CATENA AUREA: IV DIA DE LA INFRAOCTAVA DE LA ASUNCIÓN.
CATENA AUREA 18 DE AGOSTO: CUARTO DÍA DENTRO DE LA OCTAVA DELA ASUNCIÓN DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA.
"María ha elegido la mejor parte,
de la que jamás será privada".
(Lucas 10, 42).
EPISTOLA:
"El Señor te ha bendecido, dándote su poder; pues por medio de ti ha aniquilado a nuestros enemigos.” Ocías, Príncipe del Pueblo de Israel, le dijo:
“Bendita eres del Señor, Dios Altísimo, oh hija, sobre todas las mujeres de la tierra.
Bendito sea el Señor, creador del cielo y de la tierra, que ha dirigido tu mano para cortar la cabeza del caudillo de nuestros enemigos.
Hoy ha hecho Él tan célebre tu nombre, que no cesarán de pregonar tus alabanzas los hombres, que conservarán para siempre la memoria del poder del Señor; pues has expuesto tu vida por tu pueblo, viendo las angustias y la tribulación de tu gente, y nos has salvado de la ruina, acudiendo a nuestro Dios.”
Judith XIII, 22-25.
EVANGELIO:
"En aquel tiempo:
Sintióse Isabel llena del Espíritu Santo. Y exclamó en alta voz y dijo:
“¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu seno! ¿Y de dónde me viene, que la madre de mi Señor venga a mí?
Pues, desde el mismo instante en que tu saludo sonó en mis oídos, el hijo saltó de gozo en mi seno.
Y dichosa la que creyó, porque tendrá cumplimiento lo que se le dijo de parte del Señor”.
Y María dijo:
“Glorifica mi alma al Señor, y mi espíritu se goza en Dios mi Salvador, porque ha mirado la pequeñez de su esclava.
Y he aquí que desde ahora me felicitarán todas las generaciones; porque en mí obró grandezas el Poderoso.
Santo es su Nombre, y su misericordia, para los que le temen va de generación en generación". Lucas I, 41-50.
CATENA AUREA:
EXPLICACIÓN DE LOS SANTOS PADRES.
Orígenes.
No había sido lleno del Espíritu Santo hasta que la que llevaba a Jesucristo en su vientre se presentó delante de él. Entonces fue cuando -lleno del Espíritu Santo- saltaba de gozo dentro de su madre. Y prosigue:
"Y fue llena Isabel del Espíritu Santo". No hay que dudar, pues, que la que entonces fue llena del Espíritu Santo, lo fue por su hijo.
San Agustín, epistola, 57.
Para decir esto, como antes declara el Evangelista, fue llena del Espíritu Santo, el cual sin duda se lo reveló, y por ello conoció lo que significaba aquel salto del niño; esto es, que había venido la Madre de Aquel de quien él era precursor y el futuro manifestador. La significación de un asunto de tanta importancia pudo ser conocido por personas mayores, no por un niño.
Pues no dijo:
"Saltó de Fe el niño en mi vientre", sino "Saltó de gozo".
Pues vemos que el salto no sólo es propio de los niños, sino también de los corderos, cuyos saltos no proceden de alguna Fe, ni de la Religión, ni de ningún otro conocimiento racional.
Pero este saltar es nuevo e inusitado, porque tiene lugar en el vientre, y a la venida de Aquella que había de dar a luz al Salvador de todos.
Por tanto, este saltar y -por decirlo así- este saludo dado a la Madre del Señor -como suelen hacerse los milagros-, se hizo divinamente en el niño y no naturalmente por el niño.
Aun cuando el uso de la razón y de la voluntad hubiera sido tan precoz en el niño, que desde el seno de su madre hubiese podido conocer, creer y sentir, también esto debe considerarse como obra del divino poder y uno de sus milagros, pero nunca como obra de la naturaleza humana.
San Basilio, in Psalmo, 33.
La Santísima Virgen, considerando la inmensidad del misterio, con intención sublime, y con un fin muy alto y como avanzando en sus profundidades, engrandece al Señor. Por esto prosigue:
"Y dijo María: Mi alma engrandece al Señor".
San Ambrosio.
El alma de María en verdad que engrandece al Señor, y su espíritu se regocija en Dios; porque consagrada en alma, espíritu y cuerpo al Padre y al Hijo, venera con piadoso afecto a un solo Dios, de quien son todas las cosas.
Que el alma de María esté en todas las cosas para engrandecer al Señor; que el espíritu de María esté en todas las cosas para regocijarse en el Señor.
Si según la carne una sola es la Madre de Cristo, según la Fe el fruto de todos es Cristo.
Porque toda alma concibe el Verbo de Dios, si, inmaculada y exenta de vicios, guarda su castidad con pudor inviolable.
Orígenes.
¿Mas qué tenía de humilde y de despreciable la que llevaba en su vientre al mismo Hijo de Dios?
Pero considera que la humildad en las Sagradas Escrituras es una de las virtudes que los filósofos llaman atufia, atyfia, o metrioti, metriotis, y nosotros, por perífrasis, podemos llamarla:
No ser vanidoso, sino rebajarse a sí mismo.
Beda.
Aquélla cuya humildad se ve, se llama por todos con propiedad bienaventurada; por ello prosigue:
"He aquí que desde ahora me dirán Bienaventurada", etc.
Teofilacto.
Manifiesta la Virgen que no será proclamada bienaventurada por su virtud, sino que explica la causa diciendo:
"Porque hizo conmigo cosas grandes el que es poderoso".
Griego.
Yo concibo por la misericordia que El tiene para todas las generaciones, y El se une a un cuerpo animado, obrando nuestra salvación, movido por sola su piedad.
Se compadece no indistintamente, sino de aquellos a quienes somete su temor en cada nación.
Y por esto dice:
"A los que le temen", esto es, a los que, llevados por la penitencia, se convierten a la Fe y se dedican a la mortificación.
Porque los que siguen obstinados cierran la puerta de su compasión por la malicia de su incredulidad.
Beda.
Describiendo el estado del género humano, demuestra qué es lo que merecen los soberbios y qué los humildes, diciendo.
"Hizo valentía con su brazo".
Esto es, en el mismo Hijo de Dios.
Así como tu brazo es con lo que obras, así el brazo de Dios se llama su Verbo, por el que ha fabricado el mundo.
Orígenes.
Hizo valentía con su brazo para los que le temen; porque aunque te acerques débil a Dios, si le temes, conseguirás el valor ofrecido.
San Cirilo de Jerusalén.
Estas cosas deben entenderse más propiamente de la cohorte enemiga de los demonios.
A estos, pues, que oprimían la tierra, los disipó el Señor cuando vino y restituyó a su obediencia a los que tenían cautivos.
Teofilacto.
También puede esto entenderse de los judíos, a quienes dispersó por todas las naciones, como ahora están dispersos.
ORACION:
Dios Todopoderoso y Eterno, que llevaste en cuerpo y alma a la Gloria Celestial a la Inmaculada Virgen María, Madre de tu Hijo: concédenos, te rogamos, que siempre atentos a las cosas sobrenaturales, podamos llegar a ser partícipes de su Gloria.
Por el mismo Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que es Dios, y contigo vive y reina, en Unidad con el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.
LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI.
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