CATENA AUREA: FIESTA DE SAN JOAQUIN, PADRE DE LA VIRGEN MARIA.
CATENA AUREA: 16 DE AGOSTO.
FIESTA DE SAN JOAQUÍN, CONFESOR,
PADRE DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA.
"Bienaventurado el varón que teme al Señor y pone su placer en cumplir sus mandatos."
(Salmos CXI, 1).
EPISTOLA:
"Bienaventurado el rico que es hallado sin culpa, y que no anda tras el oro, ni pone su esperanza en el dinero ni en los tesoros.
¿Quién es éste, y le elogiaremos? porque ha hecho cosas admirables en su vida.
Él fue probado por medio del oro, y hallado perfecto; por lo que reportará gloria eterna.
Él podía pecar y no pecó, hacer mal y no lo hizo.
Por eso sus bienes están asegurados en el Señor; y celebrará sus limosnas toda la congregación de los Santos".
Eclesiástico XXXI, 8-11.
EVANGELIO:
"Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán: Abrahán engendró a Isaac; Isaac engendró a Jacob; Jacob engendró a Judá y a sus hermanos; Judá engendró a Farés y a Zara, de Tamar; Farés engendró a Esrom; Esrom engendró a Aram; Aram engendró a Aminadab; Aminadab engendró a Naasón; Naasón engendró a Salmón; Salmón engendró a Booz, de Racab; Booz engendró a Obed, de Rut; Obed engendró a Jesé; Jesé engendró al rey David; David engendró a Salomón, de aquella (que había sido mujer) de Urías; Salomón engendró a Roboam; Roboam engendró a Abía; Abía engendró a Asaf; Asaf engendró a Josafat; Josafat engendró a Joram; Joram engendró a Ozías; Ozías engendró a Joatam; Joatam engendró a Acaz; Acaz engendró a Ezequías; Ezeguías engendró a Manasés; Manasés engendro a Amón; Amón engendró a Josías; Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, por el tiempo de la deportación a Babilonia. Después de la deportación a Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel; Salatiel engendro a Zorobabel; Zorobabel engendró a Abiud; Abiud engendró a Eliaquim; Eliaquim engendró a Azor; Azor engendró a Sadoc; Sadoc engendró a Aquim; Aquim engendró a Eliud; Eliud engendró a Eleazar; Eleazar engendro a Matán; Matán engendró a Jacob; Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, el llamado Cristo".
Mateo I, 1-16.
CATENA AUREA:
EXPLICACIÓN DE LOS SANTOS PADRES.
San Jerónimo, commentarium in Matthaeum, 1.
El orden de los dos progenitores está invertido pero por necesidad, pues si hubiera puesto primero a Abraham y después a David, hubiera tenido que repetir otra vez el nombre de Abraham para enlazar la serie de las generaciones.
San Ambrosio, in Lucam, 3,3.
Abraham fue el primero que mereció el testimonio de la Fe "porque creyó a Dios y le fue imputado por justicia" ( Rom 4,3).
Así también debió ser indicado como fundador del linaje de Cristo, porque mereció primero la promesa de la institución de la Iglesia por estas palabras:
"Y en ti serán bendecidas todas las naciones de la tierra" (Gén 22,18).
Y a David se le concedió a su vez que Jesús fuese llamado hijo suyo, reservándosele esta prerrogativa:
Que desde él se empezase a contar la generación del Señor.
San Jerónimo, epistula ad Paulinum.
Rut, la moabita, realiza además el vaticinio de Isaías cuando dice:
"Envía, Señor, el Cordero Dominador de la tierra, de la piedra del desierto al monte de la hija de Sión". (Is 16).
"Y Obed engendró a Jesé".
Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 1.
Salomón se traduce como el pacífico, porque después de sometidos todos los pueblos inmediatos, que le pagaban tributo, tuvo un reinado pacífico.
"Y Salomón engendró a Roboam". Roboam significa de la muchedumbre del pueblo, porque la muchedumbre engendra la sedición, y los pecados cometidos por la multitud casi siempre quedan impunes.
Por eso con pocos se conserva mejor la disciplina de un Estado.
San Jerónimo.
En el segundo libro de los Reyes se lee que Joram engendró a Ocozías. Muerto éste, Yehosebá, hija del Rey Joram, hermana de Ocozías, tomó a Joás, hijo de su hermano, y lo libró de la matanza de Atalía.
A Joás lo sucedió en el Reino su hijo Amasías, después del cual reinó el hijo de éste, Azarías, que es el llamado Ozías, a quien sucedió su hijo Joatam.
De esto se ve, según la verdad histórica, que el Evangelista pasó por alto tres Reyes intermedios, puesto que Joram no engendró a Ozías, sino a Ocozías y a los demás arriba enumerados.
Pero como el propósito del Evangelista era poner en distintos períodos las tres series de catorce cada una, y Joram se había enlazado con la familia de la impía Jezabel, su memoria desaparece hasta la tercera generación, o sea hasta Ozías, como indigno de figurar en la Santa genealogía.
Rábano.
Pero veamos la significación en sentido moral de estos ascendientes del Señor.
Después de Jeconías, preparación del Señor, sigue Salatiel, Dios mi petición, porque el que está preparado no busca sino solo a Dios.
Pero entre tanto se hace Zorobabel, es decir maestro de Babilonia, de los hombres terrenales, a los que hace conocer que nuestro padre es Dios -es lo que significa Abiud-, y entonces aquel pueblo se levantará de los vicios, por lo que sigue Eliakim, resurrección.
Así se eleva a la buena operación con la ayuda de la Gracia, siendo Azor, el ayudado.
Se hace después Sadoq, el justo, y entonces resulta fiel por el amor del prójimo, según la significación de Aquim, ése mi hermano, o por el amor de Dios, que se traduce por Eliud, Dios mío.
Luego viene Eleazar, Dios mi ayudador, porque reconoce que Dios lo es de él. El fin a que tiende lo manifiesta bien Matán, don o donante, pues espera a Dios como remunerador.
Y así como luchó al principio con sus pasiones y las subyugó, así luchará también al fin de su vida y se hará Jacob, y así llegar a José, es decir al cúmulo de las virtudes.
Eusebio de Cesarea, historia ecclesiastica, 1,7.
Matán y Melkí tuvieron cada uno, en distintos tiempos, un hijo de una misma mujer, llamada Jesca.
Matán, descendiente de David por Salomón, la había tomado primero por mujer y dejando un hijo llamado Jacob, murió.
Como la ley permitía a la viuda casarse con otro, Melkí, del mismo origen que Matán, de la misma tribu, aunque no de la misma familia, tomó por mujer a la viuda de Matán, de la que tuvo otro hijo llamado Helí.
Y así Jacob y Helí, de distintos padres, resultan hermanos del mismo vientre. El primero de éstos, Jacob, tomando conforme a la ley a la viuda de su hermano, muerto sin hijos, engendró a José, hijo suyo según la naturaleza. Por eso leemos:
"Y Jacob engendró a José".
Pero, según la ley, José resulta hijo también de Helí, cuya mujer había tomado su hermano Jacob para darle descendencia.
Así encontramos recta y completa la genealogía que enumera San Mateo y la que describe San Lucas, quien con la expresión más adecuada designó la sucesión legal establecida en favor del difunto, como por cierta especie de adopción, teniendo buen cuidado de no nombrar siquiera la palabra generación en esta clase de sucesiones.
San Agustín, contra Felicianum, 11 y 12.
Pero no fue una persona el Hijo de Dios y otra el Hijo del hombre, sino una misma persona, Cristo, Hijo a la vez de Dios y del Hombre.
Así como en un mismo individuo una cosa es el alma y otra cosa es el cuerpo, en el mediador entre Dios y los hombres una cosa fue el Hijo de Dios y otra el Hijo del Hombre.
Pero Cristo Señor, que era lo uno y lo otro, fue un solo individuo, con distinción de naturalezas en Unidad de Personas.
Mas objeta el hereje:
"No sé cómo enseñáis que ha nacido en el tiempo el mismo que decís Coeterno con el Padre, puesto que el nacer es como cierto movimiento de un ser que no existe antes de nacer y al cual el nacer lo trae al acto de existir, de donde se infiere que el que ya existía no ha podido nacer, y si pudo nacer no existía antes".
A lo que contesta Agustín: Supongamos -como muchos quieren- que hay en el mundo un alma general que de tal suerte vivifica todos los gérmenes por cierta operación inefable, que queda siempre distinta de las sustancias engendradas. Indudablemente esta alma, cuando haya llegado al útero -para formar la materia pasiva según las funciones que haya después de ejercer-, hace que sea con ella una misma persona aquel ser que sabemos no tiene la misma naturaleza que ella, resultando entonces, por la acción del alma en la materia pasiva, de dos diversas sustancias -el alma y el cuerpo- un solo hombre.
En tal sentido decimos que nace del útero la misma alma que al venir al útero decimos que ha dado vida al ser concebido.
ORACIÓN:
Oh Dios, que entre todos tus Santos, escogiste a San Joaquín como Padre de la Madre de tu Hijo: concédenos a los que celebramos su fiesta gozar siempre de su Patrocinio.
Por Nuestro Señor Jesucristo Tú Hijo que vive y reina contigo en la Unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.
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