CATENA AUREA: FIESTA DE SAN ATANASIO, OBISPO, CONFESOR Y DOCTOR DE LA IGLESIA.
CATENA AUREA:
2 DE MAYO.
FIESTA DE SAN ATANASIO, OBISPO, CONFESOR Y DOCTOR DE LA IGLESIA.
n. cerca del año 295 en Alexandría, Egipto;
† 2 de mayo del año 373 en Alejandría.
"Dichosos seréis cuando los hombres por mi causa os maldijeren, y os persiguieren, y dijeren con mentira toda suerte de mal contra vosotros".
(Mateo 5, 11).
EPÍSTOLA:
"Hermanos:
No nos predicamos a nosotros mismos, sino a Cristo Jesús como Señor, y a nosotros como siervos vuestros por Jesús, pues Dios que dijo:
“Brille la luz desde las tinieblas” es quien resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Cristo.
Pero este tesoro lo llevamos en vasijas de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros.
De todas maneras atribulados, mas no abatidos; sumergidos en apuros, mas no desalentados; perseguidos, mas no abandonados; derribados, mas no destruidos, siempre llevamos por doquiera en el cuerpo la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo.
Porque nosotros, los que (realmente) vivimos, somos siempre entregados a la muerte por causa de Jesús, para que de igual modo la vida de Jesús sea manifestada en nuestra carne mortal.
De manera que en nosotros obra la muerte, mas en vosotros la vida.
Pero, teniendo el mismo espíritu de fe, según está escrito:
“Creí, y por esto hablé”; también nosotros creemos, y por esto hablamos; sabiendo que el que resucitó al Señor Jesús nos resucitará también a nosotros con Jesús y nos pondrá en su presencia con vosotros".
II Corintios IV. 5-14.
EVANGELIO:
"En aquel tiempo:
Dijo Jesús a sus Discípulos: Cuando os persiguieren en una ciudad, huid a otra.
En verdad, os digo, no acabaréis (de predicar en) las ciudades de Israel antes que venga el Hijo del Hombre”.
“El discípulo no es mejor que su maestro, ni el siervo mejor que su amo.
Basta al discípulo ser como su maestro, y al siervo ser como su amo.
Si al dueño de casa llamaron Beelzebul, ¿cuánto más a los de su casa?
No los temáis.
Nada hay oculto que no deba ser descubierto, y nada secreto que no deba ser conocido.
Lo que os digo en las tinieblas, repetidlo en pleno día; lo que oís al oído, proclamadlo desde las azoteas.
Y no temáis a los que matan el cuerpo, y que no pueden matar el alma; mas temed a aquel que puede perder alma y cuerpo en la gehenna".
Mateo X, 23-28.
CATENA AUREA:
Explicación de los Santos Padres.
San Hilario, in Matthaeum, 10
O de otro modo: les aconseja huir de ciudad en ciudad, porque la predicación de su palabra pasó huyendo de Judea a Grecia y diseminada por todas las ciudades de Grecia por diferentes persecuciones de los Apóstoles, se detiene al fin en todas las naciones. Mas, a fin de hacer ver que todas las naciones, convertidas al Evangelio por las palabras de los Apóstoles, lo mismo que todo el resto de Israel, no debían la fe que tenían más que a su venida, dice: "Vosotros no recorreréis todas las ciudades"; es decir, después de la plenitud de las naciones, lo que quedare de Israel para completar el número de los Santos, vendrá a reunirse a la Iglesia en la futura venida de la resurrección de Cristo.
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 34,1.
No dijo siervos, sino domésticos, a fin de manifestar la familiaridad que tenía con ellos, según se lee en otro lugar: "No os diré siervos, sino amigos" (Jn 15,15).
Remigio.
Como si dijera: No busquéis vosotros los honores temporales, ni la gloria humana, mientras veis que redimo yo al género humano por las burlas y los oprobios.
San Jerónimo.
¿Cómo es posible que en el tiempo presente no se sepan las maldades de muchos? Aquí habla, pues, del tiempo futuro, cuando Dios juzgará los misterios de los hombres, iluminará los escondrijos de las tinieblas y pondrá de manifiesto las intenciones de los corazones ( 1Cor 4,5): el sentido es éste: "No temáis la crueldad de los perseguidores y la rabia de los blasfemos, porque llegará el día del juicio y en él se verán bien a las claras vuestra virtud y su malicia".
San Hilario, in Matthaeum, 10.
Les aconseja, pues, que no tengan miedo ni a las amenazas, ni a las afrentas, ni a las revoluciones, ni al poder de los perseguidores; porque ya verán en el día del juicio de cuán poco les valieron todas estas cosas.
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 34,1.
Parece, a primera vista, que tiene un sentido general lo que acaba de decir; sin embargo, no lo dijo de todos, sino solamente de aquellos de que habló antes. Es como si dijera: Si vosotros sufrís oyendo los ultrajes, tened presente que bien pronto quedaréis libres de toda sospecha: Os llamarán adivinos y magos y seductores; pero esperad un poco y veréis como, cuando la misma realidad de las cosas os declare bienhechores y atiendan ellos a la verdad de las cosas y no a las habladurías de los hombres, os proclaman ellos mismos salvadores de todo el género humano.
San Jerónimo.
No se encuentra en los libros antiguos la palabra gehenna y el Salvador es el primero que la emplea: indaguemos ahora a qué da motivo esta nueva palabra. Muchas veces hemos leído que el ídolo Baal estuvo cerca de Jerusalén, en la base del monte Moria, de donde brota la fuente Siloé. Este valle y pequeña planicie, regada y cubierta de árboles, era sumamente deliciosa y contenía un bosque consagrado al ídolo. El pueblo de Israel llegó a tal grado de locura, que abandonó los templos inmediatos para ofrecer en él los sacrificios, olvidar las ideas severas de la religión y quemar a sus hijos delante del demonio. Llamábase el bosque Gehennón, esto es, valle del hijo de Ennón. Este nombre está sumamente repetido en los libros de los Reyes, en las Crónicas y en Jeremías y Dios los amenaza con llenar ese lugar de cadáveres, para que no volviera a llamarse Tophet y Baal, sino Polyandrium, esto es, tumba de los muertos. Con este nombre son designados los futuros suplicios y las penas eternas de los pecadores.
ORACION:
Escucha, Señor, las súplicas que en la Solemnidad de tu Santo Obispo y Confesor Atanasio te elevamos; y por la intercesión de sus méritos, ya que supo servirte dignamente, perdona todos nuestros pecados.
Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la Unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
LAUS DEO, VIRGINIQUE, MATRI COREDEMPTRIX.
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