madre con el hijo.
El mismo lo dijo en Oseas:
"Yo hice de nodriza a Efraím, y los llevé en mis brazos". (11, 3).
El nos alimenta con su Sangre, como si fuera leche.
En la tetilla o bajo la tetilla, en el Monte Calvario por nosotros fue traspasado por la lanza, para ofrecernos su Sangre, como la madre ofrece su leche al hijo; y nos llevó en sus brazos, extendidos en la Cruz.
Dice Pedro en la Epístola de este Domingo:
"El llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que, muertos al pecado, vivamos para la Justicia, Por sus heridas fuimos curados".(1 Pe 2, 24).
"Y El mismo lleva a las ovejas grávidas", o sea, a las almas penitentes, herederas de la Vida Eterna.
Dice en el Éxodo:
"Ustedes vieron lo que les hice a los egipcios, y cómo los levanté a ustedes sobre alas de águila, y los traje a mí". (19, 4).
El hunde a los egipcios, o sea, a los demonios y los pecados mortales en el mar Rojo, o sea, en la amargura de la penitencia, de las lágrimas y de la aflicción teñida de sangre; en cambio, a los penitentes los lleva sobre alas de águila cuando, despreciadas las cosas terrenas, los eleva a las cosas Celestiales, para que con ojos límpidos contemplen al Sol de Justicia.
Con razón dice:
"Yo soy el Buen Pastor".
Y David:
"Tú eres Bueno, y en tu Bondad instrúyeme, que soy oveja errabunda. Anduve errante como oveja extraviada".
(Salm 118, 68 y 176).
Y en el libro de la Sabiduría:
"Oh, qué Bueno y qué suave es, Señor, tu Espíritu en todas las cosas!". (12, 1).
"El Buen Pastor da su vida por sus ovejas".
Manifiesta la característica del Buen Pastor:
Dar la vida por sus ovejas; y eso es lo que hizo Cristo.
Dice Pedro en la Epístola del Domingo:
"Cristo padeció por nosotros, dejándoles un ejemplo, para que sigan sus huellas". (1Pe 2, 21).
Comenta la Glosa:
"Alégrate, porque Cristo murió por ti; sin embargo, presta atención a lo que sigue:
Dejándoles un ejemplo de ultrajes, de tribulaciones, de cruz y de muerte".
"El Buen Pastor da su vida por sus ovejas".
De ellas dice Pedro hacia el fin de la Epístola:
"Ustedes eran como ovejas extraviadas; pero ahora volvieron al Pastor y al Guardián de sus almas". (1Pe 2, 25).
Qué inmensa Misericordia!
Lo proclama el Introito de la Misa delDomingo:
"La tierra está colmada de la Misericordia del Señor".
"Como los Cielos fueron afianzados por el Verbo, o sea, el Hijo de Dios". (Salm 32, 5‑6).
Así igualmente fueron fortalecidos los Apóstoles y los hombres Apostólicos, para no ser como ovejas errantes, sino para que se conservaran bajo la vara del Pastor y del Guardián de las almas.
Las ovejas, por las que el Buen Pastor, Jesucristo, dio su vida, son aquellas siete Iglesias, a las que se refiere el Apocalipsis:
"Oí detrás de mí una gran voz como de trompeta, que decía.
Lo que ves, escríbelo en un libro; y envíalo a las siete Iglesias:
Éfeso y Esmirna, Pérgamo y Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea.
Y me volví para reconocer la voz que hablaba conmigo; y, vuelto, vi siete candelabros de oro; y en medio de los siete candelabros de oro vi a uno semejante a Hijo de Hombre, vestido de túnica talar y ceñido al pecho por una faja de oro.
Su cabeza y sus cabellos eran cándidos como lana blanca y como nieve; y sus ojos eran como una llama de fuego; y sus pies eran semejante a bronce resplandeciente, cuando se halla en el horno ardiente; y su voz era como la voz de muchas aguas.
Y tenía en su derecha siete estrellas; y de su boca salía una espada afilada por los dos lados; y su Rostro resplandecía como el sol en todo su fulgor". (1, 10‑16).
ORACIÓN.
Oh Dios, que con la humillación de tu Hijo, levantaste al mundo caído; concede a tus Fieles una perpetua alegría, de suerte que, aquéllos a quienes libraste del abismo de la muerte eterna, gocen por tu Bondad de la Perpetua Bienaventuranza.
Por Nuestro Señor Jesucristo Tú Hijo que vive y reina contigo en la Unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
LAUS DEO VIRGINIQUE MATRI.
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