CATENA AUREA. 20 DE JUNIO, CONMEMORACION DE SAN SILVERIO, PAPA Y MÁRTIR.
CATENA AUREA. 20 DE JUNIO.
CONMEMORACION DE SAN SILVERIO, PAPA Y MÁRTIR.
"Nada temáis a los que matan el cuerpo y no pueden matar el alma: temed antes al que puede arrojar alma y cuerpo en el infierno". (Mateo 10, 28).
EPISTOLA:
"Vosotros, empero, carísimos, acordaos de lo que os ha sido preanunciado por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo, que os decían: “En el último tiempo vendrán impostores que se conducirán según sus impías pasiones. Éstos son los que disocian, hombres naturales, que no tienen el Espíritu. Vosotros, empero, carísimos, edificándoos sobre el fundamento de la santísima fe vuestra, orando en el Espíritu Santo, permaneced en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para la Vida Eterna".
Judas I, 17-21.
EVANGELIO:
"En aquél tiempo:
Dijo Jesús a sus discípulos:
No creáis que he venido a traer la paz sobre la tierra. No he venido a traer paz, sino espada. He venido, en efecto, a separar al hombre de su padre, a la hija de su madre, a la nuera de su suegra; y serán enemigos del hombre los de su propia casa. Quien ama a su padre o a su madre más que a Mí, no es digno de Mí; y quien ama a su hijo o a su hija más que a Mí, no es digno de Mí. Quien no toma su cruz y me sigue, no es digno de Mí. Quien halla su vida, la perderá; y quien pierde su vida por Mí, la hallará”. Quien a vosotros recibe, a Mí me recibe, y quien me recibe a Mí, recibe a Aquel que me envió. Quien recibe a un profeta a título de profeta, recibirá la recompensa de profeta; quien recibe a un justo a título de justo, recibirá la recompensa del justo y quienquiera diere de beber tan sólo un vaso de agua fría a uno de estos pequeños, a título de discípulo, en verdad os digo, no perderá su recompensa”.
Mateo X, 34-42.
CATENA AUREA.
Explicación de los Santos Padres.
San Jerónimo.
Porque todo el mundo, al advenimiento de la fe cristiana, se hallaba dividido: cada casa tenía sus infieles y sus creyentes y por consiguiente, un combate beneficioso debía poner fin a una paz mala.
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 35,1.
Dijo esto como consolando a los discípulos, lo cual es como si les hubiera dicho: "No os turbéis", como si estas cosas sucedieran fuera de lo que esperábais, porque yo he venido a dar principio al combate. Y no dijo el combate, sino lo que es más difícil, "la espada". Porque quiso El, por la aspereza de las palabras, excitar más su atención, a fin de que no desmayasen después en las dificultades que se les presentarían y para que nadie pudiera decir que había ocultado con expresiones suaves las cosas difíciles. Porque vale más la dulzura en las cosas que en las palabras. No se detuvo El en estas amenazas, sino que les expuso desde luego la clase de combate que habían de sostener y les manifestó que el combate era más terrible que toda una guerra civil, diciendo: "Porque he venido a separar al hombre de su padre y a la hija de su madre"; en cuyas palabras hace ver que, no solamente será el combate en el hogar de la familia, sino hasta entre aquellos que estén más estrechamente unidos por los lazos del corazón o la naturaleza de las cosas: la prueba más evidente del poder de Cristo consiste en que los Apóstoles que escuchaban estas palabras las tomaran para sí y las inculcaran a otros.
San Agustín, quaestiones evangeliorum, 3.
O de otra manera:
"He venido a separar al hombre de su padre", significa aquel que renuncia al diablo, de quien él era hijo:
"Y el hijo de su madre", es decir, al pueblo de Dios de la ciudad mundana, esto es, de la perniciosa sociedad humana, significada en la Escritura, ya por Babilonia, ya por el Egipto, ya por Sodoma y ya por una multitud de otras denominaciones.
"A la nuera de su suegra", es decir, a la Iglesia de la Sinagoga, que produjo, según la carne, a Cristo, Esposo de la Iglesia.
Y son ellos divididos por la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios:
"Y los enemigos del hombre son sus domésticos", con quienes, por costumbre, antes había estado unido.
San Hilario, in Matthaeum, 10
O bien aquellos que han crucificado su cuerpo y con él sus vicios y sus concupiscencias, son de Cristo ( Gál 5) y es indigno de Cristo el que no sigue al Señor después de haber tomado su cruz, por la que nosotros sufrimos con El, morimos, somos enterrados y resucitados, para vivir con espíritu nuevo en este Misterio de la Fe.
San Gregorio Magno, homiliae in Evangelia, 57.
La palabra cruz viene de cruciatu (tormento o mortificación). Nosotros podemos cargar con la cruz de dos maneras: o bien dominando nuestra carne por medio de la abstinencia o bien haciendo nuestras por compasión las neecesidades del prójimo.
Pero es preciso tener presente, que hay algunos que hacen alarde de la mortificación, no por Dios, sino por una gloria vana y hay también algunos que se entregan por compasión al servicio del prójimo de una manera carnal y no espiritual, de suerte que le conducen como con cierta compasión, no a la virtud sino al pecado.
Y así parece que ellos llevan la cruz, pero no siguen al Señor y. Por esto dice:
"Y me sigue".
San Jerónimo.
Al mandar el Señor a sus discípulos a predicar, les enseña a no temer los peligros y a sujetar sus afectos a la fe. Y les había mandado no tener oro, ni llevar dinero en sus cintos, dura posición para los evangelistas.
Porque ¿de dónde habían de sacar para sus gastos?
¿De dónde para su sustento?
¿De dónde para cubrir todas las demás necesidades?
Por eso El suaviza la dureza de estos mandatos con la esperanza de las promesas, diciéndoles:
"El que os recibe a vosotros, a Mí me recibe", a fin de que todo fiel crea que al recibiros a vosotros ha recibido al mismo Cristo.
San Hilario, in Matthaeum, 10.
O también:
previendo El que había de haber muchos que no teniendo más gloria que la que da el nombre de apóstol y que por las acciones de su vida harían dudosa toda verdad, no deja sin recompensa el obsequio que por un motivo religioso se haga a éstos mismos.
Porque aunque éstos sean los más pequeños de todos, esto es, los últimos de los pecadores, los servicios que se les haga, aun los más insignificantes expresados por el vaso de agua fría, tendrán valor, porque no se dio el honor a los pecados del hombre, sino al nombre de discípulo.
ORACION.
Mira con Misericordia a tu Rebaño, Pastor Eterno, y manténlo bajo tu constante protección, por la intercesión del Bienaventurado Silverio, tu Mártir y Soberano Pontífice, a quien constituiste Pastor de toda la Iglesia.
Por Nuestro Señor Jesucristo Tú Hijo que vive y reina contigo en la Unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.
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