MEDITACIONES DE SAN ANTONIO DE PADUA PARA EL TIEMPO PASCUAL.
MEDITACION DE SAN ANTONIO DE PADUA PARA EL TIEMPO PASCUAL.
MIERCOLES DE LA V SEMANA DESPUES DE PASCUAS.
La Petición del gozo pleno (II).
Observa que puede haber un gozo hueco, el de los hombres carnales, y un gozo pleno, el de los Santos.
Del gozo hueco de los carnales trata Isaías:
"El gozo de los onagros (asnos salvajes) son los pastos de los rebaños". (32, 14).
Ten en cuenta que hay dos especies de onagros:
Los unos tienen cuernos y están en Grecia. De ellos trata Job:
"Quién dejó libre al onagro y quién desató sus ataduras?".
Los otros se hallan en España; y de éstos sigue diciendo Job:
"El vanaglorioso se levanta en su soberbia y se cree libre como el pollino del onagro". (11, 12).
Asimismo, en este mundo hay dos especies de onagros, o sea, de soberbios.
Hay algunos que se jactan de sus cuernos, o grados de dignidad; hay otros que van en soberbia sólo por la vanidad de su mente, y sacuden de sí el yugo de la obediencia.
El gozo de los onagros son los pastos de los rebaños, o sea, de los pobres; pero los que tragan y depredan los bienes de los pobres, serán a su vez presa del diablo.
Dice Salomón:
"La caza del león", o sea, del diablo, es el onagro en el desierto". (Ecli 13, 23).
E Isaías:
"Ay de ti, que depredas! No serás tú también depredado?". (33, 1).
Del gozo hueco de los carnales dice todavía Salomón:
"Florecerá el almendro, engordará la langosta y la alcaparra perderá su eficacia". (Ecle 12, Salm).
Como el almendro florece antes que las otras plantas, así el hombre carnal anhela la flor en este mundo, pero en el otro mundo quedará desnudo de toda flor; y de la flor marchita engordará la langosta, o sea, el diablo. La gordura del diablo, si así puede llamarse, está en el gozo desenfrenado de la gloria temporal; y la alcaparra de la concupiscencia carnal y de la gloria mundana se desvanecerá.
Dice Santiago:
"El rico pasará como la flor de la hierba. Sale el sol con su ardor y seca la hierba, su flor cae y perece la hermosura de su rostro. Así también se marchitará el rico en todas sus empresas".
(1, 10‑ 11).
La raíz es la concupiscencia carnal, y la flor es el deleite de las cosas temporales.
A la llegada del sol, o sea, a la llegada de la muerte o de la severidad del juez, la raíz se seca, la flor cae, la belleza de su rostro, o sea, el honor del mundo, los amigos y los vecinos, se desvanecerá.
En conclusión, el gozo del mundo es hueco.
En cambio, acerca del gozo verdadero y pleno de la vida eterna dice Salomón:
"Florecerá el almendro, engordará la langosta y la alcaparra perderá su eficacia".
Observa que el gozo de los Santos consiste en tres características:
En la resurrección del cuerpo, en la bienaventuranza del alma y en la liberación de los estímulos de la carne y de las tentaciones del demonio.
El almendro, o sea, el cuerpo florecerá de cuatro prerrogativas: la luminosidad, la agilidad, la sutileza y la inmortalidad.
Y la langosta, o sea, el alma, engordará, o sea, se saciará con la visión de Dios, con la bienaventuranza de los Ángeles y con la compañía de los Santos.
Y entonces se desvanecerá la alcaparra, o sea, el estímulo de la carne y la tentación del demonio.
Escribe el Apóstol a los Corintios:
"Cuando este cuerpo mortal se revista de la inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra de la Escritura:
La muerte fue absorbida por la victoria.
Dónde está, oh muerte, tu victoria
Dónde está, oh muerte, tu aguijón?
El aguijón de la muerte es el pecado". (1Cor 15, 54‑56).
Entonces se desvanecerá la alcaparra, porque, como dice el Profeta:
"Los extraños ya no pasarán por Jerusalén". (Joel 3, 17).
O sea, los demonios ya no tentarán al justo, y la mala bestia, o sea, la concupiscencia de la carne, ya no pasará por su alma.
Con ese doble gozo, o sea, el hueco y el pleno, concuerda la primera parte de la Epístola de la Misa del pasado Domingo:
"Sean cumplidores de la Palabra y no sólo oidores, engañándose a sí mismos.
Si uno es oidor de la Palabra y no cumplidor, puede compararse a un hombre que mira en el espejo su rostro natural:
Lo considera y después se aleja, y en seguida olvida cómo era". (1, 22‑24).
Cumplidores de la Palabra de Dios son los que piden el gozo pleno y lo alcanzan; sólo oidores son los que se esfuerzan por conseguir el gozo hueco del mundo.
A este propósito dice el Salmo:
"Es tiempo de obrar, Señor, no sólo de oír o de hablar; violaron tu Ley". (118, 126).
Los que oyen y no obran.
Y dice Salomón:
"El que destruye la tapia, o sea, la ley, será mordido por la serpiente". (Ecle 10, Salm).
O sea, por el diablo.
Viola la ley aquel, que no vive según lo que dice o lo que oye.
A él se aplica el versículo:
"Si uno es sólo oidor de la Palabra y no cumplidor"...
Observa que el espejo no es otra cosa que una lámina muy sutil de vidrio, en el cual se deben considerar tres elementos:
El escaso valor, la fragilidad y la transparencia.
El vidrio es una materia de poco valor, porque se fabrica con un poco de arena, es de sustancia frágil y transparente en su claridad.
Puesto contra el sol, brilla como otro sol.
Se dice espejo, porque refleja el esplendor, o porque las mujeres, mirándolo, admiran la belleza de su rostro (en latín hay asonancia entre, spéculum, espejo, y species, la belleza), o también porque es transparente como el vidrio.
Y el vidrio es llamado así, porque es transparente y límpido a la mirada (Aquí hay otra asonancia entre vítrum, vidrio, y vista mirada).
El espejo, o el vidrio, simboliza la Sagrada Escritura, en cuyo esplendor está el rostro de nuestro origen:
De dónde hemos nacido, cuáles hemos nacido y para qué fin hemos nacido.
De dónde hemos nacido:
Se refiere a la ruindad de nuestro origen físico; cuáles hemos nacido:
Se refiere a la fragilidad de nuestra sustancia; para qué fin hemos nacido:
Se refiere a la Dignidad de la Gloria, en la cual, si somos cumplidores de la Palabra, por la proximidad del Verdadero Sol, como el sol resplandeceremos.
En el espejo de la Sagrada Doctrina se hallan estas tres acotaciones.
Acerca del poco valor de la materia está escrito en el Génesis:
"Eres polvo y al polvo regresarás". (3, 19).
Acerca de la fragilidad de la sustancia dice el Salmo:
"Nuestros años serán considerados como tela de araña".(89, 9).
Hay algo más frágil que la tela de araña?
Y hay algo más corruptible que la vida del hombre, que se arruina por una pequeña lesión y por un poco de fiebre?
Acerca de la luminosidad se dice en el Evangelio:
"Los justos resplandecerán como el sol". (Mt 13, 43).
En este espejo el pobre hombre considera el rostro de su nacimiento, cómo haya nacido, cuán frágil sea y cómo será su futuro; y de estas consideraciones le nacen, de vez en cuando, la compunción y la voluntad de hacer penitencia.
Pero como es oidor de la Palabra no cumplidor, y es amante de la alegría vana y hueca, en seguida olvida cómo era y cómo se habla visto.
El deleite de la vanidad aleja el pensamiento de la propia Salvación; en cambio, el pensamiento del verdadero gozo produce en el alma el amor por la propia Salvación:
"Pidan, pues, y recibirán, para que su gozo sea cumplido".
De este gozo se acuerda la Iglesia en el Introito de la Misa del Domingo:
"Con voz de júbilo anuncien hasta los últimos confines de la tierra".
(Is 48, 20).
Oh predicadores, pregonen el feliz anuncio:
"Pidan, para que su gozo sea cumplido".
no sólo a los Justos que están en el seno de la Iglesia, sino también hasta los extremos confines de la tierra y también a los que están fuera de los confines, o sea, a los que están fuera de los Mandamientos de Dios, que son para nosotros mojones o guías para nuestra conducta, para que escuchen la voz jubilosa y puedan lograr el gozo pleno, que no tiene fin.
A ese gozo nos conduzca Jesucristo. Amén! Así sea!
ORACIÓN:
Oh Dios, fuente de todo bien, escucha sin cesar nuestras súplicas: concédenos, inspirados por Ti, pensar lo que es recto y cumplirlo con tu ayuda.
Por Nuestro Señor Jesucristo Tú Hijo que vive y reina contigo en la Unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.
Comentarios
Publicar un comentario