MEDITACIÓNES DE SAN ANTONIO DE PADUA PARA LA SEMANA DE PENTECOSTÉS.
MEDITACIONES DE SAN ANTONIO DE PADUA PARA LA SEMANA DE PENTECOSTÉS.
El Espíritu Santo Consolador.
"Paráclito" es una palabra griega que significa "consolador".
El Espíritu Santo es llamado "consolador", porque consuela a los que llenó de sí, para que, abandonadas las cosas de este mundo, gocen de Eterna alegría.
Dice Isaías:
"El Señor consolará a Sión y consolará (restaurará) todas sus ruinas.
De su desierto hará un lugar de delicias y de su estepa, un jardín del Señor.
Habrá en ella júbilo y gozo, cantos de agradecimiento y de alabanza".(51,)
Vamos a explicar este pasaje ante todo en sentido moral y después en sentido anagógico, o sea, místico.
Sentido moral:
Sión, que se interpreta: "escollo" o "exploración", es el alma del justo, la cual, estando en el cuerpo como el escollo en medio del mar, sufre los oleajes de las diversas tentaciones, pero no cede ni se mueve, sino que explora dentro de si y por encima de sí.
"Señor, dame la Gracia de conocerte a ti y de conocerme a mí", dice Agustín.
El Espíritu Santo consuela a Sión:
"Bienaventurados los que lloran porque serán consolados!"
(Mt 5, 5).
E Isaías:
"Consolaré a todos los que lloran, y llenaré de gozo a todos los que lloran en Sión". (61, 2‑3).
Llorar se dice en latín lugere, que suena casi como luce égere, carecer de luz.
Al que sabe renunciar a la luz de la gloria mundana, el Espíritu Santo lo llena con el consuelo de su Gracia.
"Restaurará todas las ruinas".
He aquí lo que dice el Señor:
"El que deja casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o campos por mi nombre, recibirá cien veces más. (Mt 19, 29).
O sea, recibirá virtudes y dones espirituales, que son como el céntuplo, si los comparamos con los bienes temporales y carnales.
Cuando éstos se desploman, aquéllos renacen; se desploma el soberbio y renace el humilde; se desploma el lujurioso y renace el casto; y así de las demás virtudes.
"De su desierto hará un lugar de delicias".
Desierto significa "lugar abandonado", y es figura del corazón del justo que, no gozando de los consuelos de este mundo, es deleitado con la Gracia del Espíritu Santo.
Qué deleites podría nombrar, sino la dulzura de la contemplación, la devoción de la mente y la operosa compasión hacia el prójimo?
"Y hará de su estepa", o sea, de su pobreza, "un jardín del Señor".
Dice la esposa del Cantar:
"Mi amado desciende a su jardín"
(6, 1).
Dice Bernardo:
"En el cielo había abundancia de todos los bienes:
Sólo faltaba la pobreza.
En la tierra esta "mercadería", o sea, la pobreza, abundaba, pero el hombre desconocía su valor.
El Hijo de Dios vino a buscarla y con su aprecio la hizo preciosa".
Y en Sión "habrá gozo" por el pecado perdonado, "alegría" por la iluminación de la conciencia, "acción de gracias" por los beneficios temporales, y "cantos de alabanza" por los bienes espirituales.
Sentido místico.
Observa que en el citado pasaje de Isaías por dos veces se usa la palabra "consolará"; y es a motivo de la doble consolación que el justo recibirá en la resurrección final, o sea, la estola del alma y la del cuerpo.
Se lee en los Proverbios:
"Todos los de su casa tienen vestidura doble" (31, 2 1).
E Isaías:
"En lugar de la doble confusión y de la doble vergüenza que padecieron, rendirán gracias por la porción que les fue dada; por eso poseerán el doble en su tierra y tendrán una alegría perenne".(61, 7).
Se dice "doble" lo que está compuesto de dos partes.
Consolará el alma y consolará también el cuerpo, porque restaurará todas sus ruinas.
El Señor por boca de Amós promete:
"En aquel día yo levantaré la tienda caída de David; repararé las brechas de sus muros y restauraré lo que se había desplomado". (9, 11).
La tienda de David, o sea, el cuerpo del Justo, que cayó con la muerte, el Señor lo resucitará en aquel día, o sea, en la resurrección final; y entonces reparará las brechas de sus muros, o sea, los sufrimientos de sus miembros, para que ya no haya en ellos padecimiento alguno.
Y porque no existe verdadera resurrección, si no se levanta lo que había caído, añade:
"Y restauraré lo que se había desplomado".
Dice Job:
"Con esta mi carne veré a Dios, mi Salvador". (19, 26).
Y porque aquí abajo el justo fue "desierto" en el recogimiento de su espíritu, y "soledad" por la pobreza de su cuerpo, allá arriba su alma será deleitada con el gozo de la sabiduría, con la que se sacian los Ángeles; y su cuerpo, como jardín del Señor, será regado por los cuatro ríos del Paraíso, o sea, será dotado de las cuatro prerrogativas de los cuerpos gloriosos.
Y en relación a esas propiedades, que serán como la estola, o sea, el vestido del cuerpo glorificado, habrá en el alma "el júbilo" por la luminosidad, "la alegría" por la agilidad, "la acción de gracias" por la sutileza e "himnos de alabanza" por la impasibilidad.
Bienaventurado el hombre que merecerá ser consolado por el Paráclito con esta doble consolación.
ORACION.
Oh Dios, que mitigaste para los tres jóvenes los ardores del fuego; concede propicio que la llama de los vicios no nos abrase a nosotros tus siervos.
Por Nuestro Señor Jesucristo Tú Hijo que siendo Dios vive y reina contigo en la Unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.
LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.
Comentarios
Publicar un comentario