CATENA AUREA: FIESTA DE LOS SANTOS APOSTOLES FELIPE Y SANTIAGO.


CATENA AUREA:
11 DE MAYO. FIESTA DE LOS SANTOS APÓSTOLES FELIPE Y SANTIAGO EL MENOR.

1: † crucificado alrededor del año 80 en Frigia (Turquía)
2.: † martirizado en Jerusalén cerca del año 62.

"A vosotros os he llamado amigos; porque os he hecho saber cuanto oí de mi Padre". (Juan 15, 15).

EPISTOLA:

"Entonces los justos se presentarán con gran valor, contra aquellos que los angustiaron y les robaron sus fatigas. A cuyo aspecto se apoderará de éstos la turbación, y un temor horrendo; y han de asombrarse de la repentina salvación de ellos, que no esperaban. Arrepentidos, y arrojando gemidos de su angustiado corazón, dirán dentro de sí: 
“Estos son los que en otro tiempo fueron el blanco de nuestros escarnios y el objeto de oprobio. 
¡Insensatos de nosotros! 
Su vida nos parecía una necedad, y su muerte una ignominia. 
Mirad cómo son contados en el número de los hijos de Dios, y cómo su suerte es estar con los Santos.
Sabiduría V, 1-5.

EVANGELIO:

"No se turbe vuestro corazón:
Creed en Dios, creed también en Mí. 
En la casa de mi Padre hay muchas moradas; y si no, os lo habría dicho, puesto que voy a preparar lugar para vosotros. 
Y cuando me haya ido y os haya preparado el lugar, vendré otra vez y os tomaré junto a Mí, a fin de que donde Yo Estoy, estéis vosotros también. 
Y del lugar adonde Yo voy, vosotros sabéis el camino”.
Díjole Tomás: 
“Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo, pues, sabremos el camino?”. 
Jesús le replicó: 
“Yo Soy el Camino, y la Verdad, y la Vida; nadie va al Padre, sino por Mí. 
Si vosotros me conocéis, conoceréis también a mi Padre. 
Más aún, desde ahora lo conocéis y lo habéis visto”.
Felipe le dijo: 
“Señor, muéstranos al Padre, y esto nos basta”.
Respondióle Jesús: 
“Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, ¿y tú no me has conocido, Felipe? 
El que me ha visto, ha visto a mi Padre. 
¿Cómo puedes decir: 
Muéstranos al Padre? 
¿No crees que Yo Soy en el Padre, y el Padre en Mí? 
Las palabras que Yo os digo, no las digo de Mí mismo; sino que el Padre, que mora en Mí, hace Él mismo sus obras. 
Creedme: 
Yo Soy en el Padre, y el Padre en Mí; al menos, creed a causa de las obras mismas. 
En verdad, en verdad, os digo, quien cree en Mí, hará él también las obras que Yo hago, y aun mayores, porque Yo voy al Padre y haré todo lo que pidiereis en mi Nombre, para que el Padre sea glorificado en el Hijo".
Juan XIV, 1-13.

CATENA AUREA:
Explicación de los Santos Padres.

Teofilacto.

Es como si quisiera decirles estas dos cosas: No os turbéis en ningún caso, ya estén preparadas, o no lo estén, porque aunque no estén preparadas, yo os las prepararé con todo cuidado.

San Agustín ut supra.

Pero, ¿cómo va a prepararles lugar, si ya hay muchas mansiones? Pero aún no están en la forma en que deben prepararse, porque tiene que preparar en las obras las mansiones mismas que ya había preparado por medio de la predestinación. Ya lo están en cuanto a la predestinación, porque de otra manera hubiera dicho: Iré y prepararé (esto es, predestinaré). Pero como no lo están por las obras, añade: "Y cuando hubiere ido y preparado a vosotros el lugar". Prepara ahora mansiones preparando moradores para ellas. En efecto, cuando dice: "En la casa de mi Padre hay muchas mansiones", ¿qué otra cosa creemos que es la casa de Dios sino el templo de Dios? Del cual dijo el Apóstol: "Se ha hecho el templo de Dios, que sois vosotros" ( 1Cor 3,17). Esta casa de Dios se edifica y se prepara aún. Pero, ¿cómo es que se va a prepararlas, cuando a nosotros es a quienes tiene que preparar y no puede hacerlo dejándonos? Mas esto significa, que para que aquellas habitaciones se preparen es necesario que el justo viva de la fe; porque si ves, ya no hay fe. Se va, pues, para no ser visto; se oculta para que se crea. Entonces se prepara el lugar si se vive de la fe. Que se desee en la fe, para poseerlo en el deseo. Y si lo entiendes bien, no se aparta ni de donde viene ni del lugar a donde va. Va ocultándose y viene poniéndose de manifiesto. Pero si no permanece reinando en nosotros para que vivamos perfeccionándonos, no se nos preparará lugar donde podamos vivir gozando.

Alcuino.

Dijo: "Si marcho", por la ausencia de la carne, y "Vendré después", por la presencia de la divinidad, o bien vendré de nuevo a juzgar a los vivos y a los muertos. Sabiendo que habían de preguntarle a dónde iba, y por qué camino, dice: "Vosotros sabéis a dónde voy (a saber, al Padre), y sabéis el camino", (esto es, por medio de mí).

Crisóstomo ut supra.

Si, pues, dice: "Yo soy el Señor del que ha de ir al Padre, y a El iréis", etc., no siendo posible ir por otro camino, y habiendo dicho antes: "Nadie puede venir a mí, si mi Padre no lo trajere", diciendo ahora que nadie puede llegar al Padre sino por mí, iguala consigo al que lo engendró. Manifiesta la razón que tuvo al decir: "Sabéis a dónde voy, y sabéis el camino" ( Jn 6,44), con estas palabras: "Si me conocieseis a mí, conoceríais también a mi Padre". Como diciendo: Si conociereis mi sustancia y dignidad, conoceríais también la de mi Padre. Porque aunque lo conocían no era como convenía, hasta que después, con la venida del Espíritu Santo, lo conocieron de una manera perfecta. Por esta causa continúa: "Ahora le conocéis (se refiere a la cognición intelectual), y le habéis visto" (por mí), manifestando que quien a El ve, ve al Padre. Pero lo vieron no en su esencia pura, sino velada por la carne.

Beda.

Ahora debe preguntarse: ¿cómo es que dice el Señor "si me conocieseis", etc., cuando poco antes había dicho "sabéis a dónde yo voy, y sabéis el camino"? Parece deducirse que había algunos que sabían y otros que ignoraban, entre los cuales está Tomás.

San Hilario De Trin. lib. 7.

Siendo el Hijo el camino para ir al Padre, conviene inquirir si es por la enseñanza de su doctrina o por la fe en su naturaleza. Por ello busquemos el sentido correcto de estas palabras: "Si me conocieseis a mí, conocierais también a mi Padre". Así pues, el Señor ha mantenido este orden confirmando que en el sacramento del cuerpo que ha asumido se encuentra la naturaleza de la divinidad del Padre. Y ha distinguido el tiempo de la visión del tiempo del conocimiento, porque asevera que ya ha sido visto el que ha de ser conocido, para que adquiriesen desde el momento mismo de esta revelación el conocimiento de la naturaleza que ya habían visto.

Crisóstomo ut supra.

Obsérvese la abundancia de datos con que atestigua la unidad de esencia, al proseguir: "El Padre que está en mí, lleva a cabo las obras" ( Jn 10,37). Como diciendo: no obra de una manera el Padre y de otra yo. También dice en otro lugar: "Si yo no ejecuto las obras del Padre, no me creáis". Pero, ¿cómo empezando por las palabras llega a las obras? Parecía oportuno que hubiese dicho: El mismo habla las palabras; mas o ha querido hacer distinción entre los milagros y los signos, o bien las palabras mismas eran también obras.

San Agustín In Ioannem tract., 72.

Quien edifica al prójimo con su palabra, realiza una buena obra. En estos dos textos encontramos dos clases de adversarios. Dicen los arrianos: "Ved aquí cómo el Hijo no es igual al Padre", porque no habla por propia autoridad. Dicen los sabelianos: "Véase cómo el Padre y el Hijo son una misma persona", porque ¿qué otra cosa puede ser: "El Padre que está en mí, El mismo obra", sino, Yo que estoy en mí, soy el que obro?

San Hilario ut supra.

Pero el permanecer el Padre en el Hijo no implica unidad y singularidad de persona, como el que el Padre obre por el Hijo no es propio de quien es diferente y extraño. Tampoco arguye unidad de persona que el que habla no hable de suyo, y, por otra parte, el hablar por medio del que habla no es propio de quien es ajeno y separado. Y como había enseñado que el Padre hablaba y obraba en El, establece la fe de su unidad perfecta, diciendo: "Creed en mí porque yo estoy en el Padre y el Padre en mí", a fin de que nadie sospechase que el Padre hablaba y obraba en el Hijo, no por la esencia (resultado de generación), sino en virtud del influjo de la santidad.

San Agustín In Ioannem tract., 81.

Pero ¿cuáles son éstas mayores? ¿Acaso el que los enfermos se curasen, cuando ellos pasaban, con la sombra únicamente? En realidad, es más curar con la sombra que con el vestido. Sin embargo, cuando esto dice, lo que hace es recomendar sus palabras y obras. Y cuando dijo: "El Padre que está en mí, El practica las obras", ¿qué otras obras podía significar si no se refería a las palabras? El fruto de sus palabras era ciertamente la fe de ellos. Y con todo, cuando los discípulos predicaban el Evangelio, los creyentes no eran en tan escaso número como ellos, sino que las naciones creyeron. Además, ¿no se apartó aquel rico de su presencia lleno de tristeza? Pues sin embargo, lo que uno no practicó habiéndolo oído de sus labios, luego lo hicieron muchos cuando habló por boca de sus discípulos. Véase cómo realizó mayores cosas predicado por los creyentes que escuchado por los presentes. Mas no debemos fijarnos solamente en que obró mayores cosas por apóstoles, siendo así que no se refiere a ellos solos cuando dice "El que cree en mí". ¿Y acaso no debemos contar entre los fieles a los que no hayan llevado a efecto mayores cosas que Cristo? Duro es esto si no se comprende. El Apóstol dice: "Al que cree en Aquel que justifica al impío, su fe le es imputada a justicia" ( Rm 4,5). Aun en esta sola operación obramos en Cristo, porque es obra de Cristo el que creamos en El, y obra esto en nosotros, pero no sin nuestra cooperación. Atiéndase, pues: "El que cree en mí, las obras que yo hago él también las hará", porque yo hago que él haga. ¿Qué obras son éstas sino que de la impiedad pase a la justicia? Y esto lo hace Cristo en él, pero no sin él. Me atrevería a decir que esto es mucho más grande que crear el cielo y la tierra, porque el cielo y la tierra pasarán, pero la salvación y justificación de los predestinados serán eternas. Pero en los cielos los ángeles son también creados por Cristo. ¿Y hacen algo mayor que ellos los que cooperan con Cristo a su justificación? Discierna el que pueda qué es mayor, si crear justos o justificar impíos. Pues si lo uno y lo otro suponen igual poder, lo segundo implica mayor misericordia. Mas tampoco hay necesidad de entender en absoluto todas las obras de Cristo, cuando decía "Hará mayores que éstas", porque acaso aludía a las que en aquel instante obraba. Y en ese caso verdaderamente es de menos cuantía el predicar las palabras de la justicia (cosa que hace sin nosotros), que el justificar a los impíos, que se hace en nosotros para que nosotros lo hagamos.

El Señor prometió, a los que le pidiesen, una gran esperanza diciendo: "Porque yo voy al Padre".

ORACION:

Oh Dios, que nos concedes la alegría de celebrar cada año la Fiesta de tus Apóstoles Felipe y Santiago: concédenos que, quienes nos regocijamos en sus méritos, imitemos su ejemplo.
Por Nuestro Señor Jesucristo Tú Hijo que vive y reina contigo en la Unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.

Comentarios

Entradas populares de este blog

LAS APARICIONES DE LA SANTISIMA VIRGEN DE GUADALUPE.

LA SANTA MISA DOMINICAL.

MAGISTERIO E HISTORIA. Discurso del Santo Padre Pio VI ante el asesinato de S.M.C Luis XVI de Francia.