MEDITACION DE SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE PARA EL DOMINGO EN LA INFRAOCTAVA DE CORPUS CHRISTI.
MEDITACION DE SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE PARA SEGUNDO DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS, EN LA OCTAVA DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO.
(Lc 14,16-24).
Del honor que Dios nos dispensa
invitándonos a recibir a Jesucristo en la Eucaristía.
PUNTO I.
Vosotros mismos sois aquellos a quienes el Padre Eterno invita hoy a que acudan a su festín, para recibir en él a su Hijo Jesucristo en la Eucaristía.
La gente del siglo se excusa de acudir a El:
Uno dice que ha comprado una tierra, y que necesariamente tiene que ir a verla; otro, que quiere probar cinco yuntas de bueyes que ha adquirido; otro, que se ha casado.
Unos se excusan con sus negocios, otros con los placeres que desean disfrutar; y unos y otros prefieren sus negocios y sus propias satisfacciones a los ejercicios de Piedad y de Religión, y sobre todo, al mayor honor que pueden tener en la tierra, y que debieran considerar el más agradable en este mundo, que es recibir a Jesucristo en la Eucaristía.
Deplorad la ceguera de las gentes que viven en el siglo y según las máximas del siglo, y que prefieren cosas temporales a un manjar tan delicioso, que es Jesucristo, que, al entrar en ellos, los hace partícipes de la Divinidad misma.
PUNTO II.
Es incomprensible que hombres que han nacido para el Cielo, que en el Bautismo se comprometieron a llevar vida Santa, descuiden los medios que Dios les da para santificarse, y sobre todo, el principal, que es la Comunión del Cuerpo de Jesucristo, quien, uniéndose a ellos, les comunica abundantemente las Gracias de que son capaces, y que Él les ha preparado.
Si el cuerpo, según Nuestro Señor, es más que el vestido, ¿qué es el cuerpo en comparación con el alma?
¿No es mucho más justo dejar de lado el cuerpo y todo lo que es temporal, para pensar primero en el alma, y atender sus necesidades?
Si un Rey hubiera querido hacer a esas gentes, entregadas a los cuidados del siglo, el honor de alojarse a su casa, ¿se habrían negado a recibirlo por tan
fútiles pretextos?
Por tanto, es muy adecuado aplicar al rechazo que la mayoría tienen a comulgar, a causa de sus asuntos temporales, lo que Jesucristo dice en el Evangelio:
Cuando venga el Hijo del Hombre, es decir, cuando se ofrezca para ser Alimento Espiritual de los hombres, ¿creéis que encontrará Fe en la tierra?
La falta de Fe es, en efecto, lo que induce a los hombres a apartarse así de la Comunión.
PUNTO III.
Vosotros, que tenéis la dicha de vivir apartados del mundo y que, para haceros dignos de vuestro Ministerio, habéis de llevar vida que se aproxime a la de los Ángeles, debéis también consideraros felices por recibir con frecuencia este Pan de los Ángeles, que el mismo Jesucristo os ofrece, y con el cual desea saciaros
plenamente.
¿Podríais acaso excusaros de asisitir a tan Delicioso Festín, en el cual, cualquier corazón que ame a Dios encuentra cuanto puede apetecer?
Jesucristo os dice que se quitará a quien no tiene y que se dará a aquel que tiene; de lo que puede deducirse, en relación con el Santísimo Sacramento, que las Gracias que habrían recibido quienes de El se alejan, se dan a los que tienen la dicha de acercarse a El.
Para aprovechar beneficio tan grande, apresuraos, pues, a comulgar, y hacedlo con Fe.
Cometeríais inmenso error si os excusarais de hacerlo, disponiendo de tantos medios y de facilidad tan grande.
Persuadíos de que cualquiera que fuese la excusa que diereis a Jesucristo para dispensaros de ello, no está Él dispuesto a recibirla.
ORACION:
Oh Dios!, que bajo un
Sacramento Admirable, nos dejaste el Memorial de tu Pasión; te pedimos, Señor, nos concedas celebrar de tal manera los Sagrados Misterios de tu Cuerpo y Sangre, que sintamos constantemente en nosotros el fruto de tu Redención.
Que vives y reinas con Dios Padre, en la Unidad del Espíritu Santo, y eres Dios por los siglos de los siglos. Amén.
LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.
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