CATENA AUREA: 1° DE JULIO FIESTA DE LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE CRISTO.


CATENA AUREA: 1° DE JULIO:
FIESTA DE LA PRECIOSÍSIMA SANGRE
DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO.

"Él mismo, es el que vino a través de agua y de sangre." 
(I Juan V, 6).

EPISTOLA:

"Hermanos: 
Cristo, empero, al aparecer como Sumo Sacerdote de los bienes venideros, entró en un tabernáculo más amplio y más perfecto, no hecho de manos, es decir, no de esta creación; por la virtud de su propia sangre, y no por medio de la sangre de machos cabríos y de becerros, entró una vez para siempre en el Santuario, después de haber obtenido redención eterna. Porque si la sangre de machos cabríos y de toros y la ceniza de la vaca santifica con su aspersión a los inmundos y los purifica en la carne, ¿cuánto más la sangre de Cristo, que por su Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mácula a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis a Dios vivo? Por esto Él es mediador de un pacto nuevo a fin de que, una vez realizada su muerte para la redención de las transgresiones cometidas durante el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia Eterna".
Hebreos IX, 11-15.

EVANGELIO:

"En aquél tiempo dijo Jesús cuando hubo tomado el vinagre: 
“Está cumplido”, e inclinando la cabeza, entregó el espíritu. 
Como era la Preparación a la Pascua, para que los cuerpos no quedasen en la cruz durante el Sábado –porque era un día grande el de aquel Sábado– los judíos pidieron a Pilato que se les quebrase las piernas, y los retirasen. Vinieron, pues, los soldados quebraron las piernas del primero, y luego del otro que había sido crucificado con Él. Mas llegando a Jesús y viendo que ya estaba muerto, no le quebraron las piernas; pero uno de los soldados le abrió el costado con la lanza, y al instante salió sangre y agua. 
Y el que vio, ha dado testimonio –y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad– a fin de que vosotros también creáis". Juan XIX, 30-35.

CATENA AUREA:
Explicación de los Santos Padres.

San Agustín, ut supra.

Y porque no convenía que quedase nada por cumplir antes de su muerte. Sigue: 
"E inclinada la cabeza, dio su espíritu". Concluidas todas las cosas que debían ejecutarse, esperaba como el que tenía poder para dejar su alma y volver a tomarla.

San Gregorio, Moralium, 11, 3.

Aquí se dice espíritu en lugar del alma, porque si el Evangelista hubiera entendido por espíritu otra cosa diferente que el alma, saliendo el espíritu, el alma hubiera quedado.

Crisóstomo, ut supra.

No inclinó la cabeza porque expiró, sino que cuando inclinó la cabeza, entonces expiró. 
Por cuya razón dijo el Evangelista que era el Señor de todas las cosas.

San Agustín, ut supra.

¿Quién hay que pueda dormir cuando quiera, como Jesús murió cuando quiso? 
¡Cuán terrible ha de ser su poder cuando juzgue, si tanto se manifiesta cuando muere!

Teofilacto.

El Señor entregó su espíritu a Dios Padre, dándonos a entender que las almas de los Santos no permanecen en los sepulcros, sino que van a las manos del Padre de todos. 
Las de los pecadores son llevadas al lugar de las penas, esto es, al infierno.

Crisóstomo, in Ioannem, hom. 84.

Como los judíos se tragaban un camello y hacían escrúpulo de un mosquito, después de consumar tan gran atentado discutían solícita y diligentemente lo que sigue: 
"Los judíos, pues, como era Pascua, a fin de que no permaneciesen los cuerpos en la cruz en el Sábado", etc.

Beda.

Parasceve (esto es preparación) era llamado el día sexto, porque en aquel día los israelitas preparaban dos comidas, pues era muy grande aquel día de sábado (por la solemnidad de la Pascua).
"Rogaron, pues, a Pilato que les rompieran las piernas a los ajusticiados".

San Agustín, ut supra.

Con mucha precaución se abstuvo el Evangelista de usar las palabras hirió su costado, o lo rasgó, sino abrió, a fin de que en cierto modo se franqueara la puerta por donde brotaron los sacramentos de la Iglesia, sin los cuales no se entra en la verdadera vida. Y sigue: 
"Y al instante salió sangre y agua".
La sangre fue derramada por la remisión de los pecados, y el agua para suave bebida y purificación. 
Esto había sido prefigurado por la puerta que a Noé se le mandó abrir en el costado del arca para que entraran los animales que se habían de salvar del diluvio, en los que se simbolizaba la Iglesia. 
Por esta razón fue hecha la primera mujer del costado de Adán dormido, y este segundo Adán, inclinando la cabeza, durmió en la cruz, para que fuese formada su esposa y saliera de su costado durante su sueño. 
¡Oh muerte que a los muertos resucitas! 
¿Qué hay más puro que esta sangre? ¿Qué más saludable que esta herida?

Crisóstomo, ut supra.

Como de aquí toman origen los Sagrados Misterios, cuando te acercares al tremendo Cáliz, acércate como si fueras a beber del costado de Cristo.

Crisóstomo, ut supra.

Como si dijéramos: 
No lo oyó a otro, sino que lo vio por sí mismo y es verdadero su testimonio, lo que añadió con razón, contando la injuria hecha a Cristo y dando éste señal admirable para llamar la atención. 
También lo dijo para que enmudecieran los herejes, y para profetizar futuros misterios que se ocultaban bajo este tesoro.
Sigue: 
"Y él sabe que dice verdad, para que vosotros creáis".

San Agustín, ut supra.

Lo dice quien lo vio, para que crea el que no lo vio. 
Dos testimonios cita de las Escrituras sobre estos acontecimientos; pues el que había dicho: 
"No quebraron a Jesús las piernas", añadió: 
"Esto sucedió para que se cumpliese la Escritura, que dice: 
No desmenuzaréis ninguno de sus huesos" ( Ex 12,46), etc.
Este precepto había sido dado en la antigua Ley a aquellos que inmolaban el cordero, que fue la figura de la Pasión del Señor. 
Uno de los soldados abrió su costado con una lanza, y a esto se refiere el otro testimonio, que dice:
"Y otro pasaje de la Escritura dice: ellos dirigieron su mirada al que atravesaron", cuyas palabras contienen la promesa de Cristo que había de ser Crucificado en su propia carne.

ORACION:

Omnipotente y Sempiterno Dios, que constituiste a tu Unigénito Hijo Redentor del género humano, y quisiste aplacarte con su Sangre: 
Te suplicamos nos concedas, que de tal modo veneremos con solemne culto el precio de nuestra Salvación, y seamos preservados en la tierra, por su Virtud, de los males de la vida presente, que gocemos para siempre de su fruto en el Cielo.
Por Nuestro Señor Jesucristo Tú Hijo que vive y reina contigo en la Unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.

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