CATENA AUREA: FIESTA DE SAN AGUSTIN, OBISPO, CONFESOR Y DOCTOR DE LA IGLESIA.
CATENA AUREA: 28 DE AGOSTO.
FIESTA DE SAN AGUSTIN, OBISPO, CONFESOR Y DOCTOR DE LA IGLESIA.
"Por la Gracia de Dios soy lo que soy, y su Gracia no ha sido estéril en mí". (1 Corintios 15, 10).
EPISTOLA:
"Carísimo:
Yo Te conjuro en Presencia de Dios y de Cristo Jesús que ha de venir a juzgar a vivos y muertos, por su Manifestación y por su Reino: Proclama la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, amenaza, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la Doctrina sana, sino que, arrastrados por su propias pasiones, se harán con un montón de maestros por el prurito de oír novedades; apartarán sus oídos de la verdad y se volverán a las fábulas. Tú, en cambio, pórtate en todo con prudencia, soporta los sufrimientos, realiza la función de evangelizador, desempeña a la perfección tu ministerio.
Porque yo estoy a punto de ser derramado en libación y el momento de mi partida es inminente. He competido en la noble competición, he llegado a la meta en la carrera, he conservado la Fe.
Y desde ahora me aguarda la corona de la Justicia que aquel Día me entregará el Señor, el Justo Juez; y no solamente a mí, sino también a todos los que hayan esperado con amor su Manifestación". II Tm. IV, 1-8.
EVANGELIO:
"En aquél tiempo:
Dijo Jesús a sus Discípulos:
«Vosotros sois la sal de la tierra.
Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará?
Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres.
«Vosotros sois la luz del mundo.
No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte.
Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa.
Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los Cielos.
«No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas.
No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento.
Sí, os lo aseguro: el cielo y la tierra pasarán antes que pase una i o una tilde de la Ley sin que todo suceda. Por tanto, el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos". Mt. V, 13.19.
CATENA AUREA:
EXPLICACIÓN DE LOS SANTOS PADRES.
San Agustín, de sermone Domini, 1, 6.
Y si vosotros, por quienes deben ser condimentados los pueblos, perdiéreis el Reino de los Cielos por miedo de las persecuciones temporales, ¿qué harán los hombres que debieron ser libres del error por vosotros?
También dice:
"Si la sal se desvaneciese", manifestando que deben considerarse como necios todos aquellos que, siguiendo la abundancia o temiendo la escasez de los bienes temporales, pierden los eternos, que no pueden ser dados ni arrebatados por los hombres.
San Agustín, de sermone Domini, 1, 6.
¿Qué pensamos que significa lo que se ha dicho:
"Y la ponen debajo del celemín"?
¿Que la ocultación de la antorcha se entienda como si dijese:
Ninguno enciende la antorcha para ocultarla?
¿O significa algo más el celemín, como si poner la antorcha debajo de él fuese preferir las comodidades del cuerpo a la predicación de la verdad? Coloca, pues, la antorcha debajo del celemín todo aquel que oscurece y cubre la luz de la buena doctrina con las comodidades temporales.
El celemín es muy buena figura de los bienes temporales, ya porque es una medida, y cada uno recibirá la retribución según el bien que hizo en el cuerpo, ya porque los bienes temporales que se hacen con el cuerpo tienen cierta medida de días, que significa el celemín.
Mas las cosas Eternas y espirituales no tienen tal limitación.
Coloca la antorcha sobre el candelabro aquel que sujeta su cuerpo al Ministerio de la Palabra, para que la predicación de la Verdad sea primero y las atenciones del cuerpo vengan después.
La Doctrina resplandece más cuando el cuerpo está reducido a la esclavitud en los momentos en que, por medio de las buenas obras y demás actos visibles, se da buen ejemplo a los demás.
San Agustín, de sermone Domini, 1, 8.
Por estas palabras que añade:
"Una jota o un ápice no perecerá de la ley", no debe entenderse otra cosa más que una expresión terminante de la perfección que se demuestra por medio de las Sagradas Letras, entre las cuales la jota es la menor de todas porque consta de un solo trazo, y el ápice es el punto que se pone sobre la jota.
Con estas palabras manifiesta que en la ley hasta las cosas más pequeñas pueden invitarnos al cumplimiento de ella.
San Agustín, de sermone Domini, 1, 8.
O de otro modo:
Aquellos Preceptos que están en la Ley se llaman pequeños, pero aquéllos que Jesucristo había de dictar eran grandes.
Los menores Mandamientos se significan por una jota o por un ápice. Aquel, pues, que los viola y enseña a otros a quebrantarlos, se llamará pequeño en el Reino de los Cielos.
Y acaso tampoco pueda entrar en el Reino de los Cielos, porque allí no pueden entrar sino los grandes.
ORACIÓN:
Atiende a nuestras humildes súplicas, Dios Todopoderoso, y por la intercesión del Bienaventurado Agustín, tu Confesor y Obispo, concede benignamente tu misericordia, tan a menudo otorgada, a aquellos quienes depositan gran esperanza en tu perdón.
Por Jesucristo, tu Hijo, Nuestro Señor, que vive y reina contigo, en la Unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.
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