CATENA AUREA: FIESTA DE SAN PAULINO DE NOLA, OBISPO Y CONFESOR.


CATENA AUREA. 
22 DE JUNIO.
SAN PAULINO DE NOLA,
OBISPO Y CONFESOR.

"Aclamad a Dios, moradores todos de la tierra:
servid al Señor con alegría". 
(Salmos XCIX, 1).

EPISTOLA:

"Hermanos: 
Ya conocéis la Gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros por su pobreza os enriquezcáis. 
Y en ello os doy consejo, porque esto conviene a vosotros, como quienes os adelantasteis desde el año pasado, no sólo en hacer sino también en querer. 
Ahora, pues, cumplidlo de hecho, para que, como hubo prontitud en el querer, así sea también el llevarlo a cabo en la medida de lo que poseéis. 
Pues cuando hay prontitud se acepta conforme a lo que uno tiene, no a lo que no tiene. 
No de tal modo que otros tengan holgura, y vosotros estrechez, sino que por razón de igualdad, en esta ocasión vuestra abundancia supla la escasez de ellos, para que su abundancia, a su vez, supla la escasez vuestra, de manera que haya igualdad, según está escrito: 
“El que (recogió) mucho no tuvo de sobra; y el que poco, no tuvo de menos”. II Corintios VIII, 9-15.

EVANGELIO:

"En aquel tiempo: 
Dijo Jesús a sus Discípulos: 
No tengas temor, pequeño rebaño mío, porque plugo a vuestro Padre daros el Reino. 
Vended aquello que poseéis y dad limosna. 
Haceos bolsas que no se envejecen, un tesoro inagotable en los cielos, donde el ladrón no llega, y donde la polilla no destruye. 
Porque allí donde está vuestro tesoro, allí también está vuestro corazón". Lucas XII, 32-34.

CATENA AUREA:
Explicación de los Santos Padres.

Crisóstomo, In Matthaeum hom. 26.

No hay pecado que no pueda borrar la limosna que es remedio contra toda llaga. 
Pero la limosna no se hace sólo con dinero, sino también por las obras, como cuando alguno protege a otro, cuando un médico cura, o cuando un sabio aconseja.

San Basilio, in Cat. graec. Patr., ex Asceticis, id est, Regulis brevioribus, ad interrogat. 92.

Alguno preguntará: 
¿en virtud de qué consideración es conveniente vender lo que se posee? 
¿Acaso porque es naturalmente dañoso, o por la tentación que ofrece al hombre? 
A esto debe contestarse, en primer lugar, que si cada una de las cosas que existen en el mundo fuese mala por sí misma, no habría creatura de Dios, porque toda creatura de Dios es buena ( 2Tim 4). 
En segundo lugar, que el precepto del Señor no nos ha enseñado a arrojar como malo lo que poseemos sino a distribuirlo, porque dice: 
"Y dad limosna".

Beda.

Debe entenderse sencillamente en esto que el dinero que se guarda desaparece y que dado al prójimo produce un fruto eterno en los cielos. 
O bien que el tesoro de las buenas obras, si se coloca en asunto de interés mundano, se corrompe y desaparece fácilmente. 
Pero si se ahorra, no para merecer exteriormente la aprobación de los hombres -como el ladrón que roba de fuera- ni para buscar interiormente la vanagloria -como la polilla que destruye en lo interior- sino con santa intención, no se corrompe.

San Eusebio, in Cat. graec. Patr.

Porque todo hombre depende naturalmente de aquello de que está apasionado y fija toda su alma en aquello que cree que puede darle todo lo que le conviene. 
Por tanto, si alguno fija toda su atención y su afecto -lo que llamó corazón- en las cosas de la vida presente, únicamente se ocupa de las cosas de la tierra. Pero si se fija en las cosas del cielo, allí tendrá también su corazón. 
De modo que parecerá que trata con los hombres sólo por el cuerpo, pero que su alma ha alcanzado ya las mansiones del cielo.

ORACION.

Oh Dios, que has prometido la Vida Eterna y multiplicada cien veces a quienes, por tu Amor, renuncian a todo lo que hay en este mundo: concédenos benignamente que, imitando al Santo Obispo Paulino, despreciemos las cosas terrenales y deseemos solo las celestiales. 
Tú, que eres Dios, y vives y reinas con Dios Padre en unidad con el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.

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