MEDITACIONES DE SAN ANTONIO DE PADUA PARA EL TIEMPO DE ASCENSIÓN.


MEDITACIONES DE SAN ANTONIO DE PADUA PARA EL TIEMPO DE LA ASCENSIÓN.

ASCENSIÓN DEL SEÑOR.

"En aquel tiempo, mientras los Once estaban sentados a la mesa, se les apareció Jesús".
(Mc 16, 14).

En este pasaje Evangélico se destacan tres momentos:
La última aparición de Cristo, el envío de los Apóstoles a la predicación y la Ascensión de Cristo al Cielo.

La última aparición de Cristo.

"Mientras los Once estaban sentados a la mesa". 

Observa que Jesús apareció a sus Discípulos diez veces. 
En el mismo día de la Resurrección apareció cinco veces, corno lo hemos pregonado en el sermón:

"Florecerá el almendro".

La sexta vez se apareció a Tomás junto con los otros Discípulos, en la Octava de la Resurrección. 
La séptima vez, junto al mar de Tlberíades. 
La octava, en el Monte que les había señalado. 
La novena y la décima vez, en este mismo día de la Ascensión.

En este día se les acercó a ellos, en Jerusalén, y les dijo:

"Permanezcan en la Ciudad, hasta que sean revestidos de Poder desde lo alto". (Lc 24, 49). 

Comió con ellos; y por eso se deduce que ya había pasado la hora Sexta, o sea, el mediodía; y ésta fue la novena aparición.

Después, los condujo afuera, al Monte de los Olivos, hacia Betania. 
Levantó las manos y los bendijo. 
Y a la vista de ellos, se elevó hacia el Cielo, sostenido por una nube luminosa; y ésta fue la décima aparición.

"Mientras los Once Discípulos estaban recostados a la mesa, se les apareció Jesús". 

Observa que Jesús se aparece a los recostados, o sea, a los que descansan en la tranquilidad y en la humildad del corazón.

Dice Isaías:

"A quién dirigiré mi mirada, sino al pobrecillo, al contrito de espíritu y al que se estremece por mis palabras?". (66, 2). 

En el agua turbia y agitada no ve su rostro el que se refleja en ella. 
Si quieres que aparezca en ti el Rostro de Cristo, que te está mirando, recuéstate y reposa.

"Permanezcan en la Ciudad, hasta que sean revestidos de poder, desde lo alto".

Permanecer en la Ciudad significa entrar en su conciencia y estar alejado del estrépito exterior. 
Se lee en el Segundo Libro de los Reyes que:

"David se estableció en su casa de cedro y el Señor le concedió tregua de todos sus enemigos, en derredor". (7, 1-2).

Se lee en la Historia Natural que:

"El cedro es un árbol muy alto, de agradable aroma y de larga vida, con su perfume ahuyenta a las serpientes, y tiene la característica de producir frutos continuamente, tanto en el verano como en el invierno".

La casa de cedro es la conciencia del Justo:
Es elevada por el amor de Dios y de agradable aroma por su honesta conversación, tiene larga vida por la perseverancia. 
Con el perfume de su pureza o de su oración devota ahuyenta a las serpientes, o sea, a los movimientos carnales o a los demonios; y tanto durante el invierno de las adversidades como en el verano de la prosperidad produce frutos de eterna salvación. 
El que vive en tal casa, estará al abrigo de todos los enemigos de los alrededores, o sea, el diablo, el mundo y la carne; y gozará de reposo, porque se reviste de poder desde lo alto, no desde lo bajo, o sea, desde el mundo. El que se reviste del poder del mundo, fácilmente será derrotado en la guerra; en cambio, el que se reviste del poder de lo alto, o sea, del poder del Espíritu Santo, destruye a los enemigos y cumple las obras de virtud.

"Jesús reprochó a sus Discípulos por su incredulidad y por la dureza de su corazón, porque no habían creído a los que le habían visto Resucitado".

Oh, qué infelices fueron aquellos Discípulos que no creyeron a Pedro, al que apareció el Señor, y quien lo vio Resucitado de entre los muertos!

Pregona Pedro:

"Ustedes mataron al Autor de la Vida, a quien Dios resucitó de los muertos; y de esto nosotros damos testimonio por haber comido y bebido con El, después de haber resucitado de los muertos". (Hech 3, 15; y 10, 41). 

Y en la Resurrección de Cristo está prefigurada la verdadera resurrección de la carne.

No creen en la Resurrección de Cristo, los que niegan la futura resurrección de los cuerpos. 

Se lee en la Primera Carta a los Corintios:

"Nosotros predicamos que Cristo Resucitó de los muertos; pues bien, cómo pueden afirmar algunos de ustedes que no existe la resurrección de los muertos? 
Si no existe la resurrección de los muertos, tampoco Cristo resucitó. 
Y si Cristo no resucitó, entonces es vana nuestra predicación y es vana también su Fe". (15, 12‑14).

En la final resurrección de los cuerpos, Dios repudiará y condenará a los incrédulos y a los duros de corazón que ahora no creen que la resurrección pueda suceder.

ORACIÓN:

Dios Todopoderoso, concede a quienes creemos que tu Hijo y Salvador nuestro ha subido hoy a los Cielos, vivir en ascensión continúa hasta alcanzar la Eterna Morada. 
Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la Unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.

Comentarios

Entradas populares de este blog

LAS APARICIONES DE LA SANTISIMA VIRGEN DE GUADALUPE.

LA SANTA MISA DOMINICAL.

MAGISTERIO E HISTORIA. Discurso del Santo Padre Pio VI ante el asesinato de S.M.C Luis XVI de Francia.