CATENA AUREA. FIESTA DE SAN CAMILO DE LELIS, CONFESOR.
CATENA AUREA: 18 DE JULIO.
SAN CAMILO DE LELIS,
CONFESOR.
"Padre mío, si es posible, pase de mí este cáliz; sin embargo, no se haga como yo quiero sino como tú quieres". (Mateo 26, 39).
EPÍSTOLA:
"Carísimos:
No os extrañéis, hermanos, de que el mundo os odie.
Nosotros conocemos que hemos pasado de la muerte a la vida, porque amamos a los hermanos.
El que no ama se queda en la muerte. Todo el que odia a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene permanente en sí Vida Eterna.
En esto hemos conocido el amor, en que Él puso su vida por nosotros; así nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.
Quien tiene bienes de este mundo, y ve a su hermano padecer necesidad y le cierra sus entrañas ¿de qué manera permanece el amor de Dios en él? Hijitos, no amemos de palabra, y con la lengua, sino de obra y en verdad".
I San Juan III, 13-18.
EVANGELIO:
"En aquel tiempo:
Dijo Jesús a sus discípulos:
Mi Mandamiento es que os améis unos a otros, como Yo os he amado.
Nadie puede tener amor más grande que dar la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis esto que os mando.
Ya no os llamo más siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor, sino que os he llamado amigos, porque todo lo que aprendí de mi Padre, os lo he dado a conocer. Vosotros no me escogisteis a Mí; pero Yo os escogí, y os he designado para que vayáis, y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que el Padre os dé todo lo que le pidáis en mi Nombre.
Juan XV, 12-16.
CATENA AUREA:
Explicación de los Santos Padres.
San Gregorio In Evang hom. 27.
Estando todas las Palabras del Señor llenas de preceptos, ¿por qué hace del Amor como un especial mandato, sino porque en el Amor radica todo mandato?
¿No pueden todos los preceptos reducirse a uno, supuesto que todos se basan en la Caridad?
Porque así como de un solo tronco nacen muchas ramas, así también muchas virtudes se derivan de la Caridad.
Y no tiene lozanía la rama de las buenas obras, si no está en el tronco de la Caridad.
Los Preceptos del Señor son muchos, en cuanto a la diversidad de las obras, pero se unifican todos en su tronco, que es la Caridad.
San Agustín In Ioannem tract., 83.
Donde la Caridad está, ¿qué es lo que puede faltar?
En donde ella no existe, ¿qué puede haber de provecho?
Pero este amor debe distinguirse del que los hombres se profesan como hombres.
Por eso dice:
"Como Yo os he amado".
¿Para qué nos amó Cristo, sino para que pudiésemos reinar con El? Amémonos mutuamente también con este designio, distinguiendo nuestro amor del de aquellos que no se aman para que Dios sea amado.
Estos no se aman verdaderamente, y, al contrario, aquellos se aman con verdad, cuyo amor busca el Amor de Dios.
San Gregorio Moralium 27, 12.
El amigo es como el guardián del alma, y por tal razón se llama amigo de Dios el que cumple su voluntad guardando los preceptos.
San Agustín In Ioannem tract., 80.
¡Gran dignación!
No pudiendo ser bueno un siervo que no cumpliere los Preceptos de su señor, aquí da a conocer con el nombre de amigos a los que se hicieren dignos de ser buenos siervos. Porque puede ser siervo y amigo el que es siervo bueno.
En qué sentido debamos tomar que es siervo y buen amigo el que es siervo bueno, lo explica cuando dice:
"Yo no os llamaré siervos, porque el siervo ignora lo que hace su señor". ¿Es que ya no seremos siervos cuando seamos siervos buenos?
¿Acaso el señor no confía sus secretos al siervo bueno y probado? Es que, así como hay dos temores, hay también dos servidumbres:
Hay un temor que el amor perfecto expele fuera, y con el cual sale juntamente la servidumbre, y hay otro más honesto que permanece eternamente.
A la primera servidumbre se refería el Señor diciendo:
Ya no os diré siervos; "no os llamaré en adelante siervos sino amigos porque el siervo ignora", etc.
No habla de aquel siervo temeroso y honesto de quien dice San Mateo: "Alégrate, siervo bueno; entra en el gozo de tu señor". (Mt 25,21); sino de aquel, dominado de temor servil, del que dice San Juan en otro lugar:
"El esclavo no permanece siempre en la casa, pero el hijo sí". (Jn 8,35). Porque si nos dio libertad para hacernos hijos de Dios, seamos hijos, no esclavos, para que de un modo admirable los que somos siervos podamos dejar de serlo.
Y para conseguirlo confesaréis que es Dios quien lo hace.
Esto es lo que ignora aquel siervo que no confiesa que lo hace su Señor, y que cuando hace algo bueno, así se enorgullece como si fuera obra suya y no de su Señor, y se atribuye la gloria a sí mismo, y no a Dios.
Y sigue:
"A vosotros llamé amigos, porque os he manifestado todo lo que oí de mi Padre".
Teofilacto.
Como si dijera:
El siervo desconoce los designios de su señor, pero a vosotros, a quienes trato como amigos, os he comunicado mis secretos.
San Gregorio ut supra.
Yo os puse, (a saber, en gracia), planté para que vayáis (queriendo, porque el querer es el marchar del alma), y recojáis el fruto trabajando. Cuál es el fruto que deban llevar, lo indica cuando añade:
"Y vuestro fruto permanezca".
Porque todo lo que trabajamos en este siglo, apenas dura hasta la muerte, y llegando ésta, corta el fruto de nuestro trabajo.
Pero lo que se hace por la Vida Eterna, aun después de la muerte dura, y entonces empieza a aparecer, cuando ya dejan de verse las obras de la carne.
Produzcamos, pues, tales frutos, que permanezcan, y que la muerte, que todo lo acaba, sea el principio de su duración.
San Agustín ut supra.
Nuestro fruto es el amor que ahora vive en el deseo, pero no en la satisfacción; y por este mismo deseo nos dará el Padre cuando pidiéremos en nombre de su Hijo Unigénito, por lo que sigue:
"Y cuanto pidiereis al Padre en mi Nombre".
Nosotros pedimos en Nombre del Salvador esto que pertenece al orden de la Salvación.
ORACION:
Oh Dios, que adornaste a San Camilo con la prerrogativa de una Caridad singular para ayudar a las almas que luchaban en la última batalla; por sus méritos, infunde en nosotros, te rogamos, el espíritu de tu amor para que en la hora de nuestra muerte podamos vencer al enemigo y alcanzar la Corona Eterna.
Por Nuestro Señor Jesucristo Tú Hijo que vive y reina contigo en la Unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.
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