MEDITACIONES DE SAN ANTONIO DE PADUA PARA EL TIEMPO PASCUAL.


MEDITACION DE SAN ANTONIO DE PADUA PARA EL TIEMPO PASCUAL.

MIERCOLES DE LA IV SEMANA DESPUES DE PASCUAS.

Recriminación del mundo.
(1ra. Parte).

"Cuando venga el Paráclito (el Consolador), convencerá al mundo con respecto al pecado, a la justicia y al juicio. 
Con respecto al pecado, porque no creyeron en Mí; con respecto a la justicia, porque voy al Padre y ya no me verán; con respecto al juicio, porque el príncipe de este mundo ya está juzgado". 
(Jn 16, 8‑11).

El mundo se llama así, porque está siempre en movimiento (en latín, mundus, motus), y no se les concede reposo a sus elementos. 
El mundo se dice en griego cosmos, y el hombre, microcosmos, o sea, pequeño mundo. 
Como el mundo fue creado con la composición de cuatro elementos, así los antiguos sabios afirmaron que el hombre está formado por cuatro humores (fluidos), amalgamados en un único temperamento.

El mundo indica a los mundanos, que están siempre en trajines. 
De ellos habla San Judas en su Epístola Canónica:

"Ellos son nubes sin agua, arrastradas de acá para allá por los vientos, árboles otoñales, infructuosos, dos veces muertos, desarraigados; fieras ondas del mar, que espuman sus suciedades; estrellas errantes, para las cuales está reservada eternamente la tempestad de las tinieblas". (Jud 1, 12‑13). 

En este pasaje sobresalen cuatro elementos:
Las nubes, los árboles, los oleajes y las estrellas. 
En estos cuatro elementos están indicados los cuatro vicios de los mundanos, o sea, la soberbia, la avaricia, la lujuria y la hipocresía.

Las nubes livianas y oscuras simbolizan a los soberbios, que, a causa de la superficialidad de su espíritu y la oscuridad de su mente, son arrastrados de una parte a otra por sus pecados; y están privados del agua de la compunción y de la Gracia de los Siete Dones. 
De ellos habla el Profeta:

"Dios mío, ponlos como una rueda y como el tamo delante del viento!". (Salm 82, 14). 

Presta atención a la rueda y al tamo. La rueda se dice, porque: "Rueda", gira. El tamo es llamado en latín stípula con asonancia de usta, quemada. 
Dios vuelve a los soberbios como una rueda, permitiéndoles que caigan de un pecado a otro, y después los pone como el tamo delante del viento, porque ellos que, como el tamo, quedaron áridos, sin el humor de la Gracia, serán quemados por el fuego de la pena eterna.

Árboles otoñales e infructuosos son los avaros, que ocupan la tierra inútilmente:
El Señor los maldice como hizo con el árbol en el cual no halló fruto. 
Presta atención a estas cuatro palabras:
Otoñales, infructuosos, dos veces muertos, desarraigados.

El otoño es llamado así de:
"La tempestad", que hace caer las hojas. 
Los avaros son árboles otoñales que, al sobrevenir la tempestad de la muerte, serán despojados de las hojas de las riquezas, con las que, adornados y recubiertos, caminaban con solemnidad. 
Y como fueron infructuosos, serán arrojados al fuego eterno, porque:

"Todo árbol que no da buen fruto, será cortado y echado al fuego". (Mt 3, 10). 

Son árboles muertos dos veces, porque los avaros serán desarraigados de la tierra de los vivientes y sepultados en el infierno con el alma y el cuerpo.

Los oleajes de un mar enfurecido son los lujuriosos. 
Los oleajes son llamados en latín fluctus, porque, agitados por el soplo de los vientos, fluctúan. 
Los lujuriosos, agitados por las sugestiones de los espíritus inmundos, fluctúan en diversidad de pensamientos y espuman la lujuria para confusión de sus almas. 
Hacen como la olla, puesta sobre el fuego, que echa fuera la espuma.

"La olla es el corazón del pecador, en el cual está el agua de la concupiscencia carnal; por debajo de ella se pone el fuego de la sugestión diabólica y así espuma la lujuria de su degradación"(Gregorio).

Las estrellas errantes son los hipócritas y los falsos Religiosos. 
Las estrellas son llamadas en latín sídera, porque los navegantes las observan (en latín, consíderant) y por medio de ellas regulan su derrotero. Los dignos Prelados de la Iglesia y los verdaderos Religiosos son astros que:

"Brillan en un lugar oscuro".
(2 Pe 1, 19).

Y dirigen por el recto derrotero de la Vida Eterna a los que navegan por el mar de esta vida. 
En cambio, los hipócritas y los falsos Religiosos son estrellas errantes, causa de naufragio para los demás, y por esto serán arrollados por los torbellinos y las tempestades de la muerte eterna.

Todos ellos son como: "Huevos de viento", que no engendran polluelos. Se cuenta que la libido excite de tal manera a las perdices, que si el viento sopla detrás de los machos, las hembras se vuelven grávidas por el olor, pero depositan huevos no fertilizados; y todos estos huevos son "huevos de viento".

La perdiz, "ave falsa e inmunda" (Isidoro), simboliza a los susodichos pecadores, que, como dice Pedro:

"Tienen los ojos llenos de adulterio y no se sacian de pecar". (2Pe 2, 14).

Ellos, con el viento de la sugestión diabólica, conciben huevos de viento, o sea, el amor de la vanidad mundana, de que habla Oseas:

"Sembraron viento y recogerán tempestad; en ellos no hay espigas erguidas y no producirá harina". (8, 7). 

El que siembra el viento del amor mundano, sin duda, cosechará el torbellino de la muerte eterna. 

La espiga, llamada así del latín spículum, punta, es la contrición del corazón, que punza al pecador y produce la harina de la Confesión.
Esta espiga no está erguida, ni produce harina en los pecadores, que no conciben polluelos, o sea, obras de Vida Eterna, sino el viento de la vanidad mundana.

Y advierte que:
 
"Los huevos se distinguen en su aspecto; algunos son puntiagudos y otros anchos; y antes sale el huevo ancho y después el puntiagudo. 
Los huevos largos con punta aguda producen machos; y los huevos redondos, que, en lugar de la punta aguda, tienen una forma redondeante, producen hembras". (Aristóteles). 

Por esto se puede saber con certeza cuáles huevos producen machos y cuáles producen hembras.

Asimismo, el diablo, por medio de las señales de la agudeza y de la redondez, distingue entre los hombres cuáles son machos y cuáles son hembras. 
En la agudeza están representadas la compunción y la contemplación de las cosas Celestiales; en la redondez, los deleites de la carne y una ronda de cosas mundanas. 
Dice Satanás:

"Di una vuelta por la tierra y la recorrí". (Job 1, 7). 

Dice Pedro:

"Merodeó como un león, buscando a quién devorar".
(1 Pe 5, 8). 

E Isaías:

"Mi mano, como en un nido, arrebató las riquezas de los Pueblos; y como se recogen los huevos abandonados, así yo me apoderé de toda la tierra; y no hubo quien moviera una pluma".

O sea, hiciera un acto de virtud, o "abriera la boca" para la Confesión, o "Gimiera" por la compunción interior (10, 14).

Esto no obran los machos, o sea, los justos, compungidos en la mente y sumergidos en la contemplación; sino las hembras, o sea, los mundanos, que se volvieron afeminados por el amor a los bienes pasajeros. 
De ellos se dice:

"Cuando venga el Paráclito, convencerá al mundo de pecado".

El término griego paráclisis significa:
"Consolación"; y entonces: "Paráclito" quiere decir: "Consolador"; pero esa consolación los mundanos no la quieren recibir, porque tienen ya su consolación. 
Por esto los amenaza el Señor:

"Ay de ustedes, que tienen su consolación!" (Lc 6, 24). 

E Isaías:

"No son ustedes hijos malvados, prole bastarda, que se consuela con los dioses debajo de todo árbol frondoso?". (57, 4‑5). 

Los mundanos son hijos malvados por su soberbia, prole bastarda por su lujuria. 
Ellos se consuelan con los dioses de la avaricia, que justamente es:

"Esclavitud de los ídolos". 
(Col 3, Salm).

Bajo todo árbol frondoso, o sea, en la gloria de las cosas de este mundo.

"Cuando venga el Paráclito, convencerá al mundo del pecado" que tiene, "De la justicia" que no tiene, y "Del juicio"  que teme. 
Toma nota de estas tres cosas:
El pecado, la Justicia y el juicio.

Pecador deriva del latín pellido, seducir, como hace la meretriz; entonces pecador es como seductor. 
En lo antiguo ese nombre estaba reservado a los infames y a los escandalosos; después llegó a ser el nombre común de los delincuentes, justamente porque el mundo está contaminado por el pecado de fornicación más que por cualquier otro pecado. 
Dice Oseas:

"Fornicaron y no cesaron, porque abandonaron al Señor, transgrediendo la Ley. 
La fornicación, el vino y la embriaguez quitan el corazón".
(4, 10‑11).

 ORACIÓN:

Oh Dios, de quien procede que las mentes de tu pueblo fiel sean todas de una sola voluntad, concede a tu pueblo que ame lo que mandas y desee lo que prometes, para que así, en medio de los diversos y múltiples cambios del mundo, nuestros corazones permanezcan firmes allí, donde se encuentran las verdaderas alegrías.
Por Nuestro Señor Jesucristo Tú Hijo que vive y reina contigo en la Unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.

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