SERMON PARA EL X DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS. R.P.L.C.
SERMON PARA EL X DOMINGO DESPUES DE PENTECOSTÉS.
EVANGELIO:
"Dijo Jesús a ciertos hombres que presumían de Justos y despreciaban a los demás esta parábola:
Dos hombres subieron al templo a orar:
El uno fariseo y el otro publicano.
El fariseo, estando en pie, oraba en su interior de esta manera:
Dios, gracias te doy porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, así como este publicano.
Ayuno dos veces en la semana, doy diezmos de todo lo que poseo.
Mas el publicano, estando lejos, no osaba ni aun alzar los ojos al cielo, sino que hería su pecho diciendo: Dios, muéstrate propicio a mí, pecador.
Os digo que éste, y no aquél, descendió justificado a su casa; porque todo hombre que se ensalza, será humillado, y el que se humilla, será ensalzado".
Lc. XVIII, 9-14.
La Parábola del Fariseo y el Publicano
La Parábola del Fariseo y el Publicano es bien conocida.
Voy a ver si puedo añadir algunas precisiones a lo que ya dije acerca della; a saber:
El retrato de los dos personajes, la esencia del fariseísmo y la breve oración del "Pecador" que le mereció salir del Templo "perdonado".
El retrato de los dos personajes está como grabado en acero:
Tan breve y tan incisivo.
El Publicano, que como saben, era una clase social tan despreciada que ese nombre era como una mala palabra, está en el fondo del Templo, de rodillas y no osando siquiera alzar los ojos; y está tan penetrado por la conciencia de sus pecados que su oración voltea sobre dos palabras:
"¡Piedad!, ¡pecador!", como dos interjecciones, junto con el golpearse el pecho, signo de arrepentimiento.
El Fariseo está de pie cerca del altar, y habla con Dios -o mejor dicho, consigo mismo- dentro de sí; porque el Fariseo está siempre dentro de sí; y si mira al prójimo, lo mira para despreciarlo y para volver con más fuerza a sí mismo, a la contemplación de su propio Yo.
"Gracias te doy porque no soy como los otros hombres."
Soy mejor.
Es verdad que no es como los otros hombres; solamente que no es mejor, como él cree, sino peor.
Es verdad también que la mayoría de los hombres son pecadores, o si vamos a cuentas, todos.
También deben de ser verdad las obras buenas de que se gloría:
Paga los diezmos a la Sinagoga y ayuna dos veces por semana.
(En otro lugar, Cristo dice que los Fariseos daban limosnas y hacían actos de devoción ostentosamente).
De modo que este hombre religioso se engaña con la verdad, que es la peor manera de engañarse.
Ahí vemos lo que eran en puridad los fariseos:
"Hipócritas" los llamó Cristo, pero no eran el hipócrita vulgar, que retrató Moliere en su "Tartufo" y Pereda en los dos maravillosos personajes Don Sotera y Patricio Rigüelta, individuos que fingen conscientemente devoción o bondad para engañar al prójimo; mas los fariseos "se creen justos", conforme a la definición de Cristo; de modo que engañan a los demás comenzando por engañarse a sí mismos; una hipocresía mucho más profunda y peligrosa que la otra; lo cual podemos encontrar también en nuestros días.
Es una actitud radicalmente irreligiosa, e incluso antirreligiosa, que aparece como religiosa.
Con razón pues dice Cristo que "éste no salió del Templo perdonado" -ya que ni siquiera sabía que había algo que perdonar ...
"Algunos que se creían justos y despreciaban a los demás", dice San Lucas.
Es un efecto de la soberbia, y de la peor soberbia, pues hace de la misma religión su alimento.
Con razón dice Cristo que no tienen remedio. Éste es el pecado contra el Espíritu Santo.
Lo encontramos también en nuestros días porque el fariseísmo es el vicio específico y la enfermedad grave de la Religión verdadera, a saber, la hebrea y la cristiana; aunque también en el mahometismo pueden hallarse rastros -que al fin es una herejía judea cristiana -como en el asombroso caso del martirio del místico poeta Al Hallaj.
Lo encontramos en dos formas: teórico y práctico.
El fariseísmo teórico se continuó en la religión judía, la cual actualmente se funda mucho más en el Talmud que en la Escritura:
El Talmud es un enorme centón de comentarios hechos a la Escritura por los rabinos fariseos.
Dese fariseísmo teórico dentro del Talmud no me ocuparé hoy, sino del práctico, en la Iglesia.
El poner el acento en lo exterior de la Religión ahogando poco a poco lo interior, que parece una inocente beatería, es el primer paso; claro que en nuestras iglesias la beatería es comúnmente inocente y a veces loable; pero no así en los que llamó una revista hace poco "católicos gubernativos"; o sea, los que arbolan y ostentan el Catolicismo para sacar provecho o de plata o de prestigio o de poder.
Alguien dijo que los verdaderos Católicos se enteran que lo son cuando se mueren:
Como fue el caso de mis amigos José Luis Torres y Roberto de Laferrere. Mientras viven parecen hombres comunes, e incluso a veces un poco raros o retobados.
Hay en la lengua común de la gente una cantidad de expresiones que, si no son muy caritativas, son realistas:
Como "católicos gubernativos", "católicos de etiqueta", "católicos de relumbrón", "católicos buen u dos", "católicos politicones", "católicos pelucones" (Chile), "católicos comadreja", "católicos de parroquia rica", etc., que son simplemente los que hacen de la Iglesia, no el Cuerpo Místico de Cristo, sino como un partido político:
Es el primer grado de fariseísmo, que es venial, lo cual no quiere decir que no sea dañoso.
Éstos no son capaces de asesinar a uno (último grado de fariseísmo), anoser de aburrimiento; porque son pesados.
El último grado de fariseísmo está retratado por Balzac en su noveleta "Le Curé de Tours", que ya no está más prohibida:
Retrata un cura ambicioso, un Vicario General que quiere llegar a Obispo, el Vicario Troubert, el cual hace trizas a un Párroco viejo y sencillo que sin querer está cortándole el camino:
Lo mata prácticamente.
Lo malo de la novela (por lo cual la prohibieron) es que saca como conclusión que el celibato eclesiástico fue bueno en otro tiempo y ahora es malo.
Pero es evidente que el Vicario Troubert no es perverso por ser célibe, sino por ser fariseo.
Cuando yo la leí dije:
"Esto no puede pasar"; después experimenté que puede pasar y pasa: que hay todavía Anases y Caifases que dicen:
"Es conveniente que este hombre muera por la salud de muchos", que es la flor del fariseísmo; pues es por la salud de ellos.
"La mejor gente del mundo la he encontrado entre los sacerdotes y religiosos, y la peor gente del mundo la he encontrado entre los sacerdotes y religiosos", dijo Santa Catalina de Siena, una muchacha de 21 años, pero que tenía gran experiencia; y eso se debe a que el fariseísmo es el peor pecado del mundo, un pecado que no está en la lista de la Policía, que no lo persigue la Justicia, que no lo sanciona la Ley, y que no lo abomina la opinión pública, al contrario, entre el vulgo (y todos somos vulgo de algún modo) los fariseos repasan por santos.
(La mugre abriga, dijo el linyera).
Quería reseñar el choque entre Savonarola y Alejandro Borgia, pero no hay tiempo:
Si lo leen, verán que es el caso del choque de dos fariseísmos:
El fariseísmo fanático (tercer grado) contra el fariseísmo maula y homicida (séptimo grado), donde vence, naturalmente, el séptimo grado: Savonarola muere injustamente ahorcado, y nadie le echa la culpa al Papa maula Alejandro VI, que tuvo la culpa.
Para confirmar que hay siempre Anases y Caifases en la Iglesia; y en este caso, entre los Papas -que Dios nos proteja.
Tengo que hablar de lo principal, que es la oración del Publicano, por la cual "Salió justificado", dice el Evangelio.
Consiste sencillísimamente en reconocerse "pecador" delante de Dios; lo cual significa que la relación esencial entre el hombre y Dios es el pecado; esa relación fundamental entre el hombre pecador y la Justicia y Piedad Infinita.
Por eso es tan brava herejía el Naturalismo, que niega el pecado, y por tanto superfluiza la Religión -como Pelagio.
Por eso la Iglesia nos hace repetir 100 veces que somos pecadores, en la Misa y fuera della:
"Ruega por nosotros pecadores ... ", "perdónanos nuestras deudas", ''in remissionem peccatorum" -en la Consagración nada menos.
"Yo pecador me confieso ante Dios ... "
Por eso el fin último del hombre en esta vida es la "salvación", lo cual supone que de suyo está "perdido".
Si no, ¿qué necesidad de Salvación?
Por eso la humildad es tan importante, cimiento y basamento de toda la vida Cristiana más bien que una virtud.
Si nos hace ver que somos nada, y que eso es la realidad, es porque existe el pecado.
Si no existiese el pecado, yo sería imagen y semejanza de Dios, como Adán y Eva, y la corona de toda la Creación visible -altro que nada.
Por eso finalmente hemos de decir en la hora de la muerte -y antes también muchas veces- la oración del Publicano:
"Señor, ten piedad de mí, pecador" -o "Ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de la muerte." Amén.
"Domingueras Prédicas II"
R.P. Leonardo Castellani. (1966).
LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.
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