CATENA AUREA. SÁBADO DE LAS TÉMPORAS DE PENTECOSTÉS.


CATENA AUREA.
SABADO DE LAS TÉMPORAS DE PENTECOSTÉS.

"Bendito eres, Señor Dios de nuestros padres y digno de alabanza por todos los siglos." (Daniel III, LII).

EPISTOLA:

"Así dice el Señor: 
Después de esto, derramaré mi Espíritu sobre toda carne; profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos tendrán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. 
Aun sobre los siervos y las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días. Señales en el cielo. 
Haré prodigios en el cielo y en la tierra; sangre y fuego y columnas de humo. El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que llegue el grande y terrible día del Señor. 
Y sucederá que todo aquel que invocare el Nombre del Señor será salvo. 
Porque, como dijo el Señor, habrá salvación en el monte Sión y en Jerusalén, y entre los restos que habrá llamado el Señor". Joel II, 28-32.

LECCIÓN:

"En aquellos días habló el Señor a Moisés, diciendo: 
“Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando, después de entrar en el país que Yo os daré, segareis allí la mies llevareis una gavilla, como primicias de vuestra siega, al sacerdote, el cual mecerá la gavilla; delante del Señor, para que os sea favorable. El día siguiente al sábado la mecerá el sacerdote. 
Contaréis siete semanas enteras desde el día siguiente al Sábado, (o sea) desde el día en que habréis ofrecido la gavilla de la ofrenda mecida, hasta el día siguiente al séptimo sábado —serán cincuenta días— y entonces ofreceréis al Señor una nueva oblación. 
Traeréis de vuestras casas para ofrenda mecida dos panes, hechos con dos décimas de flor de harina, y cocidos con levadura, como primicias al Señor. 
Ese mismo día celebraréis una asamblea santa, y no haréis ningún trabajo servil. 
Ley perpetua será ésta de generación en generación dondequiera que habitéis". Levítico XXIII, 9-11, 15-17, 21

LECCIÓN:

"Cuando hubieres entrado en el país que el Señor, tu Dios, te va a dar en herencia, y cuando después de tomarlo en posesión habitares en él, tomarás de las primicias de todos los frutos de la tierra que cosechares en el país que el Señor, tu Dios, te dé, y las pondrás en un canasto, e irás al lugar que el Señor, tu Dios, haya elegido para morada de su nombre. 
Allí te presentaras al sacerdote que fuere por entonces, y le dirás:
Yo confieso hoy al Señor, tu Dios, que he entrado en el país que el Señor juró a nuestros padres que nos daría. 
Y clamamos al Señor, el Dios de nuestros padres, y el Señor oyó nuestra voz, y miró nuestra miseria, nuestro trabajo y nuestra opresión; y nos sacó el Señor de Egipto con mano poderosa y con brazo extendido, en medio de terrores estupendos, con señales y prodigios, y nos trajo a este lugar, entregándonos esta tierra, tierra que mana leche y miel. 
Ahora, pues, he aquí que ofrezco las primicias de los frutos de la tierra que Tú, Señor, me has dado. 
Y las pondrás delante del Señor, tu Dios, y te prosternarás ante el Señor, tu Dios; y te regocijarás por todo el bien que el Señor, tu Dios, te ha dado a ti y a tu casa, así tú como el levita y el extranjero que moran en medio de ti".
Deuteronomio XXVI, 1-3, 7-11

LECCIÓN:

"En aquellos días dijo el Señor a Moises, habla a los Israelitas y diles: 
Si siguiereis mis leyes y guardareis mis mandamientos, poniéndolos en práctica, os enviaré las lluvias a su tiempo, para que la tierra de sus productos y el árbol del campo su fruto. 
El tiempo de trillar la mies se prolongará entre vosotros hasta la vendimia, y la vendimia se prolongará hasta la siembra, y comeréis vuestro pan en abundancia, y habitaréis en seguridad en vuestra tierra. 
Yo daré paz al país, y dormiréis sin que nadie os espante; haré desaparecer del país las bestias feroces, y la espada no pasara por vuestra tierra. Perseguiréis a vuestros enemigos, que caerán ante vosotros al filo de la espada. 
Cinco de vosotros perseguirán a cien, y cien de vosotros pondrán en fuga a diez mil; y vuestros enemigos caerán ante vosotros al filo de la espada. 
Yo volveré hacia vosotros mi rostro. Yo os haré fecundos y os multiplicaré y mantendré mi alianza con vosotros. Comeréis frutos añejos, muy añejos, hasta echar fuera los añejos para dar cabida a los nuevos.
Estableceré mi morada en medio de vosotros, y no os detestará mi alma. En medio de vosotros marcharé, y seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo". Levítico XXVI, 3-12.

LECCIÓN:

"Y se extendía la llama sobre el horno hasta la (altura de) cuarenta y nueve codos; y saltando fuera abrasó a los caldeos que halló cerca del horno. Mas el Ángel del Señor descendió al horno, y estaba con Azarías y con sus compañeros, sacudiendo del horno la llama del fuego. 
E hizo que en medio del horno soplase como un viento de rocío; y el fuego no los tocó en parte alguna, ni los afligió, ni les causó la menor molestia. Entonces aquellos tres, como si no tuviesen sino una sola boca, alabaron, y glorificaron, y bendijeron a Dios".
Daniel III, 47-51

LECCIÓN:

"Hermanos: 
Justificados, pues, por la Fe, tenemos paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo, por quien, en virtud de la fe, hemos obtenido asimismo el acceso a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la Gloria de Dios. 
Y no solamente esto, sino que nos gloriamos también en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación obra paciencia; la paciencia, prueba; la prueba, esperanza; y la esperanza no engaña, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones mediante el Espíritu Santo que nos ha sido dado". Romanos V, 1-5.

EVANGELIO:

"En aquél tiempo; Levantóse Jesús de la sinagoga y entró en casa de Simón. La suegra de Simón padecía de una fiebre grande, y le rogaron por ella. Inclinándose sobre ella increpó a la fiebre, y ésta la dejó. 
Al instante se levantó ella y se puso a atenderlos. 
A la puesta del sol, todos los que tenían enfermos, cualquiera que fuese su mal, se los trajeron, y Él imponía las manos sobre cada uno de ellos, y los sanaba. Salían también los demonios de muchos, gritando y diciendo: 
“Tú eres el Hijo de Dios!” 
Y Él los reprendía y no los dejaba hablar, porque sabían que Él era el Cristo. 
Cuando se hizo de día, salió y se fué a un lugar desierto. 
Mas las muchedumbres que se pusieron en su busca, lo encontraron y lo retenían para que no las dejase. Pero Él les dijo: 
“Es necesario que Yo lleve también a otras ciudades la Buena Nueva del reino de Dios, porque para eso he sido enviado”.
Y anduvo predicando por las sinagogas de Judea". Lucas IV, 38-44.

CATENA AUREA:
Explicación de los Santos Padres.

San Basilio.

San Lucas habla aquí en sentido figurado, como de un precepto hecho a un ser animado, pues dice que el Señor mandó a la fiebre, y la fiebre obedeció. Por lo cual sigue: 
"Y ella se levantó luego y les servía".

Crisóstomo, ut sup.

Como la enfermedad era curable, dio a conocer su elevada potestad en el modo de curar, haciendo lo que no podía hacer la medicina. 
Después de la curación de la fiebre necesitan los enfermos mucho tiempo para recobrar su antigua salud; pero entonces se hizo todo a la vez.

San Ambrosio.

Si examinamos esto con más elevación de miras, deberemos entender la salud del alma con la del cuerpo, de suerte que el espíritu contagiado de la malicia de la serpiente sea absuelto el primero. Además Eva no tuvo hambre antes que la tentase la malicia de la serpiente; y por tanto la medicina del Señor debió aplicarse primero contra el mismo autor del pecado. 
Acaso también la figura de aquella mujer acosada de varias calenturas, representa nuestra naturaleza, que desfallece oprimida por varias calenturas de los pecados, y no diré que la fiebre del amor sea menor que la del calor.

Beda.

Los demonios confiesan al Hijo de Dios; por eso después se dice: 
"Sabían que El era el Cristo".
Cuando el demonio le vio fatigado por el ayuno, creyó que era un puro hombre; pero como no pudo triunfar en su tentación, dudó si sería Hijo de Dios; y ahora, por el poder de los milagros, comprende, o más bien, sospecha que es el Hijo de Dios. 
No persuadió a los judíos a que lo crucificasen porque creyera que no era el Hijo de Dios, sino porque no previó que él mismo sería condenado por su muerte.
Acerca de este misterio, oculto desde la eternidad, dice el Apóstol ( 1Cor 2,8), "que ningún príncipe de este mundo le ha conocido, porque si le hubieran conocido, nunca hubiesen crucificado al Dios de la Gloria".

Teofilacto.

No es gloriosa la alabanza cuando procede de la boca de un pecador ( Eclo 15,9), o porque no quería Jesús encender la envidia de los judíos si era alabado por todos.

Beda.

A los Apóstoles también se les manda callar, no fuera que, conocida la Majestad Divina, se dilatase la realización de la Pasion.

Griego.

Respecto de lo que dice San Marcos, que los Apóstoles habían venido a Jesús, diciéndole: 
"Todos te buscan", en lugar de lo que dice San Lucas: 
"Vinieron los pueblos", no hay contradicción entre ellos; pues los pueblos habían acudido a El siguiendo los pasos de los apóstoles. 
El Señor gozaba de verse así rodeado; pero ordenaba que le dejasen, para que otros fuesen participantes de su doctrina celestial, porque su permanencia sobre la tierra no había de ser duradera. 
Prosigue: 
"Y les dijo: 
A las otras ciudades es menester también que yo anuncie el Reino de Dios", etc. 
San Marcos dice: 
"Para esto vino" ( Mt 1,38), manifestando así la grandeza de su divinidad y su voluntaria humillación. Y San Lucas dice: 
"He sido enviado para esto", manifestando el objeto de su encarnación, y llamando a su misión el beneplácito del Padre. 
Y aquél dice simplemente: 
"Para predicar", y éste añade: 
"el reino de Dios", que es el mismo Cristo.

ORACION:

Oh Dios, que mitigaste para los tres jóvenes los ardores del fuego; concede propicio que la llama de los vicios no nos abrase a nosotros tus siervos. 
Por Nuestro Señor Jesucristo Tú Hijo que siendo Dios vive y reina contigo en la Unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.

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