MEDITACIÓNES DE SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE PARA CADA DOMINGO DEL AÑO.
MEDITACIONES DE SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE PARA CADA DOMINGO DEL AÑO.
Para el domingo de la Santísima Trinidad. (Mt 28,18-20).
PUNTO I.
Adorad este Sagrado Misterio, que está completamente por encima de nuestros sentidos, e incluso por encima de nuestra razón.
Los Ángeles y los Santos le
tributan su reverencia sin haber podido nunca penetrarlo.
Contentaos con venerarlo con ellos, y anonadándoos en espíritu y de corazón en la consideración de este Misterio, confesad que cuanto de él podéis decir y concebir es que encierra un Dios en Tres Personas, Padre, Hijo y Espíritu Santo.
He ahí el objeto de la más profunda veneración de la Iglesia, tanto en el Cielo como en la tierra.
Ante tan inefable Misterio, toda rodilla se dobla en el Cielo, en la tierra y en los infiernos, y vosotros debéis reconocer, con todos los espíritus
Bienaventurados, que Santo, Santo, Santo es el Señor Dios Omnipotente, y que todo el mundo está lleno de su Gloria y de su majestad.
Él es, en efecto, quien merece toda la Gloria, y el único a quien corresponde, pues no hay otro, sino Él, que sea algo por sí mismo.
Tributad hoy vuestros homenajes a este Divino Misterio, y confesad que está por encima de cualquier otro Misterio, porque es el principio de todos los demás.
PUNTO II.
Con justa razón se puede llamar al misterio de la Santísima Trinidad misterio de Fe, porque sólo la Fe brilla en este Misterio.
Sólo ella nos permite conocerlo,
aunque superficialmente, y en la medida en que es posible durante esta vida.
Sólo ella mantiene nuestro espíritu fijo en la consideración de este supremo
Misterio, que excede infinitamente la capacidad del espíritu humano.
Sólo ella, arrancando el espíritu de las tinieblas de la infidelidad, lo vuelve a introducir en la profundidad de estas Sagradas tinieblas, de las que se vale la Fe para mantenernos en cautividad.
¡Dichosa oscuridad que vela nuestro entendimiento y humilla nuestra razón!
En los demás Misterios hay algo sensible que los acompaña y presta apoyo, de algún modo, a nuestros sentidos y nuestra razón; pero en éste, ni los sentidos ni la razón tienen acceso.
Pedid, pues, a Dios Fe abundante para creer en este Sagrado Misterio, y decid, confesando abiertamente un Dios en tres personas, que son bienaventurados los que creen sin haber visto.
PUNTO III.
Si es cierto que este misterio, que no tiene semejante en eminencia y santidad, es el primer objeto de la veneración de todos los fieles, mucho más digno de respeto debe ser para vosotros, que os comprometéis a enseñarlo y a darlo a conocer a los niños, que son las plantas animadas del campo de la Iglesia.
Ellos, igual que vosotros, desde su bautismo están consagrados a la Santísima Trinidad.
De ella llevan las señales, impresas en sus almas, y a este adorable Misterio son deudores de la unción de la Gracia, derramada en sus corazones.
Es muy justo que vosotros, que estáis encargados de explicar este misterio en la medida que la Fe lo permite, lo reconozcáis como la fuente de toda luz, el sostén de la Fe y el primer fundamento de nuestra Religión.
Con esta mira debéis, en este día, tributar honor muy especial y consagraros por completo a la Santísima Trinidad, para contribuir, en la medida que podáis, a extender su Gloria por toda la tierra.
A este respecto, penetraos del espíritu de vuestro Instituto, y animaos del celo con que Dios quiere que estéis henchidos, para comunicar a los niños el conocimiento de este Sagrado Misterio.
ORACION:
Dios Todopoderoso y Eterno, que has concedido a tus siervos, mediante la verdadera Fe, conocer la Gloria de la Trinidad Eterna y adorar su Unidad en sumo poder, te rogamos que, permaneciendo firmes en la misma Fe, seamos intrépidos ante toda adversidad.
Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la Unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.
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