MEDITACIONES DE SAN ANTONIO DE PADUA PARA LA OCTAVA DE PASCUAS.


MEDITACION DE SAN ANTONIO DE PADUA PARA EL VIERNES DE LA OCTAVA DE PASCUAS.

El poder dado a los Apóstoles de atar y desatar.

"Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:
Reciban al Espíritu Santo, Quedan perdonados los pecados de aquellos a los que se los perdonen; y quedan retenidos los pecados de aquellos a los que se los retengan".
(Jn 20, 22‑23).

El soplo de Jesús indicaba que el Espíritu Santo no sólo era el Espíritu del Padre sino también suyo. 
Dice San Gregorio: 

"El Espíritu es enviado a la tierra, para que amemos al prójimo; y es enviado desde el Cielo, para que amemos a Dios".

Dijo:
 
"Reciban al Espíritu Santo. 
Quedan perdonados los pecados de aquellos, a los que se los perdonen; y quedan retenidos los pecados de aquellos, a los que se los retengan". 

Se trata de aquellos a los que ustedes juzgan dignos de remisión, con las dos llaves de la potestad y del discernimiento, o sea, con la aplicación de la potestad y del discernimiento. 
Desde luego, se entiende que hay que guardar el orden y la modalidad en el poder de atar y desatar. 
Vamos a ver en qué modo el Sacerdote perdone los pecados y absuelva al pecador.

Si uno peca mortalmente, en seguida se hace digno de la gehena, atado con la cadena de la muerte eterna. 
Después, se arrepiente; y, de veras contrito, promete confesarse. 
En seguida, el Seńor lo absuelve de la culpa y lo libera de la muerte eterna, que en fuerza de la contrición se convierte en la pena del purgatorio.
La contrición podría ser tan profunda, como en María Magdalena y en el ladrón, que, si aquel pecador muriera, en seguida volaría al Cielo.

Se acerca al Sacerdote; se confiesa y el Sacerdote le intima una penitencia temporánea, por la cual también la pena del purgatorio puede ser expiada en esta vida; y si la cumple satisfactoriamente, volará a la Gloria. 
Así Dios y el Sacerdote perdonan y absuelven.

Con estos planteos concuerdan los Hechos de los Apóstoles, en los que Pedro dice: 

"No poseo ni plata ni oro; pero te doy lo que tengo: en el Nombre de Jesucristo, el Nazareno, levántate y camina. 
Lo tomó de la mano derecha y lo levantó; y en seguida se le afirmaron los pies y los tobillos. 
Y, brincando, se puso en pie y anduvo, y entró con ellos en el Templo". (3, 6‑8). 

El Bienaventurado Bernardo, escribiendo al Papa Eugenio, le decía: 

"Medita en la herencia que te dejaron tus Padres:
El documento del testador no menciona ninguna de estas cosas. Escucha la voz de tu predecesor que dice:
"No poseo ni oro ni plata".

Comenta la Glosa:

"La primera tienda (de la alianza) tenía prescripciones sobre los cultivos y un santuario secular, famoso por su oro y plata. 
Sin embargo, la sangre del Evangelio brilla más preciosa que los metales de la Ley, porque el pueblo, que antes yacía enfermo delante de las puertas doradas, sólo en el Nombre de Jesucristo Crucificado entra en el Templo Celestial". 

Y Jerónimo: 

"Si quieres recobrar el oro y la plata en la Iglesia, evoca la Sangre inmolada, que a los antiguos estaba permitido derramar, porque se les prometía estas cosas. 
En cambio, ahora Cristo pobre santificó la pobreza en su cuerpo y a los suyos no les promete cosas temporales, sino Celestiales".

"En el Nombre de Jesucristo"... 
He aquí el camino de la perfección:
Ante todo, se levanta, el que yacía; después, emprende el camino de las virtudes, y así con los Apóstoles entra por la puerta del Cielo. 

Presta atención a las palabras:
"levántate" por medio de la contrición y "camina" por medio de la Confesión; y así "Pedro lo tomó de la mano derecha y lo levantó", o sea, lo absolvió y lo despidió en paz.

También aquí hallamos una concordancia en los mismos Hechos de los Apóstoles, donde se lee que Pedro:

"Halló en Lida a un hombre llamado Eneas, que desde hacia ocho años yacía en cama, pues era paralítico. 
Le dijo Pedro: 
"Eneas, que Jesucristo te sane! Levántate y arregla tu cama"; y en seguida se levantó". 
(9, 33‑34). 

Eneas se interpreta: "Pobre o miserable", y representa al pecador que se halla en pecado mortal, pobre de virtudes y miserable, porque es esclavo del pecado. 
Este, como paralítico, yace en el lecho de la concupiscencia carnal, tullido en todos sus miembros; y a él debe decirle el Vicario de Pedro: 
"Eneas", pobre y miserable, "te sane Jesucristo! 
Levántate con la contrición y arregla tu cama con la Confesión. 
Tú mismo, y no otro, arregla tu cama". Y en seguida se levantó, libre de toda atadura de pecado.

En los mismos Hechos de los Apóstoles se destaca otra concordancia. 

"Pedro dijo:
Tabita, levántate". 
Y ella abrió los ojos. 
El le dio la mano y la levantó".
(9, 40‑41). 

Tabita se interpreta: "gacela"; y el animal es llamado así, porque escapa de las manos, es tímido y asustadizo, una especie de cabra salvaje. 
Representa al alma del pecador, tímida y asustadiza, que quiere escapar de las manos del Padre Celestial. 
A esta alma se le dice: 

"Levántate por medio de la contrición"; y entonces abre los ojos por medio de la Confesión; y se detiene humillándose a través de la satisfacción; y después se levanta en pie por medio de la absolución de todos sus pecados.

 ORACIÓN.

Dios Todopoderoso y Eterno, que nos has dado el Misterio de la Pascua como alianza de tu reconciliación con los hombres, concede que nuestras almas vivan por sus obras lo que profesan por sus Ritos.
Por Nuestro Señor Jesucristo Tú Hijo que vive y reina contigo en la Unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

LAUS DEO VIRGINIQUE MATRI.

Comentarios

Entradas populares de este blog

LAS APARICIONES DE LA SANTISIMA VIRGEN DE GUADALUPE.

LA SANTA MISA DOMINICAL.

MAGISTERIO E HISTORIA. Discurso del Santo Padre Pio VI ante el asesinato de S.M.C Luis XVI de Francia.