CATENA AUREA: FIESTA DE SANTA MARTA, VIRGEN.


CATENA AUREA:
29 DE JULIO.
SANTA MARTA, VIRGEN:

"Marta, Marta, te afanas y turbas por muchas cosas; sin embargo una sola es necesaria". 
(Lucas 10, 41-42).

EPISTOLA:

"Hermanos: 
Porque, el que se gloría, gloríese en el Señor.
Pues no es aprobado el que se recomienda a sí mismo, sino aquel a quien recomienda el Señor. 
¡Ojalá me toleraseis un poco de fatuidad! 
Sí, ¡Tolerádmela! 
Porque mi celo por vosotros es celo de Dios, como que a un solo Esposo os he desposado, para presentaros cual casta virgen a Cristo".
II Corintios X, 17-18, XI, 1-2.

EVANGELIO:

"En aquél tiempo: 
Durante su viaje, Jesús entró en cierta aldea, y una mujer llamada Marta, lo recibió en su casa. 
Tenía ésta una hermana llamada María, la cual, sentada a los pies del Señor, escuchaba sus Palabras. 
Pero Marta, que andaba muy afanada en los múltiples quehaceres del servicio, vino a decirle: 
“Señor, ¿no se te da nada que mi hermana me haya dejado servir sola? Dile, pues, que me ayude”.
El Señor le respondió: 
“¡Marta, Marta!
Tú te afanas y te agitas por muchas cosas. 
Una sola es necesaria. 
María eligió la buena parte, que no le será quitada”. 
Lucas X, 38-42.

CATENA AUREA:
EXPLICACIÓN DE LOS SANTOS PADRES:

Beda.

El amor a Dios y al prójimo, que antes había explicado el Señor por medio de palabras y parábolas, ahora lo expone por medio de obras y de verdades. Dícese, pues: 
"Y aconteció que, como fuesen de camino, Jesús entró en una aldea".

Orígenes.

San Lucas no dice el nombre de esta aldea, pero San Juan la expresa, llamándole Betania.

San Cirilo.

Con su ejemplo enseña a sus discípulos cómo deben portarse en las casas de aquellos que los reciben; para que cuando vayan a alguna casa no estén allí ociosos, sino dando Santas y Divinas enseñanzas a quienes los reciben. 
En cuanto a los que preparan la casa, éstos deben salir a su encuentro con fervor y alegría por dos razones: primera, porque serán edificados por aquellos que reciben, y segunda, porque recibirán el premio de su Caridad. 
Por esto sigue a continuación: 
"Pero Marta estaba afanada", etc.

San Agustín ut sup.

Marta servía bien al Señor en cuanto a la necesidad del cuerpo y la voluntad, como a un mortal; pero el que estaba en carne mortal, en el principio era el Verbo; he ahí lo que María oía: 
"El Verbo se hizo carne"; he ahí a quien servía Marta. 
Esta trabajaba, aquélla meditaba. 
Sin embargo, Marta, trabajando mucho en aquella ocupación y negocio de servir, interpeló al Señor y se quejó de su hermana. 
Prosigue, pues: 
"Y le dijo, Señor, ¿no ves cómo mi hermana me ha dejado sola para servir?", etc. 
Estaba María absorta oyendo la dulzura de la palabra del Señor; Marta le preparaba el convite, en el cual María ya se gozaba. 
Escuchando, pues, suavemente las dulces palabras y alimentándose en el recogimiento de su corazón, cuando su hermana interpeló al Señor 
¿Cómo pensamos que ella temería el Señor le dijese: 
Levántate, y ayuda a tu hermana? Estaba absorbida por una admirable suavidad, mayor en el alma que en el cuerpo; pero quiso más bien someter su causa al Juez, sin tomarse el trabajo de contestar, porque, si se ocupase en responder, debilitaría la intención de oír. 
Prosigue, pues: 
"Y respondiéndole, dijo el Señor: Marta, Marta", etc. 
La repetición del nombre es señal de dilección, o acaso para mover la atención, a fin de que escuche más atentamente. 
"Te fatigas en muchas cosas", esto es, estás ocupada en muchas cosas. Quiere el hombre complacer cuando sirve, pero alguna vez no puede:
Se busca lo que falta, se prepara lo que se tiene, y el ánimo se distrae. 
Si Marta hubiera sido suficiente, no hubiera pedido el auxilio de su hermana. 
Son muchas cosas, son diversas, porque son carnales, porque son temporales. 
Se prefiere uno a muchos; porque uno no viene de muchos, sino muchos de uno. 
De donde sigue: 
"Una sola cosa es necesaria".
Quiso ocuparse en uno, según aquellas palabras: 
"Bueno es para mí adherirme a Dios".(Sal 72,28). 
Uno son el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y a este uno no llegamos sino en cuanto todos tenemos un solo corazón. (Hch 4).

San Cirilo.

O de otro modo: 
Cuando alguno de nuestros hermanos reciba a Dios, no se afanen por muchas cosas, ni pidan lo que por sí pueden conseguir; porque lo que es de sobra incomoda ordinariamente en todas las cosas, produce enfado en los que quieren servir y los convidados experimentan que son causa de trabajo para los otros.

San Basilio in regulus fusius disputatis ad interrogat. 59.

Es también absurdo tomar alimentos para el sustento del cuerpo, y por ellos perjudicar otra vez al cuerpo e impedirle cumplir los mandamientos divinos. 
Si, pues, viene algún pobre que reciba un modelo y un ejemplo de la moderación en la comida, no preparemos nuestra mesa como la de aquéllos que quieren vivir en las delicias. 
Uniforme debe ser la vida del cristiano y tender al mismo fin, a saber, a la gloria de Dios; mientras que los que son de fuera tienen una vida diversa y multiforme, según la variedad de sus gustos. 
Mas tú, ¿por qué, mientras preparas abundancia de comida y motivos de satisfacción a tu hermano, censuras su conducta, haces caer sobre él la fea mancha de glotón y le murmuras en lo mismo que le preparas? 
El Señor no alabó a Marta, ocupada en preparar muchos manjares.

Teofilato.

El Señor no vitupera la hospitalidad, sino el cuidado por muchas cosas, esto es, la absorción y el tumulto. 
Y vean cómo el Señor nada dijo primero a Marta; mas cuando ella intentaba distraer a su hermana, entonces el Señor, habida ocasión, la corrigió. 
La hospitalidad es honrada mientras que nos atrae a las cosas necesarias; mas cuando empieza a estorbar a lo más útil, es manifiesto que la atención a las cosas divinas es más honrable.

San Ambrosio.

Que el deseo de la Sabiduría te haga como María; ésta es la obra más grande, la más perfecta. 
Que el cuidado de tu ministerio no te aparte del conocimiento del Verbo Celestial, ni acuses, ni estimes ociosos a los que veas dedicados a la sabiduría.

San Agustín, De quaest. Evang. 2, 30.

En sentido místico, Marta, recibiendo al Señor en su casa, representa la Iglesia, que ahora lo recibe en su corazón. 
María, su hermana, que estaba sentada junto a los pies del Salvador y oía su palabra, representa la misma Iglesia, pero en la vida futura, en la que, cesando de todo trabajo y ministerio de caridad, sólo goza de la sabiduría. 
En cuanto a que Marta se queja de su hermana porque no le ayuda, se da ocasión a la sentencia del Señor, con la que muestra que esta Iglesia se inquieta y turba por muchas cosas, cuando sola una cosa es necesaria, a la cual llega por los méritos de este ministerio. 
Dice que María:
"Eligió la mejor parte", porque por ésta se va a aquélla que no se quita jamás.

San Gregorio, 6 Moral., cap. 28.

O por María, que escuchaba sentada las palabras del Señor, se expresa la vida contemplativa; y por Marta, ocupada en las cosas exteriores, la vida activa. 
El cuidado de Marta no se reprende, pero se alaba el de María; son grandes los méritos de la vida activa, pero son mayores los de la contemplativa. 
Se díce además que nunca le será quitada la parte a María, porque las obras de la vida activa pasan con el cuerpo, mientras que los goces de la vida contemplativa mejoran al fin.

ORACION:

Escúchanos, oh Dios, nuestro Salvador, para que así como nos alegramos por la fiesta de la Bienaventurada Marta tu Virgen, así aprendamos de ella piedad y devoción.
Por Jesucristo, tu Hijo Nuestro Señor, que vive y reina contigo, en la Unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.

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