CATENA AUREA: FIESTA DE LA NATIVIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA.


CATENA AUREA: 24 DE JUNIO.
FIESTA DE LA NATIVIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA.

"En verdad, os digo, ninguno de entre los hijos de mujer ha sido mayor que Juan Bautista". 
(Mateo 11, 11).

EPÍSTOLA:

"Oídme islas; prestad atención, pueblos lejanos: 
Yahvé me llamó desde el seno materno, desde las entrañas de mi madre se acordó de mi nombre. 
Él hizo mi boca cual espada afilada, me escondió, bajo la sombra de su mano me convirtió en saeta aguda, dentro de su aljaba me tenía guardado. 
Y me dijo: 
“Tú eres mi siervo, oh, Israel, en ti me glorificaré.” 
Ahora dice el Señor, el que desde el seno materno me formó para siervo suyo, para conducir a Jacob nuevamente a Él, y para reunir con Él a Israel —pues soy glorioso a los ojos del Señor, y mi Dios es mi fuerza—. 
Así dice: 
“Poca cosa es que tú me sirvas para restaurar las tribus de Jacob, y convertir a los sobrevivientes de Israel; por lo cual te pondré por luz de las naciones, para que llegue mi salvación hasta los términos de la tierra.” 
Así dice el Señor, el Redentor de Israel y su Santo, al despreciado entre los hombres, al abominado de las gentes, al esclavo de los tiranos: 
“Reyes verán y se levantarán; príncipes, y se postrarán en honor del Señor, que es fiel, por amor del Santo de Israel, que te ha escogido.” 
Isaías XLIX, 1-3, 5, 6, 7.

EVANGELIO:

"Y a Isabel le llegó el tiempo de su alumbramiento, y dio a luz un hijo. Al oír los vecinos y los parientes la gran misericordia que con ella había usado el Señor, se regocijaron con ella. 
Y, al octavo día vinieron para circuncidar al niño, y querían darle el nombre de su padre: 
Zacarías. Entonces la madre dijo: 
“No, su nombre ha de ser Juan”.
Le dijeron: 
“Pero nadie hay en tu parentela que lleve ese nombre”.
Preguntaron, pues, por señas, al padre cómo quería que se llamase.
El pidió una tablilla y escribió:
“Juan es su nombre”.
Y todos quedaron admirados. 
Y al punto le fué abierta la boca y lengua, y se puso a hablar y a bendecir a Dios. 
Y sobrecogió el temor a todos sus vecinos, y en toda la montaña de Judea se hablaba de todas estas cosas; y todos los que las oían las grababan en sus corazones, diciendo: “¿Qué será este niño”?
Pues la mano del Señor estaba con él. Y Zacarías su padre fué colmado del Espíritu Santo y profetizó así: 
Bendito sea el Señor, el Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su Pueblo". 
Lucas I, 57-68.

CATENA AUREA:
Explicación de los Santos Padres.

San Juan Crisóstomo.

El Señor quiso retardar el parto de Isabel para que aumentase la alegría y aquella mujer se hiciese más célebre. Por lo cual sigue: 
"Y oyeron sus vecinos". 
Los que habían conocido su esterilidad fueron testigos de la gracia divina. 
Ninguno se marchaba en silencio después de haber visto al infante, sino que alababan a Dios porque lo había concedido de un modo inesperado.

San Ambrosio.

El Santo Evangelista hizo bien al prenotar que muchos creyeron que el niño debía llamarse Zacarías, como su padre; a fin de que se observe que no desagradó a la madre el nombre de alguno de la familia, sino que el Espíritu Santo le inspiró aquél que el Angel había anunciado ya a Zacarías. Y ciertamente que él no pudo declarar a su mujer el nombre del hijo, sino que Isabel aprendió por inspiración lo que no había aprendido del marido. 
De donde sigue: 
"Y respondiendo", etc. 
No os admiréis de que esta mujer cite un nombre que no ha oído, puesto que el Espíritu Santo, que había mandado al Angel, se lo reveló a ella. 
Ni podía ignorar al precursor el que había vaticinado a Cristo. 
Y por esto sigue: 
"Y le dijeron", etc., para que se entienda que éste no es un nombre de familia, sino de profeta. 
También se pregunta a Zacarías por señas. 
Y prosigue: 
"Y preguntaban por señas al padre del niño", etc. 
Pero como la incredulidad le había quitado el oído y el habla, lo que no podía decir con la voz lo dijo con las manos y con las letras. 
Prosigue: 
"Y pidiendo una tableta, escribió, diciendo: 
Juan es su nombre", etc. 
Esto es, no somos nosotros quienes le ponemos el nombre, sino que ya lo ha recibido de Dios.

Beda.

En sentido alegórico, la celebrada natividad de Juan es la gracia incoada del Nuevo Testamento, a la cual los vecinos y parientes querían más bien imponer el nombre de su padre que el de Juan. 
Porque los judíos, que estaban como unidos a él por afinidad con la observancia de la ley, querían más seguir la justicia que procedía de la ley que recibir la gracia de la fe. 
Pero la madre con palabras y el padre con letras procuran pronunciar el vocablo Juan -esto es, gracia de Dios-. Porque la misma ley, los salmos y los profetas, predican la gracia de Jesucristo con clarísimos oráculos. Aquel sacerdocio antiguo, con las sombras figurativas de ceremonias y sacrificios, le da también testimonio. Con razón Zacarías habla en el octavo día después de nacido su hijo; porque por medio de la resurrección del Señor, que se verificó dentro del octavo día -esto es, después del día séptimo, o sea el sábado-, se dieron a conocer los secretos del sacerdocio legal.

Teofilacto.

Así como todo el pueblo estaba admirado del mutismo de Zacarías, así también se admiró cuando lo oyeron hablar. 
Por esto se dice: "Y vino temor sobre todos los vecinos,...", a fin de que esos dos prodigios hiciesen pensar algo grande acerca del recién nacido. 
Todo esto se disponía así, a fin de que, el que debía ser testigo de Cristo, fuese también digno de fe. De donde sigue:
"Y todos los que las oían las conservaban en su corazón, diciendo: ¿Quién pensáis que será?"

San Juan Crisóstomo.

Bendiciendo Zacarías a Dios, anuncia que ya ha visitado a su pueblo; ya se quiera entender a los israelitas materiales -porque había venido a las ovejas que habían perecido de la casa de Israel- ( Mt 15,24), ya a los espirituales -esto es, a los fieles-, que fueron dignos de esta visita, haciendo eficaz para sí mismos la provisión divina -esto es, su providencia-.

Beda.

Visitó, pues, el Señor a su Pueblo, como desfallecido por una larga enfermedad; y lo redimió, como del pecado, comprándolo con la sangre de su Unigénito Hijo. 
Y como Zacarías conocía que pronto se iba a sacrificar, según costumbre de los profetas, lo cuenta ya como hecho. Dice, pues: 
"A su pueblo", no porque le halló suyo cuando vino, sino porque visitándolo lo hizo suyo.

ORACION:

Oh Dios! Que nos haces honrar este día con el nacimiento de San Juan; concede a tus pueblos la gracia de los Goces Espirituales, y guía las almas de todos los fieles por el camino de la Salvación Eterna. 
Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la Unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.

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