MEDITACIONES DE SAN ANTONIO DE PADUA PARA EL TIEMPO PASCUAL. (Atrasada, del Sábado de la II semana después de Pascuas).


MEDITACION DE SAN ANTONIO DE PADUA PARA EL TIEMPO PASCUAL.

SABADO DE LA II SEMANA DESPUES DE PASCUAS.

Estos son los siete candelabros que iluminan a todas las iglesias, reunidas por el Espíritu de la Gracia septiforme, en medio de las cuales el prelado, a semejanza del Hijo del hombre, o sea, de Jesucristo, debe caminar en la pobreza, en la. 
humildad, en la obediencia, vestido del alba blanca. 
El alba es la túnica talar, que llevaba Aarón, y significa la castidad del cuerpo, a la que se debe unir la pureza del corazón.

"Estaba ceñido al pecho con una faja de oro". 

Daniel vio un personaje ceñido a los riñones, porque en el Antiguo Testamento son condenadas las obras carnales. 
Juan lo vio con la faja de oro ceñida al pecho, porque en el Nuevo Testamento también los pensamientos son juzgados. 
Entonces con una faja de oro, o sea, con el Amor de Dios, están ceñidos los pechos, o sea, está reprimido el flujo de los malos pensamientos.

"Su cabeza y sus cabellos eran cándidos como lana blanca y como nieve". 

La cabeza se llama así, porque en ella caben todos los sentidos y representa a la mente, que es cabeza del alma; y los cabellos simbolizan los pensamientos. 
En la mente, de ordinario, residen la impureza y la incitación del pecado. 
Entonces la mente y los pensamientos deben ser cándidos como lana blanca contra la inmundicia del pecado, y como nieve contra su incitación.

"Y sus ojos eran como llamas de fuego". 

Los ojos del prelado representan la contemplación de Dios y la compasión hacia el prójimo, y deben ser como llamas de fuego, irradiando sencillez con respecto a Dios e inocencia con respecto al prójimo.

"Y sus pies eran semejantes al auricalco". 

Los pies representan los afectos de la mente y los efectos de las obras. De ambos pies quedó tullido miriboset ‑que se interpreta: "hombre de confusión"‑, cayendo de los brazos de la nodriza, como se lee en el segundo libro de los Reyes (4, 4). 

En él vemos simbolizado al pecador, hombre de la confusión eterna, que a causa del pecado mortal cae de la nodriza, o sea, de la Gracia del Espíritu Santo, y se vuelve tullido de ambos los pies. 
En cambio, los pies del buen prelado deben ser semejantes al auricalco. 

El auricalco, como ya se dijo, tiene el color del oro y del bronce. 
En el oro está simbolizado el afecto de la mente, y en el bronce, la resonancia de las buenas obras. 
El auricalco, a menudo, se pone candente y así logra un mejor color. 
Así el buen prelado, cuanto más se vuelve candente por el fuego de la tribulación, tanto más se vuelve luminoso.

"Y su voz era corno una voz de muchas aguas". 

Como muchas aguas, que corren impetuosamente, arrollan todo obstáculo, así la voz de la predicación del prelado debe arrollar todo obstáculo de vicios y todo impedimento de salvación.

"Y tenía en su derecha siete estrellas". 

Las siete estrellas son las siete glorificaciones del cuerpo y del alma. 
Las glorificaciones del alma son la sabiduría, la amistad, la concordia; y las del cuerpo: la luminosidad, la agilidad, la sutileza (compenetración) y la inmortalidad. 
El prelado debe tener estas cualidades en su derecha, para que todo lo que piensa, todo lo que obra, sea siempre "derecho" (recto), y para que pueda tener en la derecha de la Vida Eterna las siete estrellas, o sea, sea colocado a la derecha con sus ovejas.

"Y de su boca salía una espada afilada por los dos lados". 

La espada es la Confesión que debe ser afilada por los dos lados, para poder cortar los vicios espirituales, que son la soberbia y la vanagloria, y los vicios carnales, que son la avaricia, la gula y la lujuria.

"Y su rostro era como el sol, cuando brilla en su fulgor". 

El rostro del prelado son sus obras, por cuyo medio, como por el rostro, se le conoce.

"Los reconocerán por sus frutos".
(Mt 7, 16). 

Si los frutos son buenos, resplandecerán como sol en su fulgor. Dice el Señor:

"Resplandezca su luz delante de los hombres, para que vean sus obras buenas, y glorifiquen a su Padre, que está en el Cielo".
(Mt 5, 16). 

Si así fuere el prelado, en conciencia podría decir: 
"Yo soy el Buen Pastor".

Hermanos queridísimos, roguemos al Señor Jesucristo, que al Pastor de su Iglesia conceda la Gracia de apacentar con nobleza el Rebaño de los Fieles; y así merecerá al fin llegar a aquel que es el Eterno pasto de los Santos. 
Nos lo conceda aquel, que es el Dios Bendito por los siglos de los siglos, Amén! Así sea!.

 ORACIÓN.

Oh Dios, que con la humillación de tu Hijo, levantaste al mundo caído; concede a tus Fieles una perpetua alegría, de suerte que, aquéllos a quienes libraste del abismo de la muerte eterna, gocen por tu Bondad de la Perpetua Bienaventuranza.
Por Nuestro Señor Jesucristo Tú Hijo que vive y reina contigo en la Unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

LAUS DEO VIRGINIQUE MATRI.

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