MEDITACIÓN DE SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE PARA LA FIESTA DE CORPUS CHRISTI.
MEDITACION DE SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE PARA LA FIESTA DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO.
PUNTO I.
Es, sin duda, gran honor para los hombres que Dios quiera morar siempre con ellos y, en cierto modo, hacerse sensible a ellos, en el Santísimo Sacramento de la Eucaristía, para proporcionarles abundantes Gracias, tanto interiores como exteriores.
Los Ángeles se contentan con adorarlo y anonadarse ante este
Sagrado depósito que constituye el consuelo de los hombres sobre la tierra.
Hoy es cuando toda la Iglesia pone su atención en El, y cuando todos los Fieles se unen de espíritu y de corazón, para agradecer tan gran favor.
Penetraos de las mismas intenciones y tributad a Jesucristo, en este Misterio, vuestras humildísimas acciones de gracias, por la Bondad que muestra al comunicarse a vosotros en este Sacramento, y al estar siempre dispuesto a daros profusamente sus Gracias.
PUNTO II.
El Amor que Jesucristo os manifiesta en este Augusto Sacramento, bien merece que, en justa correspondencia, le atestigüéis hoy amor singularísimo, por medio bde un profundísimo respeto, exterior e interior, a este Adorable Misterio.
En este día, en la Iglesia, se esmeran todos en testimoniar el mayor respeto exterior que sea posible a este Dios escondido.
Con este fin se expone el
Santísimo Sacramento sobre los Altares, durante toda la Octava; y hoy se lo lleva solemnemente en procesión, para que los Cristianos se animen unos a otros a honrarlo en este Santo Tiempo y a frecuentar las iglesias.
Tened suma veneración a este Sagrado Misterio.
Llevad a vuestros discípulos a
que lo veneren, y cuidad de que visiten el Santísimo Sacramento, en estos Santos días, con piedad nada común.
PUNTO III.
El respeto exterior sería poco apreciado por Dios y por el mismo Jesucristo si no lo acompañáis con el anonadamiento interior, que es lo único capaz de hacer digno de Dios ese respeto interior, por muy grande que sea.
Los hombres quedan satisfechos con el honor que se les tributa en lo exterior, sin preocuparse de si el corazón se corresponde con él.
Pero Dios quiere que el honor que se le tributa y el respeto que se le manifiesta, procedan mucho más del interior que del exterior.
Es también lo que Jesucristo espera de vosotros en la Eucaristía.
Quiere que vuestra alma se derrita, por decirlo así, en su Presencia, en el acatamiento de este Dios de Amor; y que le hagáis patente que lo honráis interiormente, como Él os lo exige, por la atención continua a las bondades que os ha prodigado, entregándose sin reserva a vosotros en este Augusto Sacramento.
Sed fieles a ello.
ORACION:
Oh Dios!, que bajo un Sacramento Admirable, nos dejaste el Memorial de tu Pasión; te pedimos, Señor, nos concedas celebrar de tal manera los Sagrados Misterios de tu Cuerpo y Sangre, que sintamos constantemente en nosotros el fruto de tu Redención.
Que vives y reinas con Dios Padre, en la Unidad del Espíritu Santo, y eres Dios por los siglos de los siglos. Amén.
LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.
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