CATENA AUREA: XV DOMINGO DESPUES DE PENTECOSTÉS.


CATENA AUREA: 6 DE SEPTIEMBRE.

DOMINICA XV DESPUÉS DE PENTECOSTÉS.

"Con gran ansia he esperado al 
Señor y volvió a mí sus ojos." 
(Salmos XXXIX, 2).

EPISTOLA:

"Hermanos: 
Si vivimos según el Espíritu, obremos también según el Espíritu. 
No busquemos la gloria vana provocándonos los unos a los otros y envidiándonos mutuamente. Hermanos, aun cuando alguno incurra en alguna falta, vosotros, los espirituales, corregidle con espíritu de mansedumbre, y cuídate de ti mismo, pues también tú puedes ser tentado. 
Ayudaos mutuamente a llevar vuestras cargas y cumplid así la Ley de Cristo. 
Porque si alguno se imagina ser algo, no siendo nada, se engaña a sí mismo. Examine cada cual su propia conducta y entonces tendrá en sí solo, y no en otros, motivo para glorificarse, pues cada uno tiene que llevar su propia carga. 
Que el discípulo haga partícipe en toda suerte de bienes al que le instruye en la Palabra. 
No os engañéis; de Dios nadie se burla. 
Pues lo que uno siembre, eso cosechará:
El que siembre en su carne, de la carne cosechará corrupción; el que siembre en el espíritu, del espíritu cosechará vida eterna. 
No nos cansemos de obrar el bien; que a su tiempo nos vendrá la cosecha si no desfallecemos. 
Así que, mientras tengamos oportunidad, hagamos el bien a todos, pero especialmente a nuestros hermanos en la Fe".
Gálatas V, 25-26, VI. 1-10.

EVANGELIO:

"En aquél tiempo iba Jesús a una ciudad llamada Nain, e iban con él sus Discípulos y una gran muchedumbre. Cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda, a la que acompañaba mucha gente de la ciudad. 
Al verla el Señor, tuvo compasión de ella, y le dijo: 
«No llores.» 
Y, acercándose, tocó el féretro. 
Los que lo llevaban se pararon, y él dijo: 
«Joven, a ti te digo: 
Levántate.» 
El muerto se incorporó y se puso a hablar, y él se lo dio a su madre. 
El temor se apoderó de todos, y glorificaban a Dios, diciendo: 
«Un gran profeta se ha levantado entre nosotros», y 
«Dios ha visitado a su pueblo». 
Lc VII, 11-16.

CATENA AUREA:
EXPLICACIÓN DE LOS SANTOS PADRES.

San Gregorio Niceno Tract. de anima et resurrectione, post medim

Aprendamos del Salvador la experiencia de la resurrección no tanto en las palabras como en sus obras. Empieza por milagros menores a fin de preparar nuestra fe para otros mayores. 
Empieza a ejercer el poder de la resurrección en la enfermedad desesperada del siervo del centurión. Después, con un acto de mayor poder conduce a los hombres a la fe de la resurrección, resucitando al hijo de una viuda que era llevado al sepulcro. Por lo que se dice: 
"Y cuando llegó cerca de la puerta de la ciudad, he aquí que sacaban fuera a un difunto, hijo único de su madre".

San Cirilo.

Digno era de compasión este dolor y bien capaz de excitar el llanto y las lágrimas. 
Por lo que sigue: 
"Y luego que la vio el Señor, movido de misericordia por ella, le dijo: 
No llores".

San Crisóstomo.

Consolando así la tristeza y haciendo cesar las lágrimas nos enseña a consolarnos de la pérdida de nuestros difuntos esperando su resurrección. Toca, pues, el féretro, saliendo la vida al encuentro de la muerte. 
Por lo que sigue: 
"Y se acercó", etc.

ORACION:

Purifica, Señor, y fortalece a tu Iglesia con una continua Misericordia; y ya que sin Ti no puede mantenerse salva, haz que sea siempre gobernada por tu Gracia.
Por Nuestro Señor Jesucristo Tú Hijo que vive y reina contigo en la Unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.

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