MEDITACIONES DE SAN ANTONIO DE PADUA PARA EL TIEMPO PASCUAL.
MEDITACION DE SAN ANTONIO DE PADUA PARA EL TIEMPO PASCUAL.
SABADO DE LA III SEMANA DESPUES DE PASCUAS.
Cómo debe trabajar el prelado en el campo de los Fieles
“En aquel tiempo dijo Jesús a sus Discípulos:
“Voy al Padre que me envió; y ninguno de ustedes me pregunta:
“A dónde vas?” .(16, 5).
Dice Santiago en la Epístola Canónica:
“El labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que caigan las lluvias tempranas y las tardías”. (5, 7).
El labrador, que cultiva el campo, es el predicador que, con el sudor de su frente y con el escardillo de la palabra, cultiva el campo, o sea, el alma de los fieles, El agro, campo, deriva del verbo latino ágere, obrar, trabajar.
Los campos o se siembran, o se cultivan a plantas, o se disponen para pastoreo, o se adornan con diversidad de flores.
También en el alma es necesario hacer siempre alguna cosa, para que no suceda lo que dice Salomón:
“Pasé por el campo del hombre perezoso; y he ahí que estaba totalmente invadido por espinas”.
(24, 30‑31).
“Donde existen la inercia y la pereza, en seguida prosperan las punzantes espinas de los malos pensamientos”
(Glosa).
Por esto el alma ha de ser sembrada con la semilla de la predicación, cultivada con las plantas de las virtudes, dispuesta para el pastoreo, o sea, para las aspiraciones a la vida eterna, y embellecida con variedad de flores, o sea, con los ejemplos de los santos. Si el campo fuere así cultivado, de él dirá el Señor:
“He ahí el olor de mi hijo como el olor de un campo florecido, que el Señor bendijo”. (Gen 27, 27).
“El labrador espera el precioso fruto de la tierra”.
Ya que el predicador cultiva el campo del Señor, espera el fruto de la tierra, o sea, de la Vida Eterna.
Por esto el Señor promete al predicador por boca de Jeremías:
“Si conviertes (a alguno), yo te convertiré, Si separas lo precioso de lo vil, tú serás como mi boca".(15, 19).
“Si conviertes”, o sea, si haces que se convierta “un pecador del error de su camino”. (Sant 5, 20), yo te convertiré a ti, infundiéndote la Gracia.
Y “si separas lo precioso”, o sea, el alma, que yo compré con mi sangre Preciosa, “de lo vil”, o sea, del pecado, del que nada es más vil serás como mi boca, porque en la regeneración (juicio final) yo juzgaré a los impíos por medio de ti.
Mientras tanto, hay que obrar con paciencia.
Por esto añade:
“El labrador espera pacientemente hasta recoger lo temporáneo y lo tardío”.
Se llama “temporáneo” lo que madura antes; y “tardío”, cuando la maduración está completa.
El predicador, si soporta con paciencia y con gozo, cuando cae en algún trance, recibirá lo temporáneo de la gracia en la vida presente y lo tardío de la gloria en la vida futura.
De ello habla el Señor en el Evangelio del Domingo siguiente:
“Voy al Padre que me envió”.
Observa que en este pasaje evangélico se destacan tres momentos.
Primero:
El retorno de Jesucristo al Padre, cuando dice:
“Voy a aquel que me envió”.
Segundo:
La denuncia lanzada contra el mundo con respecto al pecado, a la justicia y al juicio, donde dice:
“Cuando venga el Espíritu, acusará al mundo”.
Tercero:
Las inspiraciones del Espíritu de Verdad, donde concluye:
“Cuando venga el Espíritu de verdad, les enseñará toda la verdad”.
En este Domingo y en el próximo se leen las Epístolas Canónicas.
El Introito de la Misa de mañana nos exhorta:
“Canten al Señor un cántico nuevo”.
Y se lee la Epístola del Bienaventurado Santiago:
“Todo don valioso que vamos a dividir en tres partes y establecer una concordancia con las tres partes del Evangelio.
Las tres partes de la Epístola son: primera:
“Todo don valioso...”; segunda: “Ustedes saben, hermanos míos queridísimos”; y la tercera: “Por esto, arrojen toda inmundicia”.
ORACIÓN:
Dios Todopoderoso, que muestras a los que están en error la luz de tu verdad, con el propósito de que regresen al camino de la rectitud, concede a todos los que son admitidos en la comunión de la Religión de Cristo, que puedan evitar aquellas cosas que son contrarias a su Profesión y seguir todas las cosas que son agradables a la misma.
Por Nuestro Señor Jesucristo Tú Hijo que vive y reina contigo en la Unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.
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