DEVOCION A LA VIRGEN: LA DORMICION DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA, MADRE DE DIOS.
13 de Agosto ☩ 𝐋𝐀 𝐃𝐎𝐑𝐌𝐈𝐂𝐈𝐎𝐍 (𝚃𝚁𝙰𝙽𝚂𝙸𝚃𝙾) 𝐃𝐄 𝐋𝐀 𝐒𝐀𝐍𝐓𝐈𝐒𝐈𝐌𝐀 𝐕𝐈𝐑𝐆𝐄𝐍 𝐌𝐀𝐑𝐈𝐀.
De las fuentes apócrifas, especialmente del Evangelio de Santiago, se deduce que después de la Ascensión del Señor, la Madre de Dios permaneció en la casa de San Juan, el Discípulo amado compartiendo familia con sus allegados cercanos al Monte de los Olivos.
Durante la persecución del Rey Herodes, la Madre de Dios y el Apóstol Juan residieron en la Ciudad de Éfeso.
Como es de imaginar, siempre que podía iba con frecuencia al Santo Sepulcro.
En una de esas visitas, se le apareció el Arcángel Gabriel para anunciarle que pronto dejaría esta vida y ella indicó a José de Arimatea y a otros Discípulos que pronto partiría de este mundo.
Deseando ver por última vez a Juan, el Apóstol que había cuidado de ella, lo pidió así en su oración y el Espíritu Santo lo trajo desde Éfeso.
Estando en oración, Juan escuchó una voz desde el Cielo que contestaba a la petición de María, diciendo “Amén”.
La Virgen interpretó que la voz significaba que pronto los Apóstoles y los Discípulos llegarían hasta el lugar en el que ella se encontraba.
Dice San Juan Damasceno que los creyentes, reunidos en gran número a su alrededor no sabía la razón de encontrarse presentes en este lugar hasta que San Juan se acercó a ellos y con lágrimas en los ojos les explicó que el Señor había decidido juntarlos a todos nuevamente para presenciar el Tránsito de la Virgen María.
A la hora Tercia del día (sobre las 09 de la mañana) se produjo la Dormición de la Madre de Dios, mientras la Virgen estaba descansando.
Los Apóstoles rodeaban su lecho y mientras ofrecían alabanzas a Dios, una luz esplenderte se hizo en la habitación y el mismo Cristo apareció rodeado de Ángeles y Profetas. Viendo a su Hijo, la Virgen María exclamó:
“«Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador” (Lc 1:46).
Así entregó su alma a su Hijo y Dios.
A partir de ese momento comenzaron a preparar el entierro de su cuerpo purísimo para el día siguiente.
Los Apóstoles fueron los encargados de llevar su féretro sobre sus hombros.
Esta procesión se realizó por toda Jerusalén hasta llegar al jardín del Getsemaní.
Un sacerdote judío de aquella Ciudad llamado Efonio, lleno de odio, quiso tirar el féretro que transportaba el cuerpo de la Madre de Dios.
El Arcángel Miguel cortó sus manos ante el intento.
Viendo esto se arrepintió y confesó la Majestad de la Madre de Dios, convirtiéndose en un ferviente seguidor de Cristo.
Cuando la procesión llegó al jardín del Getsemaní, los Apóstoles y los Discípulos comenzaron a dar el último adiós a la Virgen María.
Ya a medianoche lograron depositar el cuerpo dentro del sepulcro y sellar la entrada con una gran piedra.
Por tres días no se fueron de ese lugar, orando y cantando Salmos.
La Asunción de la Virgen es la Pascua de Nuestra Señora, su "Tránsito glorioso", a semejanza de su Hijo Jesucristo.
Y en esta palabra "Pascua", ponemos todo el contenido mistérico que nos inspira la participación de María en la Pascua de Jesús, el hecho de que ella es la Primicia Pascual con Cristo de la nueva humanidad, que su cuerpo, como el de su Hijo, está Resucitado y Glorioso como promesa de lo que nosotros seremos.
La Providencia Divina dispuso que el Apóstol Tomás no estuviera presente en el funeral. Llegado tardíamente a Getsemaní se acercó a la tumba y allí lloró preguntándose por qué no se le había permitido a él presenciar la partida de la Madre de Dios.
Los Apóstoles decidieron abrir la tumba que ya llevaba tres días cerrada, para que Tomás pudiera dar su último adiós.
Cuando abrieron el sepulcro, solo encontraron sus lienzos y entendieron que su cuerpo también había sido recibido en los cielos por Nuestro Señor.
Es así como Tradicionalmente se conmemora el día 13 de Agosto la Dormición de la Virgen María, el día 14 la Sepultura y el día 15 la Gloriosa Asunción en Cuerpo y Alma de Nuestra Señora a los Cielos.
LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX
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