MEDITACIONES DE SAN NUAN BAUTISTA DE LA SALLE PARA CADA DOMINGO DEL AÑO.
MEDITACIONES DE SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE PARA CADA DOMINGO DEL AÑO.
Para el Domingo Séptimo después de Pentecostés.
(Mt 7,15-21).
Que la Santidad no consiste en el hábito, sino en las obras.
PUNTO I.
En el Evangelio de este día, dice Jesucristo que muchos se visten con piel de oveja, pero bajo esa piel ocultan lobos voraces.
Eso es lo que sucede a vecesen las comunidades más santas, y por lo que dice el Concilio de Trento que no es el hábito lo que hace al Religioso.
Este hábito, sencillo y basto, da aire de piedad y de modestia que edifica al mundo; e impone a quienes lo llevan, cierta gravedad exterior.
Es Habito Santo,porque es señal externa del compromiso que han contraído quienes lo visten de
llevar vida Santa.
Pero, si es verdad que este hábito se lo debe recordar constantemente, también es cierto que no es el hábito el que los santifica; y sucede que a menudo sirve para cubrir graves defectos.
Sondeaos a vosotros mismos para considerar si os habéis despojado de todas las falsas máximas del mundo cuando os despojasteis de sus libreas; si al revestiros con nuevo hábito os habéis renovado en el espíritu y renunciado completamente a las prácticas de los mundanos; puesto que vuestra vida, al igual que vuestro hábito, debe ser totalmente distinta de la suya.
PUNTO II.
Añade el Evangelio que no hay que detenerse en el hábito que se lleva, sino en los frutos que se producen. Por los frutos los conoceréis, dice.
Vosotros tenéis que producir dos clases de frutos.
Respecto de vosotros, frutos de Gracia, que consisten en la Santidad de vuestras acciones.
Al vestir hábito totalmente distinto que en el siglo, tenéis que ser un hombre nuevo, creado en justicia y en santidad, dice san Pablo.
Todo en vosotros, tanto lo exterior como lo interior, debe traslucir la Santidad a la que os obliga vuestra profesión.
Vuestro exterior debe ser Santo, porque ha de ser edificante. Debéis ser tan recogidos, tan modestos y recatados, que parezca que Dios está verdaderamente en vosotros, y que no tenéis otra mira que Él en vuestro modo de obrar.
Vuestras acciones deben ser Santas, haciéndolas por un motivo santo, con atención a Dios y según las Reglas que os están prescritas, y que son los medios adecuados para santificaros.
Esos son los frutos que debéis producir en el estado en que Dios os ha puesto.
PUNTO III.
Hay además otros frutos que debéis producir, respecto de los niños a cuya instrucción estáis obligados a dedicaros.
Es vuestro deber enseñarles la religión; y si no la conocen, por ignorarla vosotros mismos, o porque descuidáis instruirlos, sois falsos profetas, que estando encargados de darles a conocer a Dios, los dejáis, por vuestra negligencia, en una ignorancia tal que podría llevarlos a la condenación.
Debéis inspirarles horror al vicio y a cuanto pueda contribuir a descarriarlos; y tal vez no os preocupa el que frecuenten malas compañías, se entreguen al juego, o pasen la mayor parte del día en la disipación y el desorden.
Si es así, sois para ellos falsos profetas, que no producís más que frutos malos.
Tenéis que inculcarles la piedad, el amor a la oración, la asiduidad a la iglesia y a los ejercicios de devoción.
Si son, pues, inmodestos en la iglesia, no guardando ningún recato en ella, no rezando a Dios o rezando sin devoción, se conocerá, por su exterior, que vosotros mismos estáis faltos de piedad, y que al no producir buenos frutos, no podéis lograr que los produzcan los demás.
ORACION:
Oh Dios, cuya Providencia nunca falla en sus planes, te suplicamos que alejes de nosotros todo lo dañino y nos concedas todo lo beneficioso.
Por Nuestro Señor Jesucristo Tú Hijo que vive y reina contigo en la Unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.
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