CATENA AUREA: FIESTA DE SAN BARTOLOMÉ, APÓSTOL.
CATENA AUREA: 24 DE AGOSTO.
FIESTA DE SAN BARTOLOMÉ,
APÓSTOL.
"Somos embajadores en nombre de Cristo y es Dios mismo quien os exhorta por boca nuestra."
(2 Corintios 50, 20).
EPISTOLA:
"Hermanos:
Vosotros sois, pues, cuerpo de Cristo y miembros (cada uno) en parte.
Y a unos puso Dios en la Iglesia, primero Apóstoles, segundo Profetas, tercero Doctores, a otros les dio el don de milagros, de curaciones, auxilios, gobiernos y variedades de lenguas. ¿Son todos Apóstoles?
¿Son todos Profetas?
¿Son todos Doctores?
¿Son todos obradores de milagros? ¿Tienen todos dones de curaciones? ¿Hablan todos en lenguas?
¿Son todos intérpretes?
Aspirad a los dones más grandes. Pero os voy a mostrar todavía un camino más excelente". I Corintios XII, 27-31.
EVANGELIO:
"En aquel tiempo:
Salió a Jesús a la montaña para orar, y pasó toda la noche en oración con Dios.
Cuando se hizo de día, llamó a sus Discípulos, y de entre ellos eligió a doce a los que dio el nombre de Apóstoles:
A Simón, a quien también llamó Pedro, y a Andrés el hermano de éste; a Santiago y Juan; a Felipe y Bartolomé; a Mateo y Tomás; a Santiago (hijo) de Alfeo, y Simón llamado el celoso; a Judas de Santiago, y a Judas Iscariote, el que llegó a ser el traidor.
Con éstos descendió y se estuvo de pie en un lugar llano, donde había un gran numero de sus discípulos y una gran muchedumbre del pueblo de toda la Judea y de Jerusalén, y de la costa de Tiro y de Sidón, los cuales habían venido a oírlo y a que los sanara de sus enfermedades; y también los atormentados de espíritus inmundos eran sanados.
Y toda la gente quería tocarlo, porque de Él salía virtud y sanaba a todos". Lucas VI, 12-19.
CATENA AUREA:
EXPLICACIÓN DE LOS SANTOS PADRES.
San Cirilo.
Observemos qué es lo que hizo Jesucristo en este caso, cómo nos enseñó a insistir en las oraciones divinas separadamente, esto es, en secreto y cuando nadie nos vea; prescindiendo también de todo cuidado mundano, para que nuestra alma se levante a la contemplación de las cosas divinas; así nos lo enseña el Salvador cuando oraba solo, saliéndose a un monte.
San Ambrosio.
En todas partes ora solo.
Los ruegos de los hombres no comprenden las determinaciones de Dios; y nadie hay que pueda participar de los pensamientos de Jesucristo. No sube al monte todo el que ora, sino el que ora elevándose de las cosas de la tierra a las del cielo; pero no aquel que anda solícito por las cosas del mundo, por las riquezas y por los honores.
Todos los que son perfectos suben al monte, por lo que encontrarás en el Evangelio que sólo los discípulos subieron con el Señor al monte.
En esto se da a conocer al cristiano, y se le prescribe la forma con que debe orar, cuando prosigue:
"Y pasó toda la noche orando a Dios", etc.
¿Cuánto es lo que tú debes hacer por salvar tu alma, cuando Jesucristo pasa toda la noche orando por ti?
Crisóstomo, hom 42 ad prop. Antioch.
Levántate tú también durante la noche, porque entonces es cuando el alma está más pura; las mismas tinieblas y el silencio convidan al alma de una manera eficaz al recogimiento. Además si miras al cielo, agujereado de estrellas, como si estuviese alumbrado por infinitas luces, y si consideras que los que de día danzan e injurian en nada se diferencian de los muertos; entonces detestarás todo exceso humano.
Todas estas cosas son muy a propósito para elevar el espíritu; entonces no mortifica la vanagloria, ni fastidia la pereza, ni preocupa la envidia; no quita el fuego el color del hierro tan perfectamente como la oración nocturna cambia el proceder de los pecadores.
Del mismo modo que aquel que siendo mortificado de día por los rayos del sol se refrigera por la noche, así las lágrimas, que se derraman por la noche, sirven como de rocío, y aprovechan para vencer la concupiscencia y desterrar cualquier temor; pero si el hombre no se refresca con este rocío, se secará durante el día.
Por cuya razón, aun cuando no reces mucho de noche, ora siquiera una vez cuando te despiertes, y esto es suficiente; muestra que la noche no es buena solamente para el descanso del cuerpo, sino también para el alma.
San Agustín, de cons. evang. 2, 30.
En el nombre de Judas de Santiago, parece que discrepa San Lucas de San Mateo, quien le llama Tadeo.
¿Pero quién ha prohibido jamás que un hombre tenga dos o tres nombres? Fue elegido Judas el traidor no por imprudencia, sino por providencia. Habiendo tomado el Señor sobre sí todas nuestras debilidades, no rehusó este destino de la enfermedad humana, y quiso ser entregado por su apóstol, a fin de que tú mismo, si tu compañero te entrega, soportes con moderación el error de tu juicio y la pérdida de tu beneficio.
San Cirilo.
Después que hubo escogido los apóstoles, hizo muchos y grandes milagros, para que los judíos y los gentiles, que habían venido, conociesen que ellos habían sido distinguidos por Jesucristo con la dignidad del apostolado; y que El no era como los demás hombres, sino más bien Dios, como Verbo encarnado; y prosigue:
"Y todas las gentes procuraban tocarle; porque salía de El virtud y los sanaba a todos".
Cristo no recibía la virtud de otro, sino que, siendo Dios por naturaleza, curaba a todos los enfermos, derramando sobre ellos su propia virtud.
San Ambrosio.
Observese todo diligentemente:
De qué manera también asciende con los Apóstoles y desciende hacia la muchedumbre, de qué modo lo seguía la muchedumbre hacia lo alto; luego, a donde descendía, llegaban los enfermos:
Pues, en las alturas no pueden estar los enfermos.
Beda.
Rara vez se observará que las turbas hayan seguido a Jesús a las alturas, ni que haya curado algún enfermo en la cumbre de un monte; sino que una vez curada la fiebre de las pasiones, y encendida la luz de la ciencia, ha hecho subir a cada uno hasta la cumbre de la Perfección Evangélica. Las gentes, que pudieron tocar al Salvador, se curaron por la virtud de Este, como ya hemos visto que el leproso se curó, cuando le tocó el Señor.
El tacto del Salvador equivale a la curación, porque el tocarle es tanto como el creer en El, y aquel por quien es tocado se cura en virtud de la gracia del Señor.
ORACION:
Dios Todopoderoso y Eterno, que nos concediste la devota y santa alegría de celebrar hoy la Fiesta de tu Bienaventurado Apóstol Bartolomé, te suplicamos que concedas a tu Iglesia amar lo que él creyó y predicar lo que enseñó.
Por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.
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