MEDITACIONES DE SAN ANTONIO DE PADUA PARA EL TIEMPO PASCUAL.

MEDITACION DE SAN ANTONIO DE PADUA PARA EL TIEMPO PASCUAL.

SABADO DE LA IV SEMANA DESPUES DE PASCUAS.

La inspiración del Espíritu de verdad.

"Cuando venga el Espíritu de Verdad, les enseñará toda la verdad". (Jn 16, 13). 

Cuando una mujer dispuesta a seducir las almas ‑figura de los placeres de la carne y de las vanidades del mundo‑ ilusiona al infeliz espíritu del hombre con falsos deleites, trastorna los sentimientos. 
Para ello se lee en el libro de la Sabiduría:

"La fascinación de la bagatela empaña el bien, y la agitación de la concupiscencia trastorna el sentimiento". (4, 12). 

La fascinación es la adulación, o sea, el engańo con la alabanza. La fascinación de la bagatela es la alabanza de la adulación o el engaño de la prosperidad mundana, que oscurece los bienes espirituales; y la agitación de la concupiscencia trastorna el alma. 
Pero, cuando venga el Espíritu de Verdad que ilumina el corazón del hombre, entonces enseńará toda la verdad y expulsará toda falsedad.

Está escrito en el Evangelio de Juan, que: 

"El Ángel del Señor descendía a la piscina y agitaba las aguas, y uno quedaba curado".(5, 4). 

Cuando el Ángel del Señor, o sea, la Gracia del Espíritu Santo, desciende a la piscina, o sea, al corazón del pecador, entonces la mente se agita con el agua de la compunción, y uno queda curado, o sea, el verdadero penitente, que debe ser "uno", o sea, no tener divisiones entre el corazón y la boca.

"Cuando venga, pues, el Espíritu de la Verdad, les enseñará, o sea, les inspirará toda la Verdad". 

Y recuerda que, como la generación no puede acontecer sin el elemento activo, as! el hombre no puede hacer una obra verdaderamente buena sin el Espíritu de la verdad.

La palmera, que es hembra, no lleva a la maduración los frutos si antes, por medio del viento que lo transporta, no recibe el efluvio de otra palmera macho (polinización) (Plinio). 
Dice el Eclesiástico:

"Crecí como una palmera en Cades". (24, 18).

Que se interpreta: "Transportada" o "cambiada". 

El hombre no puede hacer progresos sin la Gracia del Espíritu Santo, como la palmera no llega a dar frutos sin los efluvios de la palmera macho. 
Y así el hombre, privado de la Gracia de Dios, no es idóneo para el servicio Divino, y es comparable al que está privado de testículos, porque no tiene la fuerza de engendrar obras buenas.

Se lee en el Levítico:

"No ofrezcan al Señor ningún animal con testículos heridos o magullados, rasgados o cortados". (22, 24). 

Tiene los testículos magullados el que tiene la Gracia: "Informe", y por ende no puede engendrar. 
En cambio, no tiene ni la Gracia "informe" ni "formada" aquel a quien se arrancaron los testículos.

"Cuando venga el Espíritu de Verdad, les enseñará toda la verdad".

Concuerda con este pasaje la tercera parte de la Epístola del Domingo pasado:

"Por esto, dejen toda impureza y abundancia de malicia y reciban con docilidad la Palabra que fue sembrada en ustedes y que puede salvar sus almas".
(Sant 1, 21). 

decir, "Por esto", o sea, para merecer recibir al Espíritu de la Verdad, "deben dejar toda impureza" de alma y de cuerpo, y "abundancia de malicia", que son los pensamientos de una mente depravada; y "con docilidad", porque los mansos heredarán la tierra, "reciban la palabra sembrada en ustedes", palabra que Dios da sólo a los dóciles y a los que practican la mansedumbre de las palomas.

Y en fin observa que, como un injerto practicado en una planta vieja, la rejuvenece y la hace fructificar, así el Espíritu de Verdad, si fuera infundido en una mente:
"envejecida en la maldad". (Dan 13, 52).

La rejuvenece y la hace producir frutos dignos de penitencia.

Te rogamos, pues, Señor Jesús, que subiste de este mundo al Padre en forma de nuestra humanidad, que nos arrastres en pos de Ti con la soga de Amor. 
Te rogamos que no nos acuses de pecado, que nos ayudes a imitar la Justicia de los Santos, que nos hagas temer tu juicio y que nos infundas tu Espíritu de Verdad, para que nos enseñe toda la verdad.

Concédenos estas gracias tú, que eres el Dios bendito y glorioso por los lo siglos de los siglos.

Y toda alma diga: Amén! Aleluya!

ORACIÓN:

Oh Dios, de quien procede que las mentes de tu pueblo fiel sean todas de una sola voluntad, concede a tu pueblo que ame lo que mandas y desee lo que prometes, para que así, en medio de los diversos y múltiples cambios del mundo, nuestros corazones permanezcan firmes allí, donde se encuentran las verdaderas alegrías.
Por Nuestro Señor Jesucristo Tú Hijo que vive y reina contigo en la Unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.


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