DEVOCION A LA VIRGEN: MES DE AGOSTO DEDICADO AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA. (ÚLTIMO DÍA).
MES DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA
DÍA 31
EN EL CORAZÓN DE MARÍA PARA PERTENECER ENTERAMENTE A JESUCRISTO.
FRASE DEL DÍA:
"En el Corazón de María encontramos una Madre que nos recibe, una Maestra que nos forma y un camino seguro que nos conduce a Jesucristo".
* (Inspirada en el pensamiento de San Antonio María Claret).
MEDITACIÓN FINAL:
Hace treinta y un días comenzamos nuestro camino con una sencilla invitación:
«Venid al Corazón de María».
Y durante todo este mes hemos procurado responder a esa llamada.
Nos acercamos primero para contemplar aquel Corazón purísimo, humilde y obediente, enteramente abierto a la Voluntad de Dios. Aprendimos de su caridad, de su confianza y de su silencio.
Lo contemplamos guardando las palabras y las obras de Dios; fuerte en el sufrimiento y fiel junto a la Cruz.
Después descubrimos que aquel Corazón no era solamente digno de nuestra admiración.
Era Corazón de Madre.
Allí encontramos refugio cuando contemplamos nuestras miserias.
Allí aprendimos nuevamente el camino hacia Jesucristo.
Y poco a poco comprendimos que honrar verdaderamente a María significaba permitirle entrar en nuestra vida para enseñarnos a pensar, amar y obrar según Dios.
San Antonio María Claret vivió esta realidad con extraordinaria intensidad. Se consideraba hijo de María y quiso dejarse formar por Ella como instrumento para la Gloria de Dios.
Su amor al Corazón de la Virgen no lo encerró en una devoción intimista: encendió en él un amor todavía mayor hacia Jesucristo y un ardiente deseo por la salvación de las almas.
Ese es también el fruto que debemos pedir al concluir nuestro mes.
No hemos recorrido estos treinta y un días simplemente para conocer algo más acerca del Inmaculado Corazón. Hemos querido entrar en él.
Y ahora debemos salir transformados.
Si contemplamos su humildad, procuremos ser más humildes.
Si admiramos su pureza, guardemos nuestro corazón.
Si aprendimos de su obediencia, aceptemos la voluntad de Dios.
Si buscamos refugio en su misericordia maternal, seamos también misericordiosos.
Si permanecimos con Ella junto a la Cruz, aprendamos a ofrecer nuestras propias cruces.
Y si hemos dicho que queremos pertenecerle, entreguémosle verdaderamente nuestra vida.
Hoy no decimos adiós al Corazón de María.
Al contrario.
Hoy queremos comenzar a vivir dentro de El.
Mañana ya no habrá una nueva meditación de este mes, pero seguirá existiendo nuestra oración.
Seguirán nuestras obligaciones, nuestras alegrías y dificultades, nuestras tentaciones y nuestras cruces.
Allí deberá comprobarse el fruto de estos días.
Por eso nuestra última oración será una Consagración.
Pongamos en manos de María nuestra inteligencia y voluntad, nuestro cuerpo y nuestra alma, nuestro pasado y nuestro futuro, nuestras familias y personas queridas, nuestros trabajos, nuestros sufrimientos, nuestras buenas obras y también nuestra pobreza espiritual.
Y pidámosle que nada retenga para sí, sino que todo lo presente a Jesucristo.
Porque hemos llegado finalmente a comprender aquello hacia lo cual nos condujo todo este mes:
Pertenecer al Corazón de María para pertenecer cada vez más enteramente al Corazón de Jesús.
* (Fuente de inspiración:
San Antonio María Claret, Autobiografía y escritos espirituales y marianos sobre la filiación hacia la Santísima Virgen, la configuración con Jesucristo y la entrega total a la voluntad de Dios).
ORACIÓN:
Inmaculado Corazón de María, Madre mía, al concluir estos días quiero permanecer contigo.
No permitas que las gracias recibidas durante este mes desaparezcan con el paso del tiempo.
Recuérdame aquello que he aprendido, levántame cuando caiga, corrígeme cuando me aparte del camino y condúceme siempre hacia Jesucristo.
Haz que mi vida sea una respuesta cada vez más generosa al amor de Dios. Amén.
CONSAGRACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA
Santísima Virgen María, Madre de Dios y Madre mía:
al concluir este mes dedicado a la contemplación de tu Inmaculado Corazón, vengo ante ti para ofrecerme y consagrarme enteramente a tu maternal cuidado.
Te consagro mi inteligencia, para que busque siempre la verdad;
mi voluntad, para que aprenda a querer aquello que Dios quiere;
mi corazón, para que ame a Dios sobre todas las cosas y al prójimo por amor suyo.
Te consagro mis pensamientos, mis palabras y mis obras;
mis alegrías y sufrimientos;
mis trabajos y descansos;
mis proyectos, mis preocupaciones y mis esperanzas.
Te entrego mi pasado con todo cuanto contiene;
mi presente con todas sus obligaciones;
y mi futuro, que deposito confiadamente en las manos de la divina Providencia.
Recibe también a las personas que amo y a aquellas que se han confiado a mis oraciones.
Inmaculado Corazón de María,
sé mi refugio en las tentaciones,
mi fortaleza en las pruebas,
mi consuelo en las tristezas
y mi escuela de fidelidad en todos los días de mi vida.
Enséñame a vivir como verdadero discípulo de Jesucristo.
Guárdame junto a ti al pie de su Cruz y condúceme siempre hacia su Sagrado Corazón.
Que todo cuanto soy y cuanto tengo sirva para la gloria de Dios, la exaltación de la Santa Iglesia y la salvación de las almas.
Y cuando llegue el término de mi vida, Madre mía, no me abandones, sino condúceme hasta tu divino Hijo, para que pueda amar y alabar eternamente contigo a la Santísima Trinidad.
Todo tuyo, María, para ser enteramente de Jesucristo.
Amén.
✠ PROPÓSITO PARA CONTINUAR EL CAMINO:
No permitiré que esta devoción termine con el mes de Agosto. Procuraré conservar diariamente alguna pequeña práctica que me recuerde mi Consagración:
Una jaculatoria, el rezo del Rosario, una breve oración ante una imagen de la Virgen o el ofrecimiento de mis obras al comenzar el día.
Cuando encuentre dificultades, recordaré que he puesto mi vida bajo el cuidado del Inmaculado Corazón de María.
ACCIÓN DE GRACIAS POR ESTOS TREINTA Y UN DÍAS:
Inmaculado Corazón de María, te damos gracias por habernos acompañado durante estos treinta y un días.
Gracias por habernos permitido contemplar tus virtudes, aprender de tu fidelidad y descansar bajo tu protección maternal.
Conserva las gracias que Dios haya querido concedernos durante este camino y haz fructificar aquellas semillas que todavía permanecen escondidas.
Que al terminar este mes no terminemos de amarte, sino que comencemos a hacerlo con mayor fidelidad.
Y que cada latido de nuestro corazón pueda convertirse en una alabanza a Dios y en una expresión de amor hacia Jesucristo. Amén.
JACULATORIA:
¡Dulce Corazón de María, sed la Salvación mía!
LETANÍAS DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA:
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Dios Padre Celestial.
Ten misericordia de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo.
Ten misericordia de nosotros.
Dios Espíritu Santo.
Ten misericordia de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios.
Ten misericordia de nosotros.
Corazón Inmaculado de María.
R. Ruega por nosotros.
Corazón de María, lleno de gracia.
Corazón de María, vaso del más puro amor.
Corazón de María, consagrado enteramente a Dios.
Corazón de María, preservado de toda mancha de pecado.
Corazón de María, obra maestra de la Gracia Divina.
Corazón de María, morada de la Santísima Trinidad.
Corazón de María, delicia del Padre celestial.
Corazón de María, Madre del Hijo de Dios.
Corazón de María, Esposa del Espíritu Santo.
Corazón de María, Santuario de la Gloria Divina.
Corazón de María, modelo perfecto de humildad.
Corazón de María, trono de la sabiduría.
Corazón de María, hoguera de caridad.
Corazón de María, espejo de pureza.
Corazón de María, ejemplo de obediencia.
Corazón de María, fortaleza de los cristianos.
Corazón de María, refugio de los pecadores.
Corazón de María, consuelo de los afligidos.
Corazón de María, salud de los enfermos.
Corazón de María, esperanza de los agonizantes.
Corazón de María, auxilio de los moribundos.
Corazón de María, alegría de todos los santos.
Corazón de María, camino seguro hacia el Corazón de Jesús.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo:
Perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo:
Escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo:
Ten misericordia de nosotros.
V. Ruega por nosotros, Corazón Inmaculado de María.
R. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
Oremos.
Oh Dios, que preparaste en el Corazón Inmaculado de la Santísima Virgen María una digna morada para tu Hijo, concédenos, por su poderosa intercesión, vivir siempre según tu Voluntad y llegar a gozar eternamente de tu Presencia.
Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.
FIN DEL MES DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA.
Corazón Inmaculado de María,
haz que nuestro corazón sea semejante al tuyo
y condúcenos siempre al Corazón de Jesús. Amén.
LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.
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