MEDITACIÓNES DE SAN ANTONIO DE PADUA PARA EL TIEMPO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS.
MEDITACIONES DE SAN ANTONIO DE PADUA PARA El TIEMPO DESPUES DE PENTECOSTÉS.
Combate entre los demonios y los Justos.
"En aquel tiempo dijo Jesús a sus Discípulos:
un hombre preparó una gran cena y convidó a mucha gente.
A la hora de la cena envió a su siervo que dijera a los invitados:
Vengan!" (Lc 14, 16‑17).
Se lee en el Primer Libro de los Reyes:
"Los filisteos reunieron sus fuerzas para el combate.
Se concentraron en Socó de Judá y acamparon entre Socó y Azecá, en el territorio de Damín.
También Saúl y los hombres de Israel se reunieron y acamparon en el valle del Terebinto, y se dispusieron en orden de batalla frente a los filisteos".
(1Rey 17, 1‑2).
Los filisteos se interpretan: "caídos por ebriedad"; Socó, "tiendas"; Judá, "confesión"; Azecá, "red" o "lazo"; Damín, "roja" de sangre.
Los filisteos son los demonios que, embriagados por la bebida de la soberbia, cayeron del Cielo.
Estos reunieron sus fuerzas y se concentraron para la batalla en Socó de Judá, o sea, para pelear contra los que militan en las tiendas de la penitencia; y acamparon entre Socó y Azecá, en el territorio de Damín.
Los demonios persiguen a los Justos, para hacerlos caer en las redes de las perversas sugestiones y con el engaño llevarlos hasta la sangre del pecado.
Se lee en el Tercer Libro de los Reyes que:
"Los perros lamieron la sangre de Acab". (3 Rey 22, 38).
Los perros son los demonios, que lamen la sangre de Acab ‑nombre que significa: "hermanos (hijos) del mismo padre" o sea, de aquel que solía habitar en fraternidad con los penitentes, que tienen un solo Padre, Dios.
En cambio, los hijos de Israel, o sea, los verdaderos predicadores, unidos en la única Fe, deben dirigir la fuerza de la mente y de la predicación al combate contra los demonios.
¿Y en qué lugar?
Naturalmente en el valle del Terebinto, o sea, en la humildad de la Cruz, de la que rezumó la Preciosísima resina de la Sangre de Jesucristo, que dice en el Evangelio:
"Un hombre preparó una gran cena".
En este Evangelio se deben considerar tres momentos.
Primero:
La preparación de la gran cena y las invitaciones hechas por el siervo. Segundo:
Las excusas de los convidados:
"Y todos comenzaron a excusarse".
Tercero:
La admisión a la cena de los pobres, de los débiles, de los ciegos y de los cojos:
El dueño de casa, irritado Intentaremos concordar estas tres partes del Evangelio con algunos relatos del Libro Primero de los Reyes.
En el Introito de la Misa del Proximo Domingo se canta:
"El Señor es mi protector".
(Salm 17, 19).
Y se lee la Epístola del Bienaventurado Juan:
"No se extrañen, si el mundo los odia".
Este pasaje lo vamos a dividir en tres partes, para establecer una concordancia con las tres partes del Evangelio.
La primera parte:
"No se extrañen".
La segunda:
"En esto hemos conocido el amor de Dios".
La tercera:
"Si uno posee las riquezas de este mundo".
ORACION.
Oh Dios, fortaleza de quienes esperan en Ti, escucha benignamente nuestras súplicas; y ya que la debilidad humana nada puede sin Ti, concédenos la ayuda de tu Gracia para observar tus Mandamientos y agradarte en nuestras intenciones y acciones.
Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la Unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.
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