CATENA AUREA: FIESTA DE SAN JOSÉ DE CUPERTINO, CONFESOR.


CATENA AUREA: 18 DE SEPTIEMBRE.
FIESTA DE SAN JOSÉ DE CUPERTINO, CONFESOR.

"Armémonos, revistiendo por coraza la Fe y la Caridad, y por casco la esperanza de la salvación". 
(1 Tesalonicences 5, 8).

EPÍSTOLA:

"Hermanos: 
Si hablare las lenguas de los hombres y de los Ángeles, si no tengo Caridad, soy como bronce que suena o címbalo que retiñe. 
Aunque tuviera el don de profecía, y conociera todos los Misterios y toda la ciencia; aunque tuviera plenitud de Fe como para trasladar montañas, si no tengo Caridad, nada soy. 
Aunque repartiera todos mis bienes, y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo Caridad, nada me aprovecha. 
La Caridad es paciente, es servicial; la Caridad no es envidiosa, no es jactanciosa, no se engríe; es decorosa; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad. Todo lo excusa. 
Todo lo cree. 
Todo lo espera. 
Todo lo soporta. 
La Caridad no acaba nunca. Desaparecerán las profecías. 
Cesarán las lenguas. 
Desaparecerá la ciencia".  
I Cor. XII, 1-8.

EVANGELIO:

"En aquel tiempo. 
Hablaba Jesús a los príncipes de los sacerdotes y a los fariseos por parábolas, diciendo: 
«El Reino de los Cielos es semejante a un rey que celebró el banquete de bodas de su hijo. 
Envió sus siervos a llamar a los invitados a la boda, pero no quisieron venir. 
Envió todavía otros siervos, con este encargo: 
Decid a los invitados: 
“Mirad, mi banquete está preparado, se han matado ya mis novillos y animales cebados, y todo está a punto; venid a la boda.” 
Pero ellos, sin hacer caso, se fueron el uno a su campo, el otro a su negocio; y los demás agarraron a los siervos, los escarnecieron y los mataron. 
Se airó el rey y, enviando sus tropas, dio muerte a aquellos homicidas y prendió fuego a su ciudad. 
Entonces dice a sus siervos: 
“La boda está preparada, pero los invitados no eran dignos. 
Id, pues, a los cruces de los caminos y, a cuantos encontréis, invitadlos a la boda.” 
Los siervos salieron a los caminos, reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala de bodas se llenó de comensales. 
«Entró el rey a ver a los comensales, y al notar que había allí uno que no tenía traje de boda, le dice: 
“Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de boda?” 
Él se quedó callado. 
Entonces el rey dijo a los sirvientes: 
“Atadle de pies y manos, y echadle a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes.” 
Porque muchos son llamados, mas pocos escogidos» 
Mt. XXII, 1-14.

CATENA AUREA:
EXPLICACIÓN DE LOS SANTOS PADRES:

San Gregorio Magno, homiliae in Evangelia, 38.

Aquí se infiere a la Iglesia presente, por medio de las nupcias, pero allí se refiere, por medio de la cena, al convite último y eterno.
Porque en éste entran algunos de los que han de salir, pero de aquél no saldrá ya el que una vez haya entrado. Y si alguno cree que esto viene a ser lo mismo, vea que San Lucas pasó en silencio lo que dijo San Mateo refiriéndose a aquel que no había entrado con el vestido nupcial. 
No obsta que por medio del primero se entienda la cena, por medio del segundo, la comida; porque cuando se almorzaba todos los días a la hora nona entre los antiguos, el almuerzo se llamaba cena.

Orígenes, homilia 20 in Matthaeum.

El Reino de los Cielos es semejante, según quien allí reina, a un hombre rey; y según aquel con quien reina, al hijo del rey; según lo que hay en los estados del rey, es semejante a los siervos y a los convidados a las bodas, entre los que se encuentra también el ejército del rey. 
Y se añade: 
"A un hombre rey", para que como hombre hable a los hombres y gobierne a aquellos que no quieren ser gobernados por Dios. 
Pero entonces el Reino de los Cielos cesará de ser semejante a un hombre, porque cuando haya concluido el celo, la disputa y las demás pasiones, cesaremos también de andar como hombres, y lo veremos tal y como es; ahora lo vemos, no como es, sino como ha querido hacerse por nosotros.

San Hilario, in Matthaeum, 22.

Se dice con razón que estas bodas ya han sido celebradas por el Padre, porque esta unión de la eternidad, y los desposorios del nuevo cuerpo, se han consumado ya por medio de Jesucristo.
Prosigue: 
"Y envió sus siervos a llamar a los convidados a las bodas, mas no quisieron venir".

ORACIÓN:

Oh Dios, que quisiste que todas las cosas se dirigieran a tu Hijo Unigénito, concédenos benignamente que, por los méritos y el ejemplo de tu Confesor Seráfico José, seamos elevados por encima de los deseos terrenales y lleguemos a Él.
Quien vive y reina contigo en la Unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.


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