TEXTOS PARA EL MES DEL SAGRADO CORAZON. NOVENA AL CORAZÓN EUCARÍSTICO DE JESÚS.


NOVENA AL CORAZÓN EUCARÍSTICO DE JESÚS.

DÍA III.

+ En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

+ Ven, Espíritu Santo; ¡ven por María! Amén. ¡Aleluya!

V/. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. 
R/. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. V/. Amén.

Consideración:

Al partir de este mundo el Pastor amante, que quiso morir por amor de las almas, a sus amadas ovejas, compradas con su Sangre, no quiso dejarlas solas en el mundo.
No quiso que en la tierra un corazón que lo ama sufriera por encontrar lejos a quien anhela; por eso Él mismo se hizo cercano a todos, para que todos pudieran hallarlo cerca.
Allí sobre el altar está oculto el Amado, lleno por completo de fuego y de afecto, para inflamar por siempre aquellos corazones que desean amar verdaderamente a su Señor.
Las flechas que lanza, las llamas que enciende ese Pan celestial, quien las experimenta las comprende. 
Un corazón que se acerca al Altar no puede dejar de volver herido y ardiente, si frío había llegado.
Oh almas amantes, hablad y decid las benditas llamas, las dulces heridas que siempre experimentáis cuando os acercáis allí donde os espera vuestro Jesús.
Oh Rey de mi corazón, oh Alimento Divino, ¡ojalá pudiera permanecer siempre en la tierra cerca de Ti, Señor mío, que por mi amor permaneces oculto aquí para mí!
Amén.

Meditemos la Palabra de Dios del Libro de los Salmos (131).

«Señor, no se ensoberbece mi corazón ni mis ojos miran con altivez; no pretendo grandezas ni maravillas que me superan.
Por el contrario, permanezco tranquilo y sereno: como un niño destetado en brazos de su madre, como un niño destetado está mi alma dentro de mí.
Espere Israel en el Señor, desde ahora y para siempre.»

(Pausa de silencio para la meditación)

¿QUIÉN NO AMARÁ AL CORAZÓN TRASPASADO?

Del libro "La Vid Mística" de San Buenaventura de Bagnoregio, Obispo y Doctor de la Iglesia (III):

«Una vez llegados al dulcísimo Corazón de Jesús, y siendo tan bueno permanecer aquí, no nos apartemos fácilmente de Él. 

"¡Qué bueno y qué dulce es habitar en este Corazón!" (cf. Sal 132,1). 

Un buen tesoro, una perla preciosa es tu Corazón, oh excelentísimo Jesús, que hemos encontrado después de excavar en el campo de tu Cuerpo. ¿Quién arrojará esta perla? 
Antes bien, entregaré todas las demás perlas, daré en cambio mis pensamientos, mis afectos y mi propia persona para adquirirla, arrojando toda mi preocupación en el Corazón del buen Jesús, y Él ciertamente me alimentará.
Habiendo encontrado este Corazón, que es tuyo y mío, oh Dulcísimo Jesús, te suplicaré, Dios mío:
Admite mis oraciones en el Santuario de tu escucha; más aún, atráeme por completo a tu Corazón.
Precisamente para esto fue traspasado tu costado:
Para que se nos abriera una entrada. Para esto fue herido tu Corazón:
Para que, libres de las perturbaciones exteriores, podamos habitar en Él. Pero fue herido también para que, por la herida visible, contemplemos la herida invisible del amor.
¿Podía manifestarse mejor este amor ardiente que dejando que una lanza desgarrara no solamente su Cuerpo, sino incluso su mismo Corazón? 

La herida corporal indica, por tanto, la herida espiritual. 
¿Quién no amará este Corazón así traspasado? 
¿Quién no corresponderá al amor de quien tanto nos ama? 
¿Quién no abrazará a un amante tan puro?
Nosotros, pues, que todavía vivimos en este cuerpo, amemos, correspondamos con amor y abracemos, en la medida de nuestras fuerzas, a nuestro Herido, cuyas manos, pies, costado y Corazón fueron atravesados por agricultores impíos; y roguémosle que se digne atar nuestro corazón, todavía duro e impenitente, con el vínculo y la flecha de su Amor.»

De los Escritos de la Sierva de Dios Marie-Adèle Garnier, Fundadora de las Adoratrices del Sagrado Corazón de Jesús de Montmartre (citado en Marco Placentino, El Corazón Eucarístico del Hijo. 

Tesis de Licenciatura en Sagrada Teología Moral, 2020):

«Continúo renovando frecuentemente mi entrega al Corazón de Jesús, ya sea mediante actos de abandono, ya sea dirigiendo hacia Él una mirada o, mejor dicho, un impulso de amor que me transporta totalmente hacia Él.
Percibo también la acción del Espíritu Santo como una compañía, a veces sensible, que me concede una alegría interior. 
Ciertamente, en el cumplimiento de todo esto que se ha convertido para mí en un deber, existen sometimientos, dificultades que vencer y molestias que soportar; sin embargo, todo ello sucede como si fuera fácil y agradable.
De esto me siento extraordinariamente sorprendida, si no fuera porque veo la acción del Espíritu Santo; y por eso hago todo lo posible para permanecer entregada a su dirección.»

¡He aquí hasta dónde ha llegado tu excesiva caridad, oh Amadísimo Jesús mío!
Con tu Carne y con tu Preciosísima Sangre me has preparado una Mesa Divina para entregarte todo entero a mí.
¿Quién te impulsó a tales excesos de Amor? 
Ciertamente nadie más que tu Amantísimo Corazón.
Oh Adorable Corazón de Jesús, ardentísimo Horno del Divino Amor, recibe mi alma en tu Sacratísima llaga, para que en esta escuela de Caridad aprenda a amar de nuevo a aquel Dios que me dio pruebas tan admirables de su amor.bAmén.

+ Padre Nuestro...

ORACIÓN:

Señor Jesucristo, que derramando sobre los hombres las riquezas de tu Amor instituiste la Eucaristía y el Sacerdocio, concédenos amar ardientemente tu Amadísimo Corazón y servirnos siempre dignamente de tus dones.
Tú que eres Dios y vives y reinas con Dios Padre, en la Unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.
Amén.

V/. María, Madre de la Eucaristía.
R/. Ruega por nosotros y ayúdanos a encontrar refugio en el Corazón traspasado de tu Hijo, fuente de amor, de Misericordia y de Vida Eterna.

+ Dios te salve, María...

El Señor nos bendiga, nos preserve de todo mal y nos conduzca a la vida eterna.
Amén.

+ El himno inicial es de San Alfonso María de Ligorio; la invocación después de la meditación es una adaptación personal de una oración al Corazón Eucarístico de Jesús aprobada por el Papa Pío VI en 1796; la oración conclusiva está tomada del Misal Redentorista.

LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.

Comentarios

Entradas populares de este blog

LAS APARICIONES DE LA SANTISIMA VIRGEN DE GUADALUPE.

LA SANTA MISA DOMINICAL.

MAGISTERIO E HISTORIA. Discurso del Santo Padre Pio VI ante el asesinato de S.M.C Luis XVI de Francia.